El cine está repleto de frases que han pasado a la historia del cine. La mayoría de ellas ya estaban en el guion, pero hay alguna que se tuvo que improvisar sobre la marcha y que acabaron teniendo un impacto mucho mayor que cualquier otra. Eso fue justo lo que le sucedió a James Cameron en ‘Titanic’.
Todos los que hayan visto ‘Titanic’ recordarán el momento en el que Jack, el personaje interpretado por Leonardo DiCaprio, acompañado por su amigo Fabrizio (Danny Nucci) extendía sus brazos en la proa del barco y grita «¡Soy el rey del mundo!» con un entusiasmo tremendo. Una escena totalmente icónica, pero lo cierto es que no estaba pensada así.
«Me la inventé sobre la marcha»
El propio Cameron así lo ha confesado en una entrevista concedida a la BBC, donde señala que «me la inventé sobre la marcha…Yo estaba en una cesta de grúa y estábamos perdiendo la luz, y habíamos intentado esto y aquello. Lo habíamos intentado todo y nada funcionaba«. Fue entonces cuando se le ocurrió una frase que pasaría a la historia del cine
Dije: Muy bien, tengo una frase para ti, solo di que soy el rey del mundo, y solo extiende los brazos, solo vive el momento, simplemente ámalo y celebra el momento…Y él dice: ¿Qué? Estoy recibiendo esto por el walkie-talkie, ¿Qué? Dije: “Soy el rey del mundo, solo di que soy el rey del mundo, pero tienes que venderlo”. Y él dice: ¿Qué? Dije: Solo véndelo, joder.
A DiCaprio no le quedó otra que aceptar la orden de Cameron -y eso que el actor ya estuvo a punto de no hacerla porque creía que iba a ser una película aburrida-, pero seguro que el actor no tiene nada que objetar al antológico resultado final. Bueno, quizá en su momento tuvo que cansarse de oír a gente diciéndoselo…
Por su parte, Cameron quedó tan prendado de la frase que tiempo después la usaría cuando ganó el premio Óscar a la mejor dirección por ‘Titanic’. Eso sí, él mismo acabaría reconociendo en Vanity Fair que no estuvo muy afortunado con esa decisión:
Ahora me doy cuenta de lo que estuvo mal en mi decisión. No fue tanto el contenido exacto de la frase, sino el hecho de que estaba citando mi propia película, y no me percaté de lo mal que estaba eso… Hay arrogancia en suponer que todo el público ha visto tu película, aunque hayas ganado. O que todos son fans. Lo expresé con mucho cuidado, pero el error fue que estaba actuando con orgullo por haber ganado, y además haciendo referencia a mi propia película.
‘Titanic’ acabaría ganando 11 Óscar -aunque a mejor guion ni siquiera fue nominada-, lo que supone el récord absoluto de estos premios, aunque compartido con ‘Ben-Hur’, la primera en lograr tal proeza, y ‘El señor de los anillos: El retorno del rey’.



