{"id":15409,"date":"2021-05-31T19:12:26","date_gmt":"2021-05-31T19:12:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.clarin.com\/cultura\/hallazgo-diarios-bioy-casares-wilcock-intimo_0_TG_UtohVS.html"},"modified":"2021-05-31T19:12:26","modified_gmt":"2021-05-31T19:12:26","slug":"otro-hallazgo-en-los-diarios-de-bioy-casares-el-wilcock-mas-intimo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/cordobateve.net\/index.php\/2021\/05\/31\/otro-hallazgo-en-los-diarios-de-bioy-casares-el-wilcock-mas-intimo\/","title":{"rendered":"Otro hallazgo en los diarios de Bioy Casares: el Wilcock m\u00e1s \u00edntimo"},"content":{"rendered":"<p><img src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/otro-hallazgo-en-los-diarios-de-bioy-casares-el-wilcock-mas-intimo.jpg\"><\/p>\n<p>Al modo de una novela capaz de deparar una sorpresa a continuaci\u00f3n de su final, <a alt=\"adolfo-bioy-casares\" class=\"slug\" href=\"https:\/\/www.clarin.com\/tema\/adolfo-bioy-casares.html\" target=\"_blank\" title=\"adolfo-bioy-casares\" rel=\"noopener noreferrer\">Adolfo Bioy Casares <\/a>dej\u00f3 diversas revelaciones para luego de su muerte en 1999: detr\u00e1s de su nombre <strong>se escond\u00eda m\u00e1s de un autor<\/strong>.<\/p>\n<p> No era, en verdad, s\u00f3lo el cuentista y novelista magistral de <em>La invenci\u00f3n de Morel<\/em>, <em>El sue\u00f1o de los h\u00e9roes<\/em> y <em>Dormir al sol<\/em>. En 2006 se public\u00f3 su <strong><em>Borges<\/em><\/strong>, unas mil quinientas p\u00e1ginas que registran cientos de conversaciones con el autor de <em>El Aleph,<\/em> y que marcaron un antes y un despu\u00e9s en la literatura argentina.<\/p>\n<p>Se sab\u00eda que <strong>Bioy <\/strong>llev\u00f3 diarios \u00edntimos durante d\u00e9cadas, y un adelanto pudo entreverse en ciertos fragmentos de <em>Guirnalda con amores<\/em> (1959) y en la inteligente y cordial miscel\u00e1nea de <em>Descanso de caminantes<\/em>, que dej\u00f3 lista y apareci\u00f3 en 2001.<\/p>\n<blockquote class=\"cite\" readability=\"8\">\n<p type=\"highlighted\">\u201cCuando voy a tomar el desayuno al comedor, Silvina me anuncia la muerte de Johnny Wilcock. Me voy a llorar al ba\u00f1o\u201d<\/p>\n<div class=\"autorBox\" readability=\"7\">\n<div class=\"mg\">\n<img class=\"img-responsive\" alt=\"&quot;Cuando voy a tomar el desayuno al comedor, Silvina me anuncia la muerte de Johnny Wilcock. Me voy a llorar al ba\u00f1o&quot;\" src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/otro-hallazgo-en-los-diarios-de-bioy-casares-el-wilcock-mas-intimo-2.jpg\" observer data-observer-function=\"loadLazyImg\">\n<\/div>\n<p><h4>Adolfo Bioy Casares<\/h4>\n<p><span>Escritor<\/span>\n<\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<p> En sus cuadernos privados aplic\u00f3 la misma sobria y seductora precisi\u00f3n de sus narraciones, clave de credibilidad en ambos g\u00e9neros.<\/p>\n<p>Su editor y albacea de sus papeles privados, <strong>Daniel Martino<\/strong>, fue fiel a la astucia de <strong>Bioy <\/strong>para tramar<strong> un libro entero <\/strong>de anotaciones consagradas a <strong>Wilcock<\/strong>. Se trata de una serie de entradas de diario, cartas y testimonios, alrededor de un autor que tambi\u00e9n supo desdoblarse y ser, en una sola vida, un escritor argentino y&nbsp;un escritor italiano.<\/p>\n<p><strong>Juan Rodolfo Wilcock<\/strong> dej\u00f3 una bibliograf\u00eda en dos lenguas que encandila a cualquier lector \u00e1vido de extra\u00f1eza, lance l\u00edrico y alucinaci\u00f3n: all\u00ed lo esperan los relatos de <em>El caos<\/em>, y las novelas <em>El ingeniero<\/em>, <em>El templo etrusco<\/em> y <em>Los dos indios alegres<\/em>.<\/p>\n<div class=\"sp__Normal\">\n<div class=\"image-embeb image-trigger\" readability=\"6\">\n<figure>\n<img itemprop=\"image\" src=\"https:\/\/images.clarin.com\/collections\/static\/lazy_square.svg\" data-big=\"https:\/\/images.clarin.com\/2021\/05\/29\/wilcock-retrato-de-un-gran___OLyOsBSC-_720x0__1.jpg\" data-small=\"https:\/\/images.clarin.com\/2021\/05\/29\/wilcock-retrato-de-un-gran___OLyOsBSC-_720x0__1.jpg\" alt=\"Wilcock. Retrato de un gran escritor.\" observer data-observer-function=\"loadLazyImg\"><br \/>\n<\/figure><figcaption readability=\"2\">\n<p>Wilcock. Retrato de un gran escritor.\n<\/p>\n<\/figcaption><\/div>\n<\/div>\n<p>El <em>Wilcock <\/em>de <strong>Bioy <\/strong>es <strong>el detr\u00e1s de escena de un narrador, poeta&nbsp;y dramaturgo <\/strong>que fue, a su vez, un retratista serial de casos extravagantes, como puede constatarlo quien se aventure en las breves, geom\u00e9tricas y aladas prosas de&nbsp;<em>La sinagoga de los iconoclastas<\/em>, <em>El&nbsp;libro de los monstruos<\/em> y <em>El estereoscopio de los solitarios<\/em>.<\/p>\n<p>La imagen que emerge del <em>Wilcock <\/em>es la de una figura ingeniosa, irritante, un sofisticado <strong>mel\u00f3mano con vocaci\u00f3n de linyera<\/strong>, compulsivamente contrera, invariablemente protegido y promovido por <a alt=\"silvina-ocampo\" class=\"slug\" href=\"https:\/\/www.clarin.com\/tema\/silvina-ocampo.html\" target=\"_blank\" title=\"silvina-ocampo\" rel=\"noopener noreferrer\">Silvina Ocampo<\/a>, aun a la distancia, cuando ya se hab\u00eda mudado a Roma en 1957.<\/p>\n<p>Acaso el riesgo sea que sus atributos de personaje, sumados a la proximidad de ciertas eminencias, encubra un talento de una peculiaridad poco vista.<\/p>\n<h2>Querido Johnny<\/h2>\n<p>El 7 de noviembre de 1966, <strong>Bioy <\/strong>le escribe: \u00abMi querido Johnny: Tu carta me ha embelesado. Leerla provoc\u00f3 en m\u00ed ese rapto comunicativo que infunde la obra maestra (cuando mantiene todo su poder). Quise compartirla con gente digna, pero como encontr\u00e9 poca (desde luego, Silvina y <a alt=\"jorge-luis-borges\" class=\"slug\" href=\"https:\/\/www.clarin.com\/tema\/jorge-luis-borges.html\" target=\"_blank\" title=\"jorge-luis-borges\" rel=\"noopener noreferrer\">Borges <\/a>estuvieron a la altura esperada y la celebraron como merece) la le\u00ed tambi\u00e9n a gente casi digna\u201d.<\/p>\n<p>Algunas de las maneras de hacer literatura de <strong>Wilcock <\/strong>fueron indirectas: en sus innumerables traducciones al castellano y al italiano -desde el ingl\u00e9s y el alem\u00e1n-, y en sus erizadas cr\u00f3nicas period\u00edsticas y cr\u00edticas, que permanecen in\u00e9ditas en ambas lenguas.<\/p>\n<p> La tarea de editar es otro modo oblicuo de fraguar obras, y es la que <strong>Martino<\/strong>, albacea de los papales privados de&nbsp;<strong>Bioy<\/strong>, emprendi\u00f3 con el montaje de estas p\u00e1ginas.<\/p>\n<div class=\"containerLista \">\n<div class=\"item\">\n<div class=\"image-embeb image-trigger\">\n<figure class>\n<p class=\"number\">01<\/p>\n<p><img class itemprop=\"image\" src=\"https:\/\/images.clarin.com\/collections\/static\/lazy_square.svg\" data-big=\"https:\/\/images.clarin.com\/2021\/05\/31\/4-XhzXx2C_720x0__1.jpg\" data-small=\"https:\/\/images.clarin.com\/2021\/05\/31\/4-XhzXx2C_720x0__1.jpg\" alt=\"Wilcock\" observer data-observer-function=\"loadLazyImg\"><br \/>\n<\/figure>\n<\/div>\n<div class=\"mt\" readability=\"6\">\n<h4 class=\"title-box\">Wilcock<\/h4>\n<div class=\"bajada\" readability=\"7\">\n<p><strong>Autor<\/strong>: Adolfo Bioy Casares. Al cuidado de Daniel Martino.<\/p>\n<p><strong>Editorial<\/strong>: Emec\u00e9<\/p>\n<p><strong>P\u00e1ginas<\/strong>: 236<\/p>\n<p><strong>Precio<\/strong>: $1380<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>Al llegar al final de la \u00faltima, el efecto en el lector imitar\u00e1 el que produjo en <strong>Bioy <\/strong>la desaparici\u00f3n de su amigo. Anota el 19 de marzo de 1978:&nbsp;\u00abCuando voy a tomar el desayuno al comedor, Silvina<strong> me anuncia la muerte de Johnny Wilcock<\/strong>. Me voy a llorar al ba\u00f1o. Johnny muri\u00f3 en Lubriano, de un infarto, y se lo encontr\u00f3 con actitud de leer un libro sobre el infarto card\u00edaco. Pienso que debiera escribir mis recuerdos de Johnny. La idea de nunca m\u00e1s verlo y conversar con \u00e9l me entristece mucho\u201d.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfTuvo Bioy la idea de proyectar un libro sobre Wilcock?<\/strong><\/p>\n<p>-Cuando conoc\u00ed a <strong>Bioy<\/strong>, mucho antes de que empez\u00e1ramos a colaborar, naturalmente hablamos de <strong>Wilcock <\/strong>a prop\u00f3sito de su relato <em>El perjurio de la nieve<\/em>: <strong>Bioy <\/strong>sol\u00eda referirme las famosas an\u00e9cdotas, particularmente los desplantes a <strong>Victoria Ocampo<\/strong>, pero tambi\u00e9n me hablaba de la inteligencia de <strong>Wilcock <\/strong>y de c\u00f3mo hab\u00eda pasado de rechazarlo a sentirlo un hermano a la distancia. A\u00f1os despu\u00e9s, a medida que prepar\u00e1bamos el <em>Borges<\/em>, iba coment\u00e1ndome, del mismo modo que lo hac\u00eda con la mayor\u00eda de los fragmentos incluidos, cada una de las apariciones de Wilcock. Ahora pienso que tal vez porque est\u00e1bamos demasiado ocupados con el <em>Borges <\/em>no se nos ocurri\u00f3 hacer un Wilcock.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfCu\u00e1ndo fue?<\/strong><\/p>\n<p>-La idea me vino a la mente cuando, en el curso de mis investigaciones, termin\u00e9 de descifrar y transcribir sus <em>Diarios<\/em>: en ese momento, habiendo le\u00eddo su fallido intento \u2013que \u00e9l nunca me hab\u00eda comunicado-&nbsp;de dejar alg\u00fan testimonio sobre <strong>Wilcock<\/strong>, record\u00e9 nuestra charla de fines de 1996, origen del <em>Borges<\/em>. Por cierto que, muerto <strong>Bioy<\/strong>, ya no cab\u00eda el mismo tipo de colaboraci\u00f3n en la edici\u00f3n de los textos. Adem\u00e1s, en este caso, los registros, aunque importantes, no eran tan abrumadoramente abundantes como los referidos a <strong>Borges<\/strong>, de ah\u00ed que en su momento no resultara tan evidente que los Diarios encerraban no s\u00f3lo un <em>Borges <\/em>sino un <em>Wilcock<\/em>. Creo, sin embargo, que el inter\u00e9s y la calidad de los testimonios, adem\u00e1s de aquel impulso de 1978, lo justifican.<\/p>\n<div class=\"sp__Normal\">\n<div class=\"image-embeb image-trigger\" readability=\"6\">\n<figure>\n<img itemprop=\"image\" src=\"https:\/\/images.clarin.com\/collections\/static\/lazy_square.svg\" data-big=\"https:\/\/images.clarin.com\/2021\/05\/31\/daniel-martino-el-albacea-de___5CEWLWq62_720x0__1.jpg\" data-small=\"https:\/\/images.clarin.com\/2021\/05\/31\/daniel-martino-el-albacea-de___5CEWLWq62_720x0__1.jpg\" alt=\"Daniel Martino. El albacea de los papeles privados Adolfo Bioy Casares\" observer data-observer-function=\"loadLazyImg\"><br \/>\n<\/figure><figcaption readability=\"2\">\n<p>Daniel Martino. El albacea de los papeles privados Adolfo Bioy Casares\n<\/p>\n<\/figcaption><\/div>\n<\/div>\n<p><strong>-\u00bfQu\u00e9 conclusiones sacar\u00eda de la mirada de Bioy sobre Wilcock, que se modific\u00f3 bastante r\u00e1pido y que luego entr\u00f3, largamente, en una especie de muy afectuosa imparcialidad?<\/strong><\/p>\n<p>-Cuesta precisar el momento de esa transici\u00f3n, ya que <strong>Wilcock <\/strong>aparece en los Diarios reci\u00e9n en 1949, sobre todo por su excentricidad. En el libro, este progresivo deslumbramiento por la inteligencia de <strong>Wilcock <\/strong>se ve m\u00e1s por su conversaci\u00f3n que por su literatura. <strong>Bioy <\/strong>nunca ley\u00f3 la obra italiana de <strong>Wilcock<\/strong>: quiz\u00e1 se hubiera sentido c\u00f3modo con <em>La sinagoga de los iconoclastas<\/em>, vagamente af\u00edn a las <em>Cr\u00f3nicas de Bustos Domecq, <\/em>el libro de relatos a cuatro manos con Borges. Quiz\u00e1, sugiere Ernesto Montequin, hubiese aprobado los ensayos y los art\u00edculos. Nunca lo sabremos<\/p>\n<p><strong>-Conociendo tan bien a Bioy, \u00bfcu\u00e1les son sus conclusiones personales sobre esa amistad?<\/strong><\/p>\n<p>-Fue una de las mejores formas de la amistad, nacida no de la frecuentaci\u00f3n sino del reconocimiento de las respectivas inteligencias y aun de una visi\u00f3n compartida de la realidad. Adem\u00e1s<strong> del antiperonismo<\/strong>, ambos ven el mundo como caos. No ser\u00e1 casual que haya dos <em>Caos<\/em>: el de <strong>Bioy<\/strong>, inmaduro, de 1934; el de <strong>Wilcock<\/strong>, de 1974, con cuentos de los a\u00f1os 40 y los 50. Ambos entienden el cosmos como un caos universal, donde \u201cel orden\u201d es apenas una forma de caos menos evidente. Si <strong>Wilcock <\/strong>disloca todas las categor\u00edas, <strong>Bioy<\/strong>, no menos esc\u00e9ptico, denuncia la \u00edndole enga\u00f1osa de nuestras percepciones y la relatividad de toda norma. Si <strong>Wilcock <\/strong>acude a Wittgenstein, <strong>Bioy<\/strong> ha le\u00eddo a Mauthner, y, cada uno a su manera, fundan su escepticismo en la imposibilidad de la palabra para expresar lo inefable..<\/p>\n<p><strong>-Como todo gran diarista, Bioy le confiri\u00f3 un claro valor literario a sus cuadernos \u00edntimos, en un pa\u00eds en que el g\u00e9nero no ha sido ni muy practicado ni muy reconocido.<\/strong><\/p>\n<p>-Comparado con el \u00e1mbito anglosaj\u00f3n o el franc\u00e9s, hasta el momento se han publicado pocos Diarios personales importantes; s\u00e9, sin embargo, de la existencia de algunos valiosos e in\u00e9ditos, como el de Eduardo Paz Leston, Ernesto Sch\u00f3\u00f3 o Eugenio Guasta. No sorprende que <strong>Bioy<\/strong>, tan conocedor de aquellas literaturas&nbsp;y a la vez tan obsesionado con el tema de la inmortalidad, diera importancia creciente a sus Diarios: como la fotograf\u00eda, arte por el que lleg\u00f3 a obsesionarse como Lewis Carroll (otro gran diarista), o el cine, que lo apasionaba, \u00bfqu\u00e9 son los Diarios personales, en definitiva, sino instrumentos literarios para permitirnos, mediante la evocaci\u00f3n del pasado, revivir de alg\u00fan modo, como m\u00e1quinas de Morel, el instante siempre fugaz, asegur\u00e1ndonos la ilusi\u00f3n de su contemplaci\u00f3n eterna?<\/p>\n<p><strong>-\u00bfCu\u00e1les ser\u00edan los otros proyectos en curso&nbsp;a partir de los papeles de Bioy?<\/strong><\/p>\n<p>-Ya listos: un epistolario Borges-Bioy, <em>Fotograf\u00eda y amistad <\/em>(Borges en el archivo fotogr\u00e1fico de Bioy), ediciones revisadas y ampliadas del <em>Borges<\/em>, de <em>Descanso de caminantes<\/em> y de <em>De jardines ajenos<\/em>. En diversos estadios de progreso: adem\u00e1s de su biograf\u00eda, que preparo desde hace a\u00f1os, la edici\u00f3n completa de sus Diarios, un Bioy fot\u00f3grafo, un <em>Bustos Domecq Companion<\/em>, un <em>Bioy&#8217;s Filmgoer&#8217;s Companion<\/em>, <em>Las formas del error<\/em> (Borges y Bioy como jurados de concursos literarios), la reconstrucci\u00f3n de dos novelas inconclusas (<em>Irse <\/em>y <em>El problema de la torre china<\/em>) y un <em>vasto <\/em>pero no <em>atroz <\/em>etc\u00e9tera.<\/p>\n<h2>Wilcock B\u00e1sico<\/h2>\n<ul>\n<li>Naci\u00f3 en&nbsp; Buenos Aires el 17 de abril de 1919 y muri\u00f3 en&nbsp;Lubriano, Italia, 16 de marzo de 1978.<\/li>\n<li>Era hijo de un ingl\u00e9s y una argentina de origen suizo-italiano.<\/li>\n<li>Fue poeta, narrador. cr\u00edtico y&nbsp;traductor.<\/li>\n<li>Adopt\u00f3 el italiano desde su emigraci\u00f3n, en 1957.<\/li>\n<li>Se recibi\u00f3 en Ingenier\u00eda y trabaj\u00f3 en Ferrocarriles del Estado, en Mendoza, pero abandon\u00f3 esa profesi\u00f3n para dedicarse a la literatura.<\/li>\n<li>En 1953 residi\u00f3 brevemente en Londres, entre 1955 y 1957 regres\u00f3 a la Argentina y en 1957 se radic\u00f3 definitivamente en Italia.<\/li>\n<li>Entre otras obras escribi\u00f3<em>&nbsp;Libro de poemas y canciones<\/em> (1940) ,<em> Los hermosos d\u00edas<\/em> (1946), <em>Persecuci\u00f3n de las musas menores <\/em>(1945), <em>Paseo sentimental<\/em>&nbsp;(1945) y <em>Sexto <\/em>(1953).<\/li>\n<li>Escribi\u00f3 los libros de relatos <em>El caos <\/em>(la mayor parte escritos y publicados en castellano originalmente), <em>Hechos inquietantes, El libro de los monstruos,<\/em>&nbsp;<em>El estereoscopio de los solitarios, La sinagoga de los iconoclastas<\/em>, y la novela&nbsp;<em>El ingeniero<\/em>, adem\u00e1s de la celebrada <em>Los dos indios alegres<\/em>.&nbsp;<\/li>\n<\/ul>\n<div class=\"widget content-new\">\n<span>Mir\u00e1 tambi\u00e9n<\/span> <\/p>\n<div class=\"content-new down \">\n<div class=\"mg\">\n<div class=\"wrap-figure\">\n<figure>\n<a href=\"https:\/\/www.clarin.com\/revista-enie\/literatura\/bioy-casares-retrata-wilcock-angel-exterminador_0_7e8WLvAB1.html\" target=\"_self\" rel=\"noopener noreferrer\"><br \/>\n<img class=\"img-responsive\" alt=\"Bioy Casares retrata a Wilcock, el \u00e1ngel exterminador\" src=\"https:\/\/images.clarin.com\/collections\/static\/lazy_square.svg\" data-big=\"https:\/\/images.clarin.com\/2021\/05\/28\/wilcock-en-mar-del-plata___zg0iuy9AE_290x290__1.jpg\" data-small=\"https:\/\/images.clarin.com\/2021\/05\/28\/wilcock-en-mar-del-plata___zg0iuy9AE_290x290__1.jpg\" observer data-observer-function=\"loadLazyImg\"><br \/>\n<\/a><br \/>\n<\/figure>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n<div class=\"content-new down \">\n<div class=\"mg\">\n<div class=\"wrap-figure\">\n<figure>\n<a href=\"https:\/\/www.clarin.com\/revista-enie\/literatura\/resenas\/wilcock-muerte-comedia-negra_0_ExIDE0aPr.html\" target=\"_self\" rel=\"noopener noreferrer\"><br \/>\n<img class=\"img-responsive\" alt=\"Wilcock y una muerte de comedia negra\" src=\"https:\/\/images.clarin.com\/collections\/static\/lazy_square.svg\" data-big=\"https:\/\/images.clarin.com\/2017\/09\/20\/wilcock-en-el-papel-del___SkcBlvloZ_290x290.jpg\" data-small=\"https:\/\/images.clarin.com\/2017\/09\/20\/wilcock-en-el-papel-del___SkcBlvloZ_290x290.jpg\" observer data-observer-function=\"loadLazyImg\"><br \/>\n<\/a><br \/>\n<\/figure>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"entry-tags\">\n<h2>TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA<\/h2>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al modo de una novela capaz de deparar una sorpresa a continuaci\u00f3n de su final, Adolfo Bioy Casares dej\u00f3 diversas revelaciones para luego de su muerte en 1999: detr\u00e1s de su nombre se escond\u00eda m\u00e1s de un autor. 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