{"id":51257,"date":"2023-03-29T15:43:04","date_gmt":"2023-03-29T15:43:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.clarin.com\/cultura\/despierta-lagarto-poesia-hace-cadiz-buleria_0_MB3SFVFWgi.html"},"modified":"2023-03-29T15:43:04","modified_gmt":"2023-03-29T15:43:04","slug":"despierta-el-lagarto-de-la-poesia-y-hace-de-cadiz-una-buleria","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/cordobateve.net\/index.php\/2023\/03\/29\/despierta-el-lagarto-de-la-poesia-y-hace-de-cadiz-una-buleria\/","title":{"rendered":"Despierta el lagarto de la poes\u00eda y hace de C\u00e1diz una buler\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><img src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/despierta-el-lagarto-de-la-poesia-y-hace-de-cadiz-una-buleria.jpg\"><\/p>\n<div><img src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/despierta-el-lagarto-de-la-poesia-y-hace-de-cadiz-una-buleria-2.jpg\" class=\"ff-og-image-inserted\"><\/div>\n<p>Cuando el <strong>rey de Espa\u00f1<\/strong>a, antes de bajarse al caj\u00f3n, interpret\u00f3 una especie de homenaje a la historia actual de la lengua, ten\u00eda detr\u00e1s una fotograf\u00eda enorme de C\u00e1diz que representaba la ciudad y sus tent\u00e1culos.<\/p>\n<p> Esa imagen parec\u00eda la un lagarto sonriente y feliz, un felino pac\u00edfico y abierto que parec\u00eda dispuesto a organizar un viaje a la Roma o la Grecia de donde venimos. Se acab\u00f3 el discurso de don Felipe y entonces el lagarto se escondi\u00f3 con la m\u00fasica a otra parte.<\/p>\n<p>Lejos del caj\u00f3n y de los acad\u00e9micos, el lagarto volvi\u00f3 anoche en forma de poes\u00eda. No estaba el rey para aplaudirlo, pero all\u00ed hubo un lagarto feliz, yo lo vi entrar y salir del escenario. <strong>Una vez que se hab\u00edan acabado los devaneos de los acad\u00e9micos, estos dejaron que entrara en la sala el sonido de los poetas y se acab\u00f3 lo que se daba.<\/strong><\/p>\n<p>Todo fue aplauso y alegr\u00eda, el mundo se puso a aplaudir mientras en otra parte de<strong> La Bomba<\/strong>, donde pasaron estas cosas, preparaban c\u00f3cteles y risas. Como para vengarse de la pandemia, y de las restantes pandemias, y mientras el p\u00fablico se preparaba, con la letra, para la m\u00fasica, C\u00e1diz se dej\u00f3 hacer como una muchacha. O como un muchacho, no se vayan a creer cualquier otra mandanga.<\/p>\n<p> Ah, fue un momento muy potente. El m\u00e1s potente, todav\u00eda, de toda esta feria de muestras que es un monumento a la lengua, sin que la lengua, debe constar, lo haya pedido. Lo que le importa a la lengua es desperezarse, ponerse a cavilar sola, como ocurre verdaderamente con la lengua de los poetas. Cuando <strong>Gioconda Belli<\/strong>, la nicarag\u00fcense que parece de Cartago, o de las antiguas grecias, <strong>se puso a recitar su p\u00e9rdida, pues fue expulsada de su tierra por un cabr\u00f3n de siete suelas dictatoriales, el p\u00fablico se puso en pie y ya no la dej\u00f3 respirar.<\/strong><\/p>\n<p>Yo lo vi. La vi. Mir\u00f3 al frente, pareci\u00f3 decir \u201cestos son los m\u00edos, esta es mi patria, no podr\u00e1n quit\u00e1rmela\u201d, porque estaba al mando del micr\u00f3fono y tambi\u00e9n de la poes\u00eda. Combinando esta con la prosa, fue diciendo que todo lo que le hab\u00eda robado Ortega el dictador, como se lo ha robado a Sergio Ram\u00edrez, su compatriota, su amigo, que estaba tambi\u00e9n en el recinto, era suyo, y s\u00f3lo le pertenec\u00eda al aire indisociable de una patria que no es de otro, es suya, es suyo el pa\u00eds, como tambi\u00e9n lo es el pa\u00eds que ahora es, para ellos, Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>\u201cEn Colombia tienen su casa\u201d, le cant\u00f3 un poeta colombiano, <strong>Federico D\u00eda Granados<\/strong>, que le dedic\u00f3 a su padre un Goodbye Lenin que puso los pelos de punta, y la vida (\u201cla \u00faltima luz de mi infancia\u201d), y fue seguido, casi en silencio, por el argentino <strong>Hugo Mujica<\/strong>, veterano ya, que quiso silencio, \u201cpues tambi\u00e9n <strong>el silencio es poes\u00eda<\/strong>\u201d, para decir \u201cescribo y borro\u201d, \u201camanece y callo\u201d, \u201ccallo todo el miedo\u201d, porque \u201cno es que el silencio no hable: lo que no hace es dejar ecos\u201d.<\/p>\n<p> <strong>Mar\u00eda Baranda,<\/strong> mexicana que tiene nombre de asomarse, puso a volar los papalotes para que sus hijas se subieran al aire \u201cdel lirismo de las ni\u00f1as\u201d, para desembocar en ese rojo que a veces es m\u00e1s \u201cel para\u00edso\u201d.<\/p>\n<p>La apoteosis local, antes de que vinieran los humoristas carnavaleros de las chirigotas de Los llorones, la trajo, con una naturalidad que estaba entre<strong> Carlos Edmundo de Ory <\/strong>y el surrealismo gaditano, la voz, y la belleza, de<strong> Ana Roseti.<\/strong> Poeta desde chica, se mostr\u00f3 feliz entre su gente, \u201cme siento hasta orgullosa\u201d, en medio \u201cde este vendaval de aire puro\u201d que es cada d\u00eda C\u00e1diz, hasta cuando la bah\u00eda est\u00e1 desnuda de fr\u00edo. \u201cDonde no hay poes\u00eda para que haya poes\u00eda\u201d, \u201camor dicen vendo\u2026 viagras y ciertas lencer\u00edas\u201d, \u201camor, cada vez que lo escribimos o lo hacemos\u201d. Sac\u00f3 a probar hasta \u201cla cimiente de la mostaza\u201d, la m\u00e1s peque\u00f1a de las semillas, y brind\u00f3 por lo m\u00e1s grande de lo que se conoce a esta hora de la tarde-noche en Andaluc\u00eda: \u201cGracias te sean dadas, poes\u00eda, se\u00f1ora nuestra\u201d.<\/p>\n<p>El tel\u00f3n no ca\u00eda, \u201cdesde el amoroso\u201d par\u00e9ntesis de escarcha, \u201cpoes\u00eda para la vida y sus pormenores\u2026, para que no me olvide del poema materno\u201d. El aplauso fue como para que no se fuera, pero ingres\u00f3 un intr\u00e9pido guerrillero de la l\u00edrica,<strong> Rolando Kalt\u00e1n<\/strong>, hondure\u00f1o de todas las Antillas centroamericanas, que le dedic\u00f3 a Gioconda y a Sergio, como los otros, la casa contra la hecatombe, les invitaba desde el dolor antiguo de sus pueblos, para saber que, desde la Arcadia, eso dijo, que ocurre \u201ctras la hambruna\u201d, hay tierra firme.<\/p>\n<p> Volvi\u00f3 al estrado quien lo hab\u00eda abierto, el poeta <strong>Juan Jos\u00e9 T\u00e9llez<\/strong>, que llen\u00f3 el escenario de la alegr\u00eda de medio centenar de nombres propios, desde los andaluces de larga data, hasta Bob Dylan y dem\u00e1s flamencos extranjeros, para desembocar en Fernando Qui\u00f1ones, que sigue siendo aqu\u00ed como un impresionante juego de amor a las palabras, tambi\u00e9n latinoamericanas. Dec\u00eda T\u00e9llez que, <strong>en el sur, \u201cestamos acostumbrados a re\u00edr llorando m\u00e1s cerquita\u201d.<\/strong><\/p>\n<p> Luego vinieron Los llorones, llorando m\u00e1s cerquita. Y cuando se acab\u00f3 el tel\u00f3n de tanto usarlo parec\u00eda que la gente hab\u00eda recuperado una risa que a mi me hizo volver al dichoso poema del principio.<\/p>\n<p>As\u00ed que me puse a escribir esto, que ustedes me van a perdonar, pero es que me sali\u00f3 as\u00ed, como salen los lagartos por la noche:<\/p>\n<p>-Un congreso es como un lagarto que, a veces, se despereza y entonces, si es tomado por la poes\u00eda, se arregla la cara y se pone feliz o guapa, y entonces le gana la partida a la solemnidad de los acad\u00e9micos.<\/p>\n<p> Eso fue lo que pas\u00f3. Aun veo, ahora, al rey recogiendo el caj\u00f3n, o golpe\u00e1ndolo, echando de menos, por ejemplo, que no hubieran sido Gioconda o Ana Roseti los que le robaran la m\u00fasica o se la dieran.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando el rey de Espa\u00f1a, antes de bajarse al caj\u00f3n, interpret\u00f3 una especie de homenaje a la historia actual de la lengua, ten\u00eda detr\u00e1s una fotograf\u00eda enorme de C\u00e1diz que representaba la ciudad y sus tent\u00e1culos. 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