{"id":104496,"date":"2025-03-29T05:12:12","date_gmt":"2025-03-29T05:12:12","guid":{"rendered":"http:\/\/cordobateve.net\/index.php\/2025\/03\/29\/el-arte-de-crear-historias-que-empaticen\/"},"modified":"2025-03-29T05:12:12","modified_gmt":"2025-03-29T05:12:12","slug":"el-arte-de-crear-historias-que-empaticen","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/cordobateve.net\/index.php\/2025\/03\/29\/el-arte-de-crear-historias-que-empaticen\/","title":{"rendered":"El arte de crear historias que empaticen"},"content":{"rendered":"<div class=\"media_block\"><\/div>\n<div><img src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/el-arte-de-crear-historias-que-empaticen.jpg\" class=\"ff-og-image-inserted\"><\/div>\n<p>Leo la nota de un matutino en la que su corresponsal en Silicon Valley, periodista reconocida en innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, argumenta sobre aquellas cosas que el humano hace y har\u00e1 tanto mejor que la IA. Habla del arte de crear historias que empaticen, y del humor. Y explica por qu\u00e9 a la hora de su educaci\u00f3n ella impulsa hoy a sus hijos a tomar cursos de improvisaci\u00f3n y de comedia.<\/p>\n<p>La nota me trae a la memoria un libro reciente de Francis Ford Coppola, El cine en vivo y sus t\u00e9cnicas, donde el maestro propone y desarrolla un formato h\u00edbrido de cine y teatro, al que dice volcarse ahora en busca de recuperar el fen\u00f3meno precioso de lo presencial, de lo convivial, perdido en la experiencia cada vez m\u00e1s despersonalizada de la ficci\u00f3n de plataformas.<\/p>\n<p>El teatro. Una y otra vez, el teatro como lenguaje vigente. Provocador. Contracultural. Una vez m\u00e1s, el viej\u00edsimo teatro generando modelos aplicables a nov\u00edsimas realidades.<\/p>\n<div class=\"subscription\" readability=\"6.683257918552\">\n<p> Esto no les gusta a los autoritarios <\/p>\n<div class=\"subscription__container\" readability=\"6.1467391304348\">\n<div class=\"subscription__text-wrapper\" readability=\"31.20652173913\">\n<p> El ejercicio del periodismo profesional y cr\u00edtico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los due\u00f1os de la verdad. <\/p>\n<\/p><\/div><\/div><\/div>\n<p>Vale la pena hacer este distanciamiento. Sin \u00e9l, lo seguir\u00edamos mirando como al c\u00e1ndido abuelo de 2.500 a\u00f1os. Cada vez que lo objetivamos, que lo ponemos afuera y volvemos a mirarlo con ojos nuevos se produce la epifan\u00eda.<\/p>\n<p>Llevamos seis a\u00f1os en cartel con nuestro espect\u00e1culo La vis c\u00f3mica. Con funciones de marzo a diciembre, y con la sala siempre caliente. Mucho de ese p\u00fablico es repetidor, la han visto tres, cuatro veces. <\/p>\n<p>Es absolutamente improbable que, a una pel\u00edcula, por mucho que te haya gustado, la hayas visto completa cuatro veces en poco tiempo. Y ni hablar si, adem\u00e1s, ten\u00e9s que pagar la entrada cada vez. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el fen\u00f3meno entonces?<\/p>\n<p>Miramos cien veces el gol de Maradona a los ingleses porque ese jugador, en su capacidad de respuesta a cada fracci\u00f3n de segundo, sigue demostrando el milagro de lo que puede un cuerpo.<\/p>\n<p>\u201cNadie sabe lo que puede un cuerpo\u201d dijo Baruch Spinoza hace cuatro siglos, y la frase sigue siendo un campanazo. Entre otros preciosos significados habla de aquello que el cuerpo sabe y hace, m\u00e1s all\u00e1 de lo que sabe y especula la mente. De esos perfectos reflejos inexplicables, de la improvisaci\u00f3n, del ins\u00f3lito autom\u00e1tico ante el juego. Del asombro que sentimos frente a un malabarista que mantiene en el aire seis clavas, o el actor que mantiene en el aire doce mil palabras.<\/p>\n<p>El n\u00famero no es arbitrario. Son los vocablos que tiene el texto de La vis c\u00f3mica. Con esas doce mil clavas juegan sus cuatro int\u00e9rpretes, y consiguen que el n\u00famero (me refiero ahora a lo circense) sorprenda. Asombre cada vez. Y hace que el deseo que alguien tenga de verla de nuevo, vaya m\u00e1s all\u00e1 de las ganas de volver a presenciar una historia. <\/p>\n<p>El p\u00fablico va al teatro una y otra vez a ver lo que puede un cuerpo. Sin la trampa posible de la edici\u00f3n, de lo virtual, va a verlo encarnar. A sentirse interpelado con un mito sin entender c\u00f3mo es que ese cuerpo te lo cuenta. A ver el prodigio circense de su memoria. Viene a admirar \u2013sin saberlo, pero sabiendo\u2013 los a\u00f1os y a\u00f1os de moldeado de su arte, en cada uno de esos raros f\u00edsicos po\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Solemos joder con el elenco en camarines \u2013sumando las d\u00e9cadas que cada uno de ellos tiene en el oficio\u2013 con que el p\u00fablico paga para ver ciento cincuenta a\u00f1os de teatro en escena. Es una broma y no lo es. La actuaci\u00f3n, el f\u00fatbol, la interpretaci\u00f3n musical, son \u201csaberes de tiempo\u201d. Talento m\u00e1s pr\u00e1ctica. Dicen los m\u00fasicos que si no tocan todos los d\u00edas no est\u00e1n en dedos, y que sin eso no hay manera. <\/p>\n<p>\u201cEstar en cuerpo\u201d dir\u00edamos de un actor. Cada s\u00e1bado una m\u00f3dica grey de espectadores expectantes cumple el rito de sentarse all\u00ed a participar de La vis c\u00f3mica. Y esos cuatro oficiantes ordinarios vuelven a celebrar para ellos.<\/p>\n<p>Un siglo y medio de experiencia. Y los cuatro en cuerpo.<\/p>\n<p>Uno tras otro caducan y caen los formatos tecnol\u00f3gicos. Postorg\u00e1nicos. <\/p>\n<p>Inseparable de los organismos, de los f\u00edsicos, porque es justamente el medio que los vuelve espect\u00e1culo, el teatro, en cambio, sigue all\u00ed. Y seguir\u00e1.<\/p>\n<p>*Autor y director de La vis c\u00f3mica. Funciones: S\u00e1bados 19.30, en el Centro Cultural de la Cooperaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leo la nota de un matutino en la que su corresponsal en Silicon Valley, periodista reconocida en innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, argumenta sobre aquellas cosas que el humano hace y har\u00e1 tanto mejor que la IA. Habla del arte de crear historias que empaticen, y del humor. 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