{"id":50558,"date":"2023-03-13T20:08:48","date_gmt":"2023-03-13T20:08:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.clarin.com\/cultura\/kenzaburo-oe-hijo-discapacitado-converti-centro-obra-_0_NfXMzWBPt4.html"},"modified":"2023-03-13T20:08:48","modified_gmt":"2023-03-13T20:08:48","slug":"kenzaburo-oe-sobre-su-hijo-discapacitado-lo-converti-en-el-centro-de-mi-obra","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/cordobateve.net\/index.php\/2023\/03\/13\/kenzaburo-oe-sobre-su-hijo-discapacitado-lo-converti-en-el-centro-de-mi-obra\/","title":{"rendered":"Kenzaburo O\u00e9 sobre su hijo discapacitado: \u00abLo convert\u00ed en el centro de mi obra\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><img src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/kenzaburo-oe-sobre-su-hijo-discapacitado-lo-converti-en-el-centro-de-mi-obra.jpg\"><\/p>\n<p>Cuando, en 1963, naci\u00f3 su hijo discapacitado,<strong> Kenzaburo O\u00e9 se fue a Hiroshima a empaparse de dolor humano.<\/strong> Todav\u00eda hoy, sus ojos miran muy lejos cuando piensa en aquello. \u201cHikari sufri\u00f3 una operaci\u00f3n a vida o muerte \u2013nos cuenta, ante una taza de te humeante, en el sof\u00e1 de su casa de Tokio\u2013, pues hab\u00eda que extirparle un bulto de color rojo brillante, tan grande como una segunda cabeza, adherido a la parte posterior de su cr\u00e1neo\u201d.<\/p>\n<p>El resultado de la intervenci\u00f3n fue <strong>una discapacidad mental irreversible.<\/strong> La reacci\u00f3n de <strong>O\u00e9 fue entonces viajar a Hiroshima para explorar el sufrimiento. <\/strong>Un irrefrenable impulso interno le empuj\u00f3 a conocer los efectos de la bomba at\u00f3mica de 1945, y a entrevistar a los supervivientes del infierno. De ah\u00ed surgieron sus <em>Notas sobre Hiroshima.<\/em><\/p>\n<p><strong>\u201cFue el viaje m\u00e1s extenuante y depresivo de mi vida. <\/strong>Pero, al cabo de una semana de estar all\u00ed, encontr\u00e9 la llave para salir del profundo pozo neur\u00f3tico y decadente en el que hab\u00eda ca\u00eddo: la profunda humanidad de sus gentes. Qued\u00e9 impresionado por su coraje, su manera de vivir y de pensar. Aunque parezca raro, <strong>fui yo el que sal\u00ed de all\u00ed animado por ellos, y no al rev\u00e9s.<\/strong> Vincul\u00e9 mi dolor personal al de aquellos hombres y mujeres, decid\u00ed resistir y luchar como ellos. Me sent\u00ed impelido a examinar mi completa condici\u00f3n humana, reexamin\u00e9 mis ideas y asum\u00ed un sentido moral de la existencia. Desde aquel d\u00eda, miro el mundo con los ojos de las gentes de Hiroshima. Tras esa visita inicial, he regresado en m\u00faltiples ocasiones. A menudo he sido golpeado por las noticias de que alguno de mis nuevos amigos hab\u00eda muerto, a consecuencia de las secuelas de la explosi\u00f3n. Muchos de ellos no quer\u00edan publicidad, ni que se les recordara continuamente su condici\u00f3n de v\u00edctimas, necesitaban poder construir una nueva vida sin la presencia constante de aquel horror. He asistido a muchos funerales, entre ellos el de la viuda del poeta Sankichi Toge, quien escribi\u00f3 versos excelentes sobre la miseria de la bomba at\u00f3mica y sobre la dignidad de la gente que decidi\u00f3 resistir a los contratiempos. Su viuda se suicid\u00f3 tras el shock que le produjeron los actos vand\u00e1licos contra un monumento con la inscripci\u00f3n de un poema de su marido. Toge escribi\u00f3:<\/p>\n<div class=\"sp__Normal embed-box embed-body-photo\" data-index=\"1\">\n<picture class=\"pointer\">\n<img class=\"img-expand\" width=\"100\" height=\"100\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/kenzaburo-oe-sobre-su-hijo-discapacitado-lo-converti-en-el-centro-de-mi-obra-2.jpg\" alt=\"FILE PHOTO: Japanese Nobel literature prize winner Kenzaburo Oe, one of the promoters of an anti-nuclear demonstration, attends a gathering of protesters before the demonstration in Tokyo, Japan September 19, 2011. REUTERS\/Yuriko Nakao\/File Photo\"><br \/>\n<span class=\"bt-expand\"><br \/>\n<svg class=\"ico white_mod\">\n<use class=\"use-expand\" xlink:href=\"#icon-expand\" \/>\n<\/svg><br \/>\n<\/span>\n<\/picture><figcaption>FILE PHOTO: Japanese Nobel literature prize winner Kenzaburo Oe, one of the promoters of an anti-nuclear demonstration, attends a gathering of protesters before the demonstration in Tokyo, Japan September 19, 2011. REUTERS\/Yuriko Nakao\/File Photo <\/figcaption><\/div>\n<p> <em>\u2018Devu\u00e9lvanme a mi padre, devu\u00e9lvanme a mi madre \/ Devu\u00e9lvanme a mi abuelo y a mi abuela; \/ Devu\u00e9lvanme a mis hijos y a mis hijas. \/ Devu\u00e9lvanme a m\u00ed mismo. \/ Devu\u00e9lvanme a la raza humana. \/ Mientras esta vida dure, esta vida, Devu\u00e9lvanme la paz \/ Que nunca se acabe\u2019\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Estamos sentados en el comedor de la casa del <strong>premio Nobel de literatura de 1994, Kenzaburo O\u00e9. <\/strong>Megal\u00f3polis de Tokio, barrio residencial de Setagaya. La tranquilidad zen de esta sala tiene poco que ver con lo que vimos por la ventanilla del taxi que nos trajo aqu\u00ed: enormes rascacielos grises muy pegados a veloces autopistas de tres y cuatro pisos.<\/p>\n<p>Hombres con traje y corbata \u2013todos con el mismo traje\u2013 que andaban muy r\u00e1pidamente hacia el trabajo. Luces de peque\u00f1os comercios abiertos 24 horas que venden a la vez carne, reproductores MP3 y ropa interior.<\/p>\n<p>El taxista se hizo un l\u00edo con la direcci\u00f3n de <strong>O\u00e9<\/strong>, porque en Tokio las calles no tienen n\u00fameros. Para orientarse, la gente se gu\u00eda por los dibujitos de los planos que aparecen en las tarjetas de visita, que indican los establecimientos al lado de la vivienda que se busca (\u2018florister\u00eda\u2019, \u2018hotel\u2019\u2026).<\/p>\n<p>Pero en Setagaya s\u00f3lo hay casitas, y el plano no ayudaba mucho. Al final, el conductor nos dej\u00f3 en una esquina: \u201cDebe de ser por aqu\u00ed\u201d, y desapareci\u00f3 con una sonrisa. Deambulamos un rato por calles sin nombre y jardines con \u00e1rboles muy bien podados, pero ensombrecidos por una tupida y ca\u00f3tica red de tendido el\u00e9ctrico que afea toda la zona. Y, al doblar una esquina, divisamos al fondo a un hombre que agitaba sus brazos como aspas. \u201c\u00a1Aqu\u00ed, aqu\u00ed!\u201d. Era <strong>Kenzaburo O\u00e9.<\/strong><\/p>\n<p>Tras dejar los zapatos en la entrada de su casa, franqueamos la puerta del comedor, y alguien nos grit\u00f3, en espa\u00f1ol: \u201c\u00a1\u00bfC\u00f3ooo-mo es-t\u00e1n, amigos?!\u201d. Era <strong>Hikari, el hijo de Kenzaburo O\u00e9, ese personaje llamado Eeyore en las novelas de su padre<\/strong>.<\/p>\n<div class=\"sp__Normal embed-box embed-body-photo\" data-index=\"2\">\n<picture class=\"pointer\">\n<img class=\"img-expand\" width=\"100\" height=\"100\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/kenzaburo-oe-sobre-su-hijo-discapacitado-lo-converti-en-el-centro-de-mi-obra-3.jpg\" alt=\"Kenzaburo Oe: &quot;Aquel a\u00f1o de 1963, al volver de Hiroshima, \u201cme di cuenta de que no podr\u00eda escribir nunca m\u00e1s sin referirme a mi hijo, y lo convert\u00ed en el centro de mi obra\u201d. Foto REUTERS\/Issei Kato\"><br \/>\n<span class=\"bt-expand\"><br \/>\n<svg class=\"ico white_mod\">\n<use class=\"use-expand\" xlink:href=\"#icon-expand\" \/>\n<\/svg><br \/>\n<\/span>\n<\/picture><figcaption>Kenzaburo Oe: \u00abAquel a\u00f1o de 1963, al volver de Hiroshima, \u201cme di cuenta de que no podr\u00eda escribir nunca m\u00e1s sin referirme a mi hijo, y lo convert\u00ed en el centro de mi obra\u201d. Foto REUTERS\/Issei Kato <\/figcaption><\/div>\n<p> \u201cHa aprendido unas cuantas frases en un programa nocturno de idiomas que dan por la televisi\u00f3n japonesa\u201d, nos revel\u00f3 <strong>O\u00e9<\/strong>, quien ahora, mientras su mujer nos sirve caf\u00e9, bocadillos y tarta de queso, recuerda que, aquel a\u00f1o de 1963, al volver de Hiroshima, <strong>\u201cme di cuenta de que no podr\u00eda escribir nunca m\u00e1s sin referirme a mi hijo, y lo convert\u00ed en el centro de mi obra\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>O\u00e9 <\/strong>nos responde mientras Hikari, en la mesa de al lado, escucha m\u00fasica. Nuestra presencia es una interrupci\u00f3n de su muy regulada cotidianeidad: \u201cMe levanto a las siete de la ma\u00f1ana, nunca desayuno. Durante cuatro o cinco horas trabajo. Luego, despu\u00e9s de comer, vuelvo a trabajar de una a cinco. Y despu\u00e9s me voy a la piscina a nadar. Cuando vuelvo, ceno con mi mujer y mi hijo y me acuesto. Escribo siempre aqu\u00ed, en el comedor, mientras Hikari ve la tele o escucha discos\u201d.<\/p>\n<p>El jard\u00edn est\u00e1 repleto de comederos y casitas para p\u00e1jaros, que vienen todos los d\u00edas a saciar su apetito. El premio Nobel se queda mirando uno con el plumaje en blanco y negro.<\/p>\n<p>\u201cEs un shiju-kara\u2026 Sentimos mucho afecto hacia los p\u00e1jaros, los cuidamos como si fueran de la familia, porque fue gracias a ellos que mi hijo habl\u00f3. Cre\u00edamos que tal vez jam\u00e1s hablar\u00eda, pero yo le pon\u00eda discos con los cantos de las diferentes especies de aves y una voz humana que las nombraba, para que aprendiera a identificarlas\u2026 y al final, un d\u00eda, al o\u00edr el gorjeo de uno en el jard\u00edn, lo llam\u00f3 por su nombre. Durante un tiempo, s\u00f3lo respond\u00eda a los p\u00e1jaros, no a las personas\u201d.<\/p>\n<p>Tenemos la sensaci\u00f3n, sentados en el sof\u00e1 del comedor que hemos visto descrito tantas veces en su obra, de haber entrado en uno de sus libros y estar entrevistando a los personajes. En la minicadena, suena una melod\u00eda compuesta por Hikari, que, aunque act\u00faa como un ni\u00f1o la mayor parte del tiempo, se expresa profundamente a trav\u00e9s de la m\u00fasica. Tanto que se ha convertido en un compositor de \u00e9xito.<\/p>\n<div class=\"sp__Normal embed-box embed-body-photo\" data-index=\"3\">\n<picture class=\"pointer\">\n<img class=\"img-expand\" width=\"100\" height=\"100\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/kenzaburo-oe-sobre-su-hijo-discapacitado-lo-converti-en-el-centro-de-mi-obra-4.jpg\" alt=\"El escritor japon\u00e9s Kenzaburo Oe recibe el Premio Nobel de Literatura en 1994. Foto AP\/ Gunnar Ask\"><br \/>\n<span class=\"bt-expand\"><br \/>\n<svg class=\"ico white_mod\">\n<use class=\"use-expand\" xlink:href=\"#icon-expand\" \/>\n<\/svg><br \/>\n<\/span>\n<\/picture><figcaption>El escritor japon\u00e9s Kenzaburo Oe recibe el Premio Nobel de Literatura en 1994. Foto AP\/ Gunnar Ask <\/figcaption><\/div>\n<p>\u201cAlgunos discos suyos se han vendido m\u00e1s que ciertos libros m\u00edos \u2013comenta, complacido, el escritor\u2013. Esta es una pieza que compuso para m\u00ed en mi 70 cumplea\u00f1os, en enero del 2005. Es un tema para animar al padre, para que siga escribiendo y feliz a pesar de sus 70 a\u00f1os. Los dos hemos estado siempre d\u00e1ndonos \u00e1nimos mutuamente, uno con la m\u00fasica, otro con la escritura. De hecho, conozco su profundidad interior gracias a su m\u00fasica\u201d.<\/p>\n<p><strong>O\u00e9<\/strong> toma un libro de su biblioteca y nos recita, en ingl\u00e9s, una parte del poema Milton de Blake: \u201c\u2018\u00a1Despertad, oh j\u00f3venes de la nueva era! \u00a1Oponed vuestras frentes a los ignorantes mercenarios! Pues tenemos mercenarios en el campamento, en la corte y en la universidad: los cuales, si pudieran, rebajar\u00edan lo mental para siempre y prolongar\u00edan la guerra corp\u00f3rea\u2019. Ese es el mensaje que me gustar\u00eda transmitir a la juventud. Estoy en contra del concepto de ej\u00e9rcito, un grupo de personas que no se mueven seg\u00fan su conciencia sino siguiendo las \u00f3rdenes de otras personas. Desgraciadamente, en la sociedad japonesa actual, ya no solamente en el ej\u00e9rcito, sino tambi\u00e9n en el trabajo, hay muy pocos que tengan conciencia propia, que sean independientes a nivel mental. Defiendo la existencia del individuo como ente pensante aut\u00f3nomo. Esto aparece en el poema de Blake, y sirve para los j\u00f3venes de Espa\u00f1a y tambi\u00e9n para los j\u00f3venes estadounidenses que se enrolan en el ej\u00e9rcito sin pensar\u201d.<\/p>\n<h2>En subte<\/h2>\n<p>Un contratiempo interrumpe nuestra conversaci\u00f3n. <strong>O\u00e9<\/strong> recibe una llamada que le informa de que su conferencia del d\u00eda siguiente en defensa de los valores pacifistas de la Constituci\u00f3n japonesa no va a poder celebrarse en el hotel previsto.<\/p>\n<p>\u201cTendr\u00e1n que acompa\u00f1arme\u2026 Al tener noticia del contenido de mi charla, la direcci\u00f3n del hotel ha rechazado acogernos. Pero el gerente me convoca a una reuni\u00f3n para ayudarme a encontrar urgentemente otro emplazamiento\u201d. As\u00ed que hay que partir hacia all\u00e1 y, para aprovechar gr\u00e1ficamente el desplazamiento, le pedimos a <strong>O\u00e9<\/strong> que lo haga en subte.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfEn subte? Es algo excepcional, hace diez a\u00f1os que no lo utilizo, pero si ese es su deseo\u2026&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras <strong>O\u00e9<\/strong> contempla curioso a una mujer cuyo kimono barre el and\u00e9n, explica que sus conciudadanos est\u00e1n \u201cpreocupados por un inminente gran terremoto que, al parecer, se va a producir en Tokio. Los expertos calculan que hay un 70% de posibilidades de que, en los pr\u00f3ximos treinta a\u00f1os, advenga esa cat\u00e1strofe, que causar\u00eda unos 13.000 muertos\u201d.<\/p>\n<p>Llega el tren, uno de cuyos vagones, de color rosa, es \u201cs\u00f3lo para mujeres\u201d, ya que, en las aglomeraciones de las horas punta, los toqueteos que algunas sufr\u00edan se hab\u00edan convertido en un problema. La curiosa soluci\u00f3n fue habilitar un espacio exclusivo para ellas.<\/p>\n<p>Nos sentamos, pues, en un vag\u00f3n \u201cmasculino\u201d, con decenas de hombres vestidos de nuevo con el mismo traje oscuro. Algunos beben complejos vitam\u00ednicos y otros muchos duermen. Los trabajadores japoneses s\u00f3lo tienen una semana al a\u00f1o de vacaciones, y su jornada laboral es muy larga. Todo ello, sin contar que los desplazamientos al lugar de trabajo oscilan entre una y tres horas.<\/p>\n<p>\u201cUn atentado terrorista que recuerdo much\u00edsimo \u2013contin\u00faa <strong>O\u00e9<\/strong>\u2013 es el <a data-cke-saved-href=\"https:\/\/www.clarin.com\/mundo\/quince-anos-11-mayor-atentado-terrorista-espana_0_JoMAqeiDS.html\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.clarin.com\/mundo\/quince-anos-11-mayor-atentado-terrorista-espana_0_JoMAqeiDS.html\" rel=\"noopener noreferrer\">11-M de Madrid<\/a> porque, muy pocos d\u00edas despu\u00e9s, aterric\u00e9 en Espa\u00f1a para presentar un libro. Yo ten\u00eda una imagen de los espa\u00f1oles como personas muy alegres, fiesteras, con un coraz\u00f3n apasionado, muchas risas\u2026 En fin, un pa\u00eds lleno de sol, luz y bullicio. Y, de repente, me encontr\u00e9 con una gran concentraci\u00f3n de gente que desfilaba en silencio, triste, con unas expresiones oscuras que me recordaban al Quijote de los \u00faltimos cap\u00edtulos, donde ya est\u00e1 deca\u00eddo y desencantado. Vi tambi\u00e9n el poder del pueblo para manejar un pa\u00eds de manera democr\u00e1tica y votar una alternativa de izquierdas (Zapatero). Eso es envidiable, porque en Jap\u00f3n los partidos de izquierda est\u00e1n muy debilitados, cuentan con muy poquitos esca\u00f1os\u2026\u201d<\/p>\n<p>El terrorismo, la guerra, las relaciones personales destructivas\u2026 <strong>La violencia est\u00e1 siempre presente en las novelas de O\u00e9.<\/strong> \u201cEspero que no sea posible malinterpretar eso \u2013responde\u2013. No canto a la violencia, la reflejo con mis artificios de escritor de la manera m\u00e1s realista, gr\u00e1fica y visual, de un modo objetivo, como si se tratara de un documental, para que luego el lector se pregunte a qu\u00e9 puede conducirnos eso\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfY la sexualidad? \u201cEn mi pa\u00eds, est\u00e1 muy reprimida, no se expresa de manera libre, hay un gran pudor. Yo hablo de una sexualidad feliz, donde el joven se libera para expresarse al cien por cien a trav\u00e9s de ella. Ese tema est\u00e1 m\u00e1s presente en mis primeros libros, porque ahora, de mayor, el sexo no es lo que me quita el sue\u00f1o, \u00bfverdad?\u201d.<\/p>\n<div class=\"sp__Normal embed-box embed-body-photo\" data-index=\"4\">\n<picture class=\"pointer\">\n<img class=\"img-expand\" width=\"100\" height=\"100\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/kenzaburo-oe-sobre-su-hijo-discapacitado-lo-converti-en-el-centro-de-mi-obra-5.jpg\" alt=\"Kenzaburo Oe: \u201cEn mi pa\u00eds, est\u00e1 muy reprimida la sexualidad, no se expresa de manera libre, hay un gran pudor. Yo hablo de una sexualidad feliz, donde el joven se libera para expresarse al cien por cien a trav\u00e9s de ella. Ese tema est\u00e1 m\u00e1s presente en mis primeros libros, porque ahora, de mayor, el sexo no es lo que me quita el sue\u00f1o, \u00bfverdad?\u201d. Foto REUTERS\/Issei Kato\"><br \/>\n<span class=\"bt-expand\"><br \/>\n<svg class=\"ico white_mod\">\n<use class=\"use-expand\" xlink:href=\"#icon-expand\" \/>\n<\/svg><br \/>\n<\/span>\n<\/picture><figcaption>Kenzaburo Oe: \u201cEn mi pa\u00eds, est\u00e1 muy reprimida la sexualidad, no se expresa de manera libre, hay un gran pudor. Yo hablo de una sexualidad feliz, donde el joven se libera para expresarse al cien por cien a trav\u00e9s de ella. Ese tema est\u00e1 m\u00e1s presente en mis primeros libros, porque ahora, de mayor, el sexo no es lo que me quita el sue\u00f1o, \u00bfverdad?\u201d. Foto REUTERS\/Issei Kato <\/figcaption><\/div>\n<p>Finalmente, llegamos al hotel que ha vetado al premio Nobel. Se trata, curiosamente, del Century Hyatt, el lujoso establecimiento donde se rod\u00f3<a data-cke-saved-href=\"https:\/\/www.clarin.com\/espectaculos\/extrano-paraiso_0_BkEfZVAk0Kg.html\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.clarin.com\/espectaculos\/extrano-paraiso_0_BkEfZVAk0Kg.html\" rel=\"noopener noreferrer\"><em> Lost in translation<\/em><\/a>, el c\u00e9lebre filme de Sofia Coppola. En la negociaci\u00f3n con la gerencia del hotel \u2013a la que no podemos asistir\u2013, \u00e9sta se deshace en excusas.<\/p>\n<p> Seg\u00fan nos cuenta <strong>O\u00e9 <\/strong>despu\u00e9s, \u201cse sent\u00edan culpables. Es inconcebible que me cambien las condiciones con tan poca antelaci\u00f3n. Lugares as\u00ed, conservadores, incluso en una gran ciudad como <a data-cke-saved-href=\"https:\/\/www.clarin.com\/tema\/tokio.html\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.clarin.com\/tema\/tokio.html\" rel=\"noopener noreferrer\">Tokio<\/a>, me rechazan. La raz\u00f3n que me han dado es que en este hotel no se permite llevar a cabo m\u00edtines pol\u00edticos. Pero estoy contento porque se han esforzado por encontrarme un lugar alternativo, que, en realidad, es incluso mejor\u2026 y diez veces menos caro\u201d.<\/p>\n<p> Frente al enorme edificio del Gobierno, cercano al hotel, <strong>O\u00e9 vuelve a hablarnos de su relaci\u00f3n con el dolor. <\/strong>\u201cDesde ni\u00f1o tengo inter\u00e9s en c\u00f3mo nuestro limitado cuerpo encaja el sufrimiento. De peque\u00f1o, yo iba a pescar. Y me fijaba en el pez con el anzuelo clavado, que se mov\u00eda mucho. Sufre horrores, pero en silencio: no grita. El ni\u00f1o que yo era pensaba:<strong> \u00a1cu\u00e1nto dolor inexpresado!<\/strong> Ese fue el primer est\u00edmulo que me llev\u00f3 a ser escritor, porque pens\u00e9 que los ni\u00f1os tampoco pod\u00edamos hacernos entender bien. Me hice escritor para reflejar el dolor de un pez. Y hoy me siento, sobre todo, <strong>un profesional de la expresi\u00f3n del dolor humano, <\/strong>al que persigo mostrar con la mayor precisi\u00f3n posible\u201d.<\/p>\n<p>Mientras nos dirigimos al concurrido templo budista de Asakusa, el escritor cae en la cuenta de que hoy es el d\u00eda de la cultura, en que el emperador otorga un premio a una trayectoria cultural ejemplar.<\/p>\n<p> \u201cEs un premio muy codiciado, porque te da derecho a una pensi\u00f3n. Yo lo rechac\u00e9. Cuando era peque\u00f1o, viv\u00ed c\u00f3mo se consideraba al emperador una deidad, en el marco de un nacionalismo muy fuerte. Y eso me da miedo, es lo opuesto a la democracia. Para m\u00ed, rechazar ese premio era rechazar la potestad del emperador para reconocer mi obra y darme un galard\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n es \u00e9l para decir que soy un buen escritor? A pesar de que renunci\u00e9 a mi paga, grupos de ultraderecha y de derecha se manifestaron frente a mi casa: \u2018\u00a1Usted no es japon\u00e9s!\u2019, gritaban, \u2018\u00bfPara que tiene esas orejas tan grandes si no sabe escuchar!\u2019\u2026 Sali\u00f3 mi mujer indignada y, con una voz m\u00e1s fuerte que los meg\u00e1fonos, les grit\u00f3: \u2018\u00a1Pichacortas!\u2019. A mi hijo le impact\u00f3 tanto esa expresi\u00f3n que la memoriz\u00f3 y durante alg\u00fan tiempo la estuvo repitiendo, incluso en las situaciones m\u00e1s inoportunas\u201d.<\/p>\n<p>Asakusa, un bullicioso ir y venir de turistas y fieles, es \u201cun lugar muy importante para la fe. Yo no soy una persona religiosa, ni siquiera creyente. Pero, de peque\u00f1o, escuchaba las historias animistas de mi madre y mi abuelo, que rezaban a las fuerzas de la naturaleza. Tambi\u00e9n he le\u00eddo el Cor\u00e1n, la Biblia, la Divina Comedia, a Blake\u2026\u201d.<\/p>\n<p><strong>O\u00e9 <\/strong>apuesta por la religiosidad privada que simboliza este lugar, frente al ultranacionalismo del templo sinto\u00edsta de Yasukuni, \u201cdonde est\u00e1n enterrados varios criminales de guerra\u201d.<\/p>\n<p> \u2013Algunos de sus libros caben en el bolsillo, pero para Salto mortal se necesita una mochila.<\/p>\n<p> \u2013Es curioso que diga usted eso. \u00bfSabe c\u00f3mo me educ\u00f3 mi madre?<\/p>\n<p> \u2013No.<\/p>\n<p> \u2013Ah, lo hizo muy bien. \u201cKenzaburo lleva una ropa muy rara\u201d, dec\u00eda la gente. Y es que mi madre me cos\u00eda siempre un bolsillo muy grande para que llevara ah\u00ed un libro que leer y, en el otro lado, me cos\u00eda otro bolsillo a\u00fan mayor para el diccionario. As\u00ed pod\u00eda buscar siempre todas las palabras que no entend\u00eda. Alg\u00fan d\u00eda escribir\u00e9 algo sobre eso.<\/p>\n<p> \u2013\u00bfQu\u00e9 libros le pon\u00eda su madre en el bolsillo?<\/p>\n<p>\u2013No s\u00e9 c\u00f3mo lo hac\u00eda, pero consegu\u00eda novelas extranjeras en plena guerra: Huckleberry Finn y muchas otras. Era una mujer tierna que, al hacerse mayor, se volvi\u00f3 muy dura y exigente. Cuando me dieron el Nobel, los periodistas fueron a visitarla a su aldea, y ella les dijo: \u201cEn Asia ha habido dos escritores muy buenos, y s\u00f3lo uno de ellos, Tagore, obtuvo el Nobel. Comparado con \u00e9l, mi hijo es una basura\u201d.<\/p>\n<p><strong>O\u00e9<\/strong> nos lleva a una taberna tradicional \u201ca beber un poquito\u201d. Aunque se nos clavan las miradas de las mesas vecinas, \u00e9l las elude sent\u00e1ndose de espaldas a ellas, en una mesa del rinc\u00f3n. \u201cMe gusta la cerveza tibia \u2013sonr\u00ede\u2013, combinada con los chupitos, echo un chupito en la cerveza y me la bebo. Antes iba mucho a los bares, con gente de las editoriales, pero siempre acababa pele\u00e1ndome porque me dec\u00edan que mi forma de escribir no era buena, y yo me enfadaba. Los escritores mayores me pinchaban con eso\u2026\u201d.<\/p>\n<p>La botella de sake se va acabando al tiempo que la luz diurna abandona las calles de Tokio. Al salir de la taberna, <strong>O\u00e9<\/strong> decide, ins\u00f3litamente, volver a su casa en metro.<\/p>\n<p>\u00bfPero no nos dijo que nunca lo toma? \u201cCuando era joven e iba en transporte p\u00fablico, aprovechaba el trayecto para escribir un diario. Hoy me apetece recordar esos d\u00edas. Tomar\u00e9 el metro y escribir\u00e9 todo lo que me ha pasado durante el d\u00eda con ustedes\u201d. Mientras la escalerilla mec\u00e1nica lo hace desaparecer en el subsuelo, mueve su brazo derecho y nos grita: \u201c\u00a1Adi\u00f3s, amigos!\u201d.<\/p>\n<p><em>*Con motivo de <a data-cke-saved-href=\"https:\/\/www.clarin.com\/cultura\/murio-kenzaburo-oe-escritor-japones-ganador-premio-nobel-literatura_0_hRHARYO6fY.html\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.clarin.com\/cultura\/murio-kenzaburo-oe-escritor-japones-ganador-premio-nobel-literatura_0_hRHARYO6fY.html\" rel=\"noopener noreferrer\">la muerte del Nobel de literatura japon\u00e9s Kenzaburo O\u00e9<\/a>, La Vanguardia recupera esta entrevista, publicada a finales del a\u00f1o 2005.<\/em> <\/p>\n<p><strong><em>\u00a9La Vanguardia<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>PC<\/em><\/p>\n<p> <span class=\"title-related\">Mir\u00e1 tambi\u00e9n<\/span> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando, en 1963, naci\u00f3 su hijo discapacitado, Kenzaburo O\u00e9 se fue a Hiroshima a empaparse de dolor humano. 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