{"id":48891,"date":"2023-02-05T17:30:00","date_gmt":"2023-02-05T17:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.clarin.com\/cultura\/mario-vargas-llosa-fuego-imaginacion_0_sHtLw9N1It.html"},"modified":"2023-02-05T17:30:00","modified_gmt":"2023-02-05T17:30:00","slug":"mario-vargas-llosa-el-fuego-de-la-imaginacion","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/cordobateve.net\/index.php\/2023\/02\/05\/mario-vargas-llosa-el-fuego-de-la-imaginacion\/","title":{"rendered":"Mario Vargas Llosa, el fuego de la imaginaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><img src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/mario-vargas-llosa-el-fuego-de-la-imaginacion.jpg\"><\/p>\n<div><img src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/mario-vargas-llosa-el-fuego-de-la-imaginacion-2.jpg\" class=\"ff-og-image-inserted\"><\/div>\n<p>Este \u00faltimo noviembre Mario Vargas Llosa public\u00f3 en Alfaguara, su editorial, un libro excepcional, <em><strong>El fuego de la imaginaci\u00f3n<\/strong><\/em>, cuyo contenido abarca una vida dedicada a escribir sobre los otros, desde Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez a H\u00e9ctor Abad Faciolince. Una lista inmensa (el libro, preparado por Carlos Gran\u00e9s, tiene 789 p\u00e1ginas) que denota su generosidad de lector, su manera de ver venir a los nuevos y a los nov\u00edsimos, sin desde\u00f1ar a los viej\u00edsimos y a los olvidados, con <strong>una pasi\u00f3n que no conoce fronteras<\/strong>; naturalmente, tampoco las fronteras ideol\u00f3gicas, porque, como en el dicho de Shakespeare, en su \u00e1mbito de curiosidad cabe todo el mundo.<\/p>\n<p>Es un lector, y tambi\u00e9n escribe libros. En los aviones, art\u00edculo a\u00e9reo que detesta, se sit\u00faa contra el pasaje, frente al cristal que da al vac\u00edo, y ah\u00ed <strong>lee y lee como si no existiera otro viaje <\/strong>que aquel que emprende a trav\u00e9s de las p\u00e1ginas, hasta que llega al destino, que es tambi\u00e9n el de seguir leyendo. Aquel fuego de la imaginaci\u00f3n que incluye todo lo que han escrito otras plumas es <strong>una cr\u00f3nica general de su mirada sobre los libros.<\/strong> Y sobre la vida, naturalmente.<\/p>\n<p>Ahora su hijo \u00c1lvaro lo ha situado en Twitter leyendo la primera edici\u00f3n de <strong>Madame Bovary, la novela cuya lectura orient\u00f3 su vida definitivamente en el torrente de la ficci\u00f3n<\/strong> cuando era aun un joven emigrante en Par\u00eds. Ante esa foto, a la gente le vino a la cabeza, en lugar del joven escritor que reviv\u00eda una vieja experiencia de lectura, la imagen de<strong> un hombre mayor que ya lee como deletreando<\/strong>. Hab\u00edan sucedido en el entorno algunos acontecimientos que volvieron a ponerlo en una palestra privada, extraliteraria, pero todos los que quisieron tratarlo as\u00ed buscaron manera de cotilleo hasta en su modo de usar guantes, capucha u otros art\u00edculos contra las leyes del fr\u00edo helado de Madrid de estos tiempos recios y recientes.<\/p>\n<p>Poco antes de que apareciera aquella recopilaci\u00f3n extraordinaria de su escritura sobre la obra ajena, Vargas Llosa public\u00f3 en la misma editorial s<strong>u lectura de todas las novelas de P\u00e9rez Gald\u00f3s<\/strong>, una a una, sin presumir de profesor ni de tratadista, ni siquiera de colega de don Benito. Otra vez era un lector, como antiguamente. Eso es lo que es, un lector que agarra un libro y no lo suelta y al final lo anota como si concluyera un examen que a veces hace tambi\u00e9n contra s\u00ed mismo. Los que lo quieren y los que lo quisieran en otra galaxia o inexistente, adujeron ante esa publicaci\u00f3n progaldosiana normativas acad\u00e9micas y otras pegas contempor\u00e1neas, sin llegar al fondo (que es la superficie tambi\u00e9n) de su prop\u00f3sito: <strong>leer a Gald\u00f3s como lo lee todo el mundo<\/strong>, sin hacer de las obligaciones sint\u00e1cticas de la academia impedimento para decir lo que le diera la gana de un autor al que dedic\u00f3, con generosidad, un esfuerzo raro para un hombre que se acerca a los noventa.<\/p>\n<p>Present\u00f3 el libro, en este caso, y los periodistas que fuimos a ver c\u00f3mo lo explicaba en el Ateneo de Madrid lo tratamos como si estuviera en el estrado un principiante lleno de razones para ser considerado ya como <strong>alguien digno de abatimiento literario<\/strong>. Un tipo fuera de juego. Periodistas como cualquiera, como este periodista, sintieron que era hora de darle una lecci\u00f3n al peruano, y le pusieron en el brete de explicar sus ligerezas o contradicciones. \u00c9l estuvo elegante, como es natural en \u00e9l, pues <strong>no lo he visto nunca perder la compostura<\/strong>: escucha, sonr\u00ede y calla cuando no sabe a qu\u00e9 clase de esgrima lo est\u00e1n sometiendo.<\/p>\n<p>Esa manera de tratar a Vargas Llosa, con \u00e9l presente o lejano, ha dado igual, se ha mostrado tambi\u00e9n ante sus lib\u00e9rrimas (as\u00ed deben ser, ser\u00eda razonable) posturas pol\u00edticas, que <strong>han pasado de ser de izquierdas a ser conservadoras<\/strong>, a veces tan radicalmente conservadoras como le ha dado la gana, pues nadie es due\u00f1o de la frontera que elige cualquiera para decir esto o lo otro en funci\u00f3n de las libertades que le parecen mejores. Pero como viene de ser del otro lado ha recibido en esta otra frontera<strong> hasta en el carnet de identidad<\/strong> que, por cierto, tambi\u00e9n le permite votar en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p><strong>Como no es de nuestra cuerda, se suele decir desde la izquierda, no lo leemos<\/strong>; es m\u00e1s, decimos que no lo leemos (\u00a1ni los art\u00edculos!) porque ha dejado de ser de los nuestros, con lo cual la humanidad que ha decidido que sobre \u00e9l debe caer el silencio (excepto para su vida privada, a la que le dan, precisamente, hasta en el carnet de identidad) asocia a Vargas Llosa con la cancelaci\u00f3n de todos los valores, con lo que ahora significa la palabra cancelaci\u00f3n precisamente.<\/p>\n<p>Las recientes circunstancias de su vida personal (su abandono del hogar en el que conviv\u00eda con Isabel Preysler, relaci\u00f3n que ha terminado) han tra\u00eddo a la actualidad la suma de desdenes que, arbitrariamente, han ca\u00eddo en cascada sobre el autor de El pez en el agua (su libro, una autobiograf\u00eda, m\u00e1s hermoso). Dictados por no se sabe por qu\u00e9 factor omnisciente de <strong>la literatura del cotilleo<\/strong>, dijeron que un cuento de hace dos a\u00f1os era su<strong> automoribundia amorosa<\/strong>, explicaron que estaba desamparado en su casa, recuper\u00e1ndose, le atribuyeron muertes chiquitas y resurrecciones inventadas, le empujaron a declaraciones que no hizo, o subrayaron medias palabras que dec\u00eda baj\u00e1ndose de los coches para pisar la helada superficie de las calles. <strong>Lo persiguieron como si fuera un pr\u00f3fugo<\/strong>, al volver de noche a casa, para preguntarle siempre lo mismo. Ante cualquier cosa que dijera, aunque fuera buenas noches o adi\u00f3s, le sacaban puntas en los variados telediarios sentimentales apoyados por la naturaleza de la especulaci\u00f3n. Le inventaron de todo. \u00c9l no hubiera tenido, quiz\u00e1, para inventar de ese modo sus novelas.<\/p>\n<p>Ahora, esta misma semana, a este creador que es sobre todo un lector lo reciben en la Academia Francesa en <strong>un gesto excepcional para un escritor extranjero.<\/strong> Esto ocurre en homenaje a su literatura, a los valores que ha exhibido escribiendo y leyendo, al fuego con el que se ha empe\u00f1ado, desde que era un muchacho que le\u00eda poemas de amor en libros robados a su madre, en ser ante todo un hombre herido por la literatura.<\/p>\n<p>Ahora la herida que le aguarda cada d\u00eda, en la <strong>prensa del coraz\u00f3n<\/strong> y tambi\u00e9n en la que simula no serlo pero que es igualmente del coraz\u00f3n de las tinieblas, es inicua, ruin, dictada por la m\u00e1s abyecta de las proposiciones: la que permite que la mentira sea verdad si nos conviene que sea verdad aquello que es invenci\u00f3n o ruindad, o nada entre dos pobres panes, siempre que le agrade al que la espera o la utiliza.<\/p>\n<p>Hasta all\u00ed, hasta ese dominio franc\u00e9s de la literatura, seguramente no llegar\u00e1n las man\u00edas hispanoamericanas de <strong>cancelar a Vargas Llosa por lo que diga o por lo que haga<\/strong>, como si esa cancelaci\u00f3n omn\u00edmoda lo esperara incluso antes de que diga cualquier cosa.<\/p>\n<p>Dec\u00eda Sergio Ram\u00edrez en un art\u00edculo que public\u00f3 en El Pa\u00eds, en medio de las <strong>recientes batallas de admonici\u00f3n contra el Nobel.<\/strong> \u201cNo se es un buen o un mal escritor seg\u00fan las opiniones o identificaciones pol\u00edticas, aunque causen desaz\u00f3n en algunos, y rechazo en otros. (\u2026) Si no estoy de acuerdo con esas posiciones [pol\u00edticas, en este caso], me irritan, y quisiera que el escritor Vargas Llosa pensara distinto, que pensara como yo pienso. Pero no por eso lo cancelo. La cancelaci\u00f3n es reaccionaria, porque niega la libertad, y anula la divergencia. Estoy dejando de ser lector para convertirme en censor. O, peor, convirti\u00e9ndome en lector pol\u00edtico, que s\u00f3lo encuentra conformidad, no placer, en leer autores con los que me identifico\u201d.<\/p>\n<p>Ese saludable <strong>himno a la libertad de leer<\/strong>, y de escribir, naturalmente, ahora no se estila, y una de las v\u00edctimas de la presente oscuridad es el autor de El fuego de la imaginaci\u00f3n, que acaso la gente no comenta por si es, en lugar de un libro de casi mil p\u00e1ginas, un art\u00edculo de prensa de unas mil palabras escrito por aquel al que han decidido no leer por si los contradice o convence.<\/p>\n<p> <span class=\"title-related\">Mir\u00e1 tambi\u00e9n<\/span> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este \u00faltimo noviembre Mario Vargas Llosa public\u00f3 en Alfaguara, su editorial, un libro excepcional, El fuego de la imaginaci\u00f3n, cuyo contenido abarca una vida dedicada a escribir sobre los otros, desde Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez a H\u00e9ctor Abad Faciolince. 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