{"id":55235,"date":"2023-06-13T20:24:51","date_gmt":"2023-06-13T20:24:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.clarin.com\/cultura\/isabel-allende-norteamericano-hace-trabajo-hacen-inmigrantes-_0_c9XFKC92AO.html"},"modified":"2023-06-13T20:24:51","modified_gmt":"2023-06-13T20:24:51","slug":"isabel-allende-ningun-norteamericano-quiere-hacer-el-trabajo-que-hacen-los-inmigrantes","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/cordobateve.net\/index.php\/2023\/06\/13\/isabel-allende-ningun-norteamericano-quiere-hacer-el-trabajo-que-hacen-los-inmigrantes\/","title":{"rendered":"Isabel Allende: \u00abNing\u00fan norteamericano quiere hacer el trabajo que hacen los inmigrantes\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><img src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/isabel-allende-ningun-norteamericano-quiere-hacer-el-trabajo-que-hacen-los-inmigrantes.jpg\"><\/p>\n<p>Desde hace d\u00e9cadas, la chilena <a data-cke-saved-href=\"https:\/\/www.clarin.com\/tema\/isabel-allende.html\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.clarin.com\/tema\/isabel-allende.html\" rel=\"noopener noreferrer\"><strong>Isabel Allende<\/strong><\/a> ostenta dos medallas que, por ahora, nadie podr\u00e1 quitarle: es la escritora viva m\u00e1s le\u00edda en espa\u00f1ol y tambi\u00e9n es la m\u00e1s traducida. Hace una semana se lanz\u00f3 en simult\u00e1neo en todo el mundo de habla hispana su nueva novela, <em>El viento conoce mi nombre<\/em>&nbsp;(Sudamericana), que este martes al mediod\u00eda present\u00f3 en una rueda de prensa virtual a medios de todo el continente, donde aborda el desarraigo, la violencia pero tambi\u00e9n el amor y la esperanza.<\/p>\n<p>Desde su casa de Sausalito, California, con una camisa azul&nbsp;y un gran collar, secundada por una foto de su mam\u00e1 de joven sosteniendo a Juan, uno de los hermanos de Isabel, y otra de Paula, su hija fallecida pero siempre presente, Allende habl\u00f3, entre otras cosas, de las historias traum\u00e1ticas de dos ni\u00f1os separados de sus familias en dos momentos \u00e1lgidos de la historia mundial:<strong><a data-cke-saved-href=\"https:\/\/www.clarin.com\/mundo\/noche-cristales-rotos-holocausto_0_pGYEFyxDC.html\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.clarin.com\/mundo\/noche-cristales-rotos-holocausto_0_pGYEFyxDC.html\" rel=\"noopener noreferrer\"> la Noche de los Cristales Rotos en 1938<\/a> y un momento en la frontera caliente entre M\u00e9xico y Estados Unidos en 2019.<\/strong><\/p>\n<p>Por un lado, Samuel Adler es un ni\u00f1o de 5 a\u00f1os, cuyo padre desaparece despu\u00e9s del pogromo de 1938 en Viena, Austria, conocido la Noche de los Cristales Rotos; por el otro, Anita D\u00edaz, de 7 a\u00f1os, huye de su El Salvador natal con su madre, pero es separada de ella en la frontera entre Arizona y M\u00e9xico en 2019. Con ocho d\u00e9cadas de distancia temporal entre uno y otro hecho, la historia se repite.<\/p>\n<div class=\"sp__Normal embed-box embed-body-photo\" data-index=\"1\">\n<picture class=\"pointer\">\n<img class=\"img-expand\" width=\"100\" height=\"100\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/isabel-allende-ningun-norteamericano-quiere-hacer-el-trabajo-que-hacen-los-inmigrantes-2.jpg\" alt=\"&quot;El viento conoce mi nombre&quot;, de Isabel Allende (Sudamericana, $8.999 papel; $4.626 audiolibro; $2.316 ebook).\"><br \/>\n<span class=\"bt-expand\"><br \/>\n<svg class=\"ico white_mod\">\n<use class=\"use-expand\" xlink:href=\"#icon-expand\" \/>\n<\/svg><br \/>\n<\/span>\n<\/picture><figcaption>\u00abEl viento conoce mi nombre\u00bb, de Isabel Allende (Sudamericana, $8.999 papel; $4.626 audiolibro; $2.316 ebook). <\/figcaption><\/div>\n<p>\u201cEn 2018, Trump decidi\u00f3 separar a las familias en la frontera. Esto me remiti\u00f3 a 1938, al Kinder Transport cuando los ni\u00f1os eran separados de sus padres por los nazis\u201d. En este punto, la escritora confiesa que lo m\u00e1s dif\u00edcil de narrar en esta ficci\u00f3n fue<strong> \u201cla crueldad\u201d<\/strong>, \u201cporque se trata de una crueldad sistem\u00e1tica, organizada, que no es espont\u00e1nea sino que hay una pol\u00edtica sistem\u00e1tica de la crueldad\u201d. Su libro, asegura, no pretende dar ning\u00fan mensaje ni nada por el estilo, ella solo quiere ni m\u00e1s ni menos que contar historias.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de una serie de circunstancias, Samuel y Anita finalmente se conocen por medio de Leticia, una mujer salvadore\u00f1a que emigr\u00f3 a Estados Unidos cuando era ni\u00f1a despu\u00e9s de perder a gran parte de su familia en la masacre de 1981 en El Mozote, El Salvador, por la que murieron cientos de pobladores.<\/p>\n<p>Esta ficci\u00f3n, cuenta Allende al otro lado de la pantalla, es una especie de homenaje a las mujeres que toman decisiones impensables para salvar a sus hijos. El personaje de Anita est\u00e1 inspirado en una ni\u00f1a de nombre Juliana, cuya historia la escritora conoci\u00f3 por medio de la Fundaci\u00f3n que lleva su nombre y que cre\u00f3 en 1996 para apoyar a organizaciones y personas que trabajan en la frontera de Estados Unidos con M\u00e9xico para ayudar a los migrantes que dejan sus pa\u00edses en busca de una vida mejor. \u00abLas historias que acabo escribiendo son como semillas que tengo en el vientre, que crecen, me ahogan y entonces s\u00e9 que es el tiempo de escribirlas\u201d, se\u00f1ala.<\/p>\n<div class=\"sp__Normal embed-box embed-body-photo\" data-index=\"2\">\n<picture class=\"pointer\">\n<img class=\"img-expand\" width=\"100\" height=\"100\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/isabel-allende-ningun-norteamericano-quiere-hacer-el-trabajo-que-hacen-los-inmigrantes-3.jpg\" alt=\"Zoom con Isabel Allende.\"><br \/>\n<span class=\"bt-expand\"><br \/>\n<svg class=\"ico white_mod\">\n<use class=\"use-expand\" xlink:href=\"#icon-expand\" \/>\n<\/svg><br \/>\n<\/span>\n<\/picture><figcaption>Zoom con Isabel Allende. <\/figcaption><\/div>\n<p>Para recrear el mundo que se inventa Anita, la escritora se inspir\u00f3 en ella misma: \u00abYo viv\u00ed de chica en un mundo imaginario que suced\u00eda en el s\u00f3tano de mi abuelo, ten\u00eda mi propio universo, ten\u00eda libros y velas para leer, cre\u00eda que mi abuela, que se hab\u00eda muerto, me acompa\u00f1aba\u00bb.<\/p>\n<p> El germen de esta historia, dice a poco de empezar el encuentro virtual y luego de confesar entre risas que se encuentra nuevamente \u201caislada\u201d porque Roger, su marido, tiene Covid, vino de la mism\u00edsima realidad: en 2018, el entonces presidente <a data-cke-saved-href=\"https:\/\/www.clarin.com\/tema\/donald-trump.html\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.clarin.com\/tema\/donald-trump.html\" rel=\"noopener noreferrer\"><strong>Donald Trump<\/strong><\/a> dispuso la pol\u00edtica de tolerancia cero que arranc\u00f3 a los ni\u00f1os migrantes de sus familias para ser encerrados en cub\u00edculos \u2013que al decir sin matices de Allende son como jaulas\u2013 a la espera de una eventual deportaci\u00f3n o reubicaci\u00f3n. A\u00fan hoy, cinco a\u00f1os despu\u00e9s, mil chicos no han sido reunidos con sus familias.<\/p>\n<p>Aunque dif\u00edcil de creer, esto sucedi\u00f3 en la realidad, y empieza a aparecer como tema en las ficciones de escritoras mujeres, como en <a data-cke-saved-href=\"https:\/\/www.clarin.com\/cultura\/valeria-luiselli-escritora-cuenta-drama-chicos-migrantes_0_iRa6K3tY.html\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.clarin.com\/cultura\/valeria-luiselli-escritora-cuenta-drama-chicos-migrantes_0_iRa6K3tY.html\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>Desierto sonoro<\/em>, de la mexicana Valeria Luiselli,<\/a> y ahora <em>El viento conoce mi nombre<\/em>, de <strong>Isabel Allende, <\/strong>entre otras. En este sentido, se trata de un libro algo diferente para la autora consagrada en 1982, por <a data-cke-saved-href=\"https:\/\/www.clarin.com\/cultura\/40-anos-casa-espiritus-novela-convirtio-isabel-allende-autora-espanol-leida-mundo_0_dooqInsbGk.html\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.clarin.com\/cultura\/40-anos-casa-espiritus-novela-convirtio-isabel-allende-autora-espanol-leida-mundo_0_dooqInsbGk.html\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>La casa de los esp\u00edritus<\/em>, su primera gran ficci\u00f3n<\/a>. Es frecuente en ella ubicar sus historias en su Am\u00e9rica Latina natal, una dimensi\u00f3n que nunca deja de estar presente en sus creaciones literarias.<\/p>\n<div class=\"sp__Normal embed-box embed-body-photo\" data-index=\"3\">\n<picture class=\"pointer\">\n<img class=\"img-expand\" width=\"100\" height=\"100\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/isabel-allende-ningun-norteamericano-quiere-hacer-el-trabajo-que-hacen-los-inmigrantes-4.jpg\" alt=\"Para Allende es tr\u00e1gica y dram\u00e1tica la crisis humanitaria de refugiados que hay en la frontera entre M\u00e9xico y Estados Unidos.\"><br \/>\n<span class=\"bt-expand\"><br \/>\n<svg class=\"ico white_mod\">\n<use class=\"use-expand\" xlink:href=\"#icon-expand\" \/>\n<\/svg><br \/>\n<\/span>\n<\/picture><figcaption>Para Allende es tr\u00e1gica y dram\u00e1tica la crisis humanitaria de refugiados que hay en la frontera entre M\u00e9xico y Estados Unidos. <\/figcaption><\/div>\n<p>Para <strong>Allende <\/strong>es tr\u00e1gica y dram\u00e1tica la crisis humanitaria de refugiados que hay en la frontera entre M\u00e9xico y Estados Unidos, una crisis que los gobiernos conocen y a la que no le ponen fin. Por eso pidi\u00f3 \u00abhumanizar\u00bb el proceso: \u00abEs muy dif\u00edcil explicar hasta qu\u00e9 punto es tr\u00e1gico lo que ocurre con los refugiados en esa frontera, con zonas controladas por narcotraficantes y pandilleros, sin agua y sin letrinas, donde las muchachas piden pa\u00f1ales porque no pueden salir a hacer pip\u00ed porque las violan o las matan\u201d.<\/p>\n<p><strong>Allende <\/strong>considera que hay que permitir que la gente que quiera ir a Estados Unidos a trabajar lo pueda hacer: \u00abNing\u00fan norteamericano hace el trabajo que hacen los inmigrantes por ese dinero, nadie. Podr\u00edan tener un permiso para entrar, trabajar y volver a salir. Adem\u00e1s, no habr\u00eda refugiados si no fuera por la situaci\u00f3n de extrema violencia o pobreza que viven en sus lugares de origen. No se va a resolver ese problema global si no damos una acci\u00f3n global, que no es separando a la gente con una muralla\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Allende <\/strong>conoce de primera mano la p\u00e9rdida forzada de su pa\u00eds: tuvo que dejar Chile como exiliada dos a\u00f1os despu\u00e9s de que Salvador Allende, primo hermano de su padre, fuera derrocado como presidente del pa\u00eds en un golpe de Estado de 1973. Vivi\u00f3 durante a\u00f1os en Venezuela antes de establecerse en los Estados Unidos en 1987 y ahora su hogar est\u00e1 en California. Ella siempre se refiere a s\u00ed misma como \u201cuna eterna extranjera\u201d.<\/p>\n<div class=\"sp__Normal embed-box embed-body-photo\" data-index=\"4\">\n<picture class=\"pointer\">\n<img class=\"img-expand\" width=\"100\" height=\"100\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/isabel-allende-ningun-norteamericano-quiere-hacer-el-trabajo-que-hacen-los-inmigrantes-5.jpg\" alt=\"Migrantes escalan el muro fronterizo entre M\u00e9xico y Estados Unidos, en Ciudad Ju\u00e1rez, estado de Chihuahua, M\u00e9xico. Xinhua\/David Peinado\"><br \/>\n<span class=\"bt-expand\"><br \/>\n<svg class=\"ico white_mod\">\n<use class=\"use-expand\" xlink:href=\"#icon-expand\" \/>\n<\/svg><br \/>\n<\/span>\n<\/picture><figcaption>Migrantes escalan el muro fronterizo entre M\u00e9xico y Estados Unidos, en Ciudad Ju\u00e1rez, estado de Chihuahua, M\u00e9xico. Xinhua\/David Peinado <\/figcaption><\/div>\n<p>En cuanto al t\u00edtulo, la autora explic\u00f3 que hace referencia a que los ni\u00f1os en la frontera son numerados para ser identificados (sucede que por la edad y el trauma muchos chicos no hablan o no saben c\u00f3mo se llaman), tal como suced\u00eda con los jud\u00edos en los campos de concentraci\u00f3n nazis. Como Anita es trasladada de un lado a otro, en un momento asegura que \u201cel viento conoce su nombre\u201d, una manera de resistirse a ser llamada por un n\u00famero y reivindicar su nombre y apellido. De todos modos, el t\u00edtulo fue una sugerencia de sus editores.<\/p>\n<p>Los esp\u00edritus tambi\u00e9n est\u00e1n, a su manera, presentes en esta nueva ficci\u00f3n. <strong>Allende<\/strong> dice ser supersticiosa y as\u00ed como se sabe que cada 8 de enero comienza a escribir una nueva historia \u2013\u201cEs superstici\u00f3n, pero tambi\u00e9n disciplina y me ha funcionado\u201d\u2013 tiene como h\u00e1bito nunca adelantar nada de su siguiente producci\u00f3n: \u201cNunca hablo de lo que no he terminado\u201d.<\/p>\n<h2>Crisis humanitaria<\/h2>\n<p> Nacida en Per\u00fa en 1942 y criada en Chile, la escritora cree que las cosas se podr\u00e1n solucionar cuando termine el patriarcado y sea reemplazado por un sistema \u00abm\u00e1s humano\u00bb. Y aunque asegura que ha visto muchos cambios positivos para el feminismo, dice que hay \u00abretrocesos tremendos, como ocurri\u00f3 en Afganist\u00e1n con los talibanes o como pas\u00f3 en Estados Unidos con la suspensi\u00f3n del derecho al aborto\u201d.<\/p>\n<p>\u201cYo nac\u00ed en la mitad de la <strong>Segunda Guerra Mundial,<\/strong> durante el <strong>Holocausto <\/strong>y la bomba at\u00f3mica. Antes de las Naciones Unidas, antes de la declaraci\u00f3n de los derechos humanos, del feminismo o los derechos de los trabajadores. Entonces, he visto en los a\u00f1os de mi vida c\u00f3mo la curva de la evoluci\u00f3n va hacia arriba, pero no es una l\u00ednea recta, es una l\u00ednea que tiene baches, en zigzag y si no tenemos cuidado, retrocedemos\u00bb, expres\u00f3.<\/p>\n<p>Cree que \u00abla amenaza de la tercera guerra mundial es real, y la del machismo y el autoritarismo y la vuelta a la derecha extrema, tambi\u00e9n\u201d: \u201cEstamos muy polarizados, hay mucho racismo, pero hay m\u00e1s democracia y tenemos m\u00e1s herramientas para progresar de las que ten\u00edamos cuando yo nac\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Sobre la reescritura de algunos textos cl\u00e1sicos para quitarles expresiones o palabras \u201cofensivas\u201d, seg\u00fan los par\u00e1metros y sensibilidades actuales, la escritora defendi\u00f3 la libertad de expresi\u00f3n y asegur\u00f3 que si se escribiera ahora \u00abLa casa de los esp\u00edritus\u00bb \u00abhabr\u00eda que quitarle la mitad, porque es pol\u00edticamente incorrecta. Vivo en Estados Unidos, donde casi todo es ofensivo\u201d.<\/p>\n<p>Y recalc\u00f3 que aunque entiende las denuncias feministas contra <strong>Pablo Neruda<\/strong>, considera que no se puede renunciar a la obra del poeta chileno y Premio Nobel de Literatura. Tambi\u00e9n dijo que con la censura en la literatura hay un intento de tratar de ignorar movimientos por los derechos civiles.<\/p>\n<p>\u00abPablo Neruda confiesa en sus memorias que viol\u00f3 a una mujer. Los movimientos feministas han denunciado esto con mucha raz\u00f3n pero no pueden eliminar la obra del poeta. Si acaso su vida no fuera perfecta \u00bfhabr\u00eda que eliminar su obra? Volver\u00edamos a la edad de piedra. Wagner era un tipo espantoso \u00bfvamos a eliminar lo que compuso? Al ir censurando los libros vamos censurando la realidad y la historia de un pa\u00eds\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, s\u00ed cree en el poder transformador y cr\u00edtico del arte: \u00abCuando nosotros o\u00edmos que hay millones de refugiados eso es un n\u00famero abstracto, el arte acerca, te pone en contacto con una cara, un nombre, que podr\u00eda ser t\u00fa o tu hija la que est\u00e1 separada en una jaula. El arte conecta a los seres humanos de una manera \u00edntima\u00bb.<\/p>\n<div class=\"sp__Normal embed-box embed-body-photo\" data-index=\"5\">\n<picture class=\"pointer\">\n<img class=\"img-expand\" width=\"100\" height=\"100\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/isabel-allende-ningun-norteamericano-quiere-hacer-el-trabajo-que-hacen-los-inmigrantes-6.jpg\" alt=\"Isabell Allende: &quot;Es muy dif\u00edcil explicar hasta qu\u00e9 punto es tr\u00e1gico lo que ocurre con los refugiados en esa frontera&quot;. \u00a9Lori Barra\/ Prensa\"><br \/>\n<span class=\"bt-expand\"><br \/>\n<svg class=\"ico white_mod\">\n<use class=\"use-expand\" xlink:href=\"#icon-expand\" \/>\n<\/svg><br \/>\n<\/span>\n<\/picture><figcaption>Isabell Allende: \u00abEs muy dif\u00edcil explicar hasta qu\u00e9 punto es tr\u00e1gico lo que ocurre con los refugiados en esa frontera\u00bb. \u00a9Lori Barra\/ Prensa <\/figcaption><\/div>\n<h2>Vejez, miniserie y cartas con su madre<\/h2>\n<p>\u201cPara tener una buena vejez, creo que es importante tener las siguientes cosas: una buena salud, yo la tengo; se necesita tambi\u00e9n no estar sola, tener una comunidad, y yo la tengo; tener cubiertas las necesidades b\u00e1sicas, no estar angustiada por no poder pagar la luz, eso lo tengo; y tener un prop\u00f3sito, hay que salirse de uno mismo en vez de verse el ombligo todo el tiempo; hacer algo afuera, cuidar a los nietos, regar las plantas, servir comidas en escuelas, cualquier prop\u00f3sito te saca de ti mismo y eso ayuda tambi\u00e9n a una buena vejez\u201d, responde Allende, de 80 a\u00f1os, ante la consulta sobre las herramientas de vida que se consiguen en ocho d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Por otro lado, <strong>Allende <\/strong>se refiri\u00f3 a la grabaci\u00f3n de la miniserie basada en su novela <em>La casa de los esp\u00edritus<\/em>, con un casting de actrices latinoamericanas, entre ellas, Eva Longoria. \u201cMe parece fant\u00e1stico que el elenco sea latinoamericano, que la serie haya sido escrita por mujeres latinas. En su momento, cuando se hizo la pel\u00edcula con Meryl Streep y Jeremy Irons, si bien fue una gran producci\u00f3n y qued\u00f3 espectacular, eran actores de Hollywood, con presupuesto alem\u00e1n, un director dan\u00e9s. Qued\u00f3 muy bien, pero faltaba lo latino. Ni Meryl ni Jeremy se parec\u00edan en nada a mis abuelos\u201d.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, revel\u00f3 que <strong>\u201cnunca se publicar\u00e1n las cartas\u201d <\/strong>que ella y su madre se escrib\u00edan cada d\u00eda, en total cerca de 24.000, sobre las que se comprometieron que la que sobreviviera las quemar\u00eda. Ella no lo hizo: \u201cAhora le va a tocar a mi hijo, Nicol\u00e1s, quemarlas\u201d.<\/p>\n<h2>Allende B\u00e1sico<\/h2>\n<ul>\n<li>Naci\u00f3 en 1942, en Per\u00fa. Pas\u00f3 la primera infancia en Chile y vivi\u00f3 en varios lugares en su adolescencia y juventud. Despu\u00e9s del golpe militar de 1973 en Chile se exili\u00f3 en Venezuela y, desde 1987, vive como inmigrante en California.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Se define como \u00abeterna extranjera\u00bb. Inici\u00f3 su carrera literaria en el periodismo, en Chile y en Venezuela. En 1982 su primera novela, <em>La casa de los esp\u00edritus<\/em>, se convirti\u00f3 en uno de los t\u00edtulos m\u00edticos de la literatura latinoamericana.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>A ella le siguieron otros muchos, todos los cuales han sido \u00e9xitos internacionales. Su obra ha sido traducida a cuarenta idiomas y ha vendido m\u00e1s de setenta millones de ejemplares, siendo la escritora m\u00e1s le\u00edda en lengua espa\u00f1ola.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Ha recibido m\u00e1s de sesenta premios internacionales, entre ellos el Premio Nacional de Literatura de Chile en 2010, el Premio Hans Christian Andersen en Dinamarca, en 2012, por su trilog\u00eda <em>Memorias del \u00c1guila y del Jaguar<\/em>, y la Medalla de la Libertad en Estados Unidos, la m\u00e1s alta distinci\u00f3n civil, en 2014.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>En 2018, Isabel Allende se convirti\u00f3 en la primera escritora de lengua espa\u00f1ola premiada con la medalla de honor del National Book Award, en Estados Unidos, por su gran aporte al mundo de las letras.<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Fragmento<\/h2>\n<p>Los Adler Viena, noviembre-diciembre de 1938 Hab\u00eda en el aire un anticipo de desgracia. Desde temprano, un viento de incertidumbre barr\u00eda las calles, silbando entre los edificios, introduci\u00e9ndose por los resquicios de puertas y ventanas. \u00abEs el invierno que ya est\u00e1 aqu\u00ed\u00bb, murmur\u00f3 Rudolf Adler para darse \u00e1nimo, pero no pod\u00eda atribuirle al clima o al calendario la opresi\u00f3n que sent\u00eda en el pecho desde hac\u00eda varios meses.<\/p>\n<p> El miedo era una pestilencia de \u00f3xido y basura que Adler llevaba pegado en las narices; ni el tabaco de su pipa ni la fragancia c\u00edtrica de su loci\u00f3n de afeitar lograban atenuarla. Esa tarde el olor del miedo agitado por la ventisca le imped\u00eda respirar, se sent\u00eda mareado y con n\u00e1useas. Decidi\u00f3 despachar a los pacientes que esperaban su turno y cerrar la consulta temprano. Sorprendida, su asistente le pregunt\u00f3 si estaba enfermo. Trabajaba con \u00e9l desde hac\u00eda once a\u00f1os y en todo ese tiempo el m\u00e9dico nunca hab\u00eda descuidado sus obligaciones; era un hombre met\u00f3dico y puntual. \u00abNada serio, s\u00f3lo un resfr\u00edo, frau Goldberg. Me ir\u00e9 a casa\u00bb, replic\u00f3 \u00e9l. Terminaron de ordenar el consultorio y de desinfectar el instrumental y se despidieron en la puerta, como cada d\u00eda, sin sospechar que no volver\u00edan a verse. Frau Goldberg se dirigi\u00f3 a la parada del tranv\u00eda y Rudolf Adler se fue caminando a paso r\u00e1pido las pocas cuadras que lo separaban de la farmacia, con la cabeza enterrada entre los hombros, sujet\u00e1ndose el sombrero con una mano y su malet\u00edn con la otra. El pavimento estaba h\u00famedo y el cielo encapotado; calcul\u00f3 que hab\u00eda lloviznado y que m\u00e1s tarde caer\u00eda uno de esos chaparrones de oto\u00f1o que siempre lo pillaban sin paraguas. Hab\u00eda recorrido esas calles miles de veces, las conoc\u00eda de memoria y nunca dejaba de apreciar su ciudad, una de las m\u00e1s hermosas del mundo, la armon\u00eda de los edificios barrocos y art nouveau, los \u00e1rboles majestuosos en los que ya empezaban a caer las hojas, la plaza de su barrio, la estatua ecuestre, la vitrina de la pasteler\u00eda con su despliegue de dulces y la del anticuario, llena de curiosidades; pero en esa ocasi\u00f3n no levant\u00f3 la vista del suelo. Llevaba el peso del mundo en los hombros.<\/p>\n<p> Ese d\u00eda los rumores amenazantes empezaron con la noticia de un atentado en Par\u00eds: un diplom\u00e1tico alem\u00e1n asesinado de cinco tiros por un muchacho jud\u00edo polaco. Los altavoces del Tercer Reich clamaban venganza.<\/p>\n<p> Desde marzo, cuando Alemania hab\u00eda anexado a Austria y la Wehrmacht desfil\u00f3 con su soberbia militar por el centro de Viena, entre los v\u00edtores de una multitud entusiasta, Rudolf Adler viv\u00eda angustiado. Sus temores hab\u00edan comenzado unos a\u00f1os antes y aumentaron en la medida en que el poder de los nazis se fortaleci\u00f3 con el financiamiento y las armas de Hitler. Recurr\u00edan al terrorismo como arma pol\u00edtica, aprovechando el descontento, especialmente de la juventud, por los problemas econ\u00f3micos, que se arrastraban desde la Gran Depresi\u00f3n de 1929, y el sentimiento de humillaci\u00f3n que produjo la derrota de la Primera Guerra Mundial. En 1934 asesinaron al jefe de Gobierno, Dollfuss, en un fallido golpe de Estado, y desde entonces hab\u00edan matado a ochocientas personas en diversos atentados. Amedrentaban a sus opositores, provocaban disturbios y amenazaban con una guerra civil. A comienzos de 1938 la situaci\u00f3n de violencia interna era insostenible, mientras al otro lado de la frontera Alemania presionaba para convertir a Austria en una de sus provincias. A pesar de las concesiones que hizo el Gobierno ante las demandas alemanas, Hitler orden\u00f3 la invasi\u00f3n. El partido nazi austr\u00edaco hab\u00eda preparado el terreno y las tropas invasoras no s\u00f3lo no encontraron ninguna resistencia, sino que fueron aclamadas por la mayor parte de la poblaci\u00f3n. El Gobierno claudic\u00f3 y dos d\u00edas m\u00e1s tarde el mismo Hitler entr\u00f3 triunfante en Viena. Los nazis establecieron un control absoluto en el territorio. Toda oposici\u00f3n fue declarada ilegal. Las leyes germanas, el aparato de represi\u00f3n de la Gestapo y las SS, y el fanatismo antisemita entraron en vigor de inmediato.<\/p>\n<p> Rudolf sab\u00eda que tambi\u00e9n Rachel, su mujer, quien antes hab\u00eda sido racional y pr\u00e1ctica, sin la menor tendencia a imaginar desgracias, ahora estaba casi paralizada por la ansiedad y s\u00f3lo funcionaba con ayuda de drogas. Ambos procuraban proteger la inocencia de su hijo Samuel, pero el ni\u00f1o, que iba a cumplir seis a\u00f1os, ten\u00eda la madurez de un adulto; observaba, escuchaba y entend\u00eda sin hacer preguntas. Al principio Rudolf medicaba a su mujer con los mismos tranquilizantes que les recetaba a algunos de sus pacientes, pero como le hac\u00edan cada vez menos efecto, reforz\u00f3 el tratamiento con unas gotas poderosas, que consegu\u00eda en frascos oscuros sin etiqueta. \u00c9l las necesitaba tanto como ella, pero no pod\u00eda tomarlas porque habr\u00edan interferido en su habilidad profesional.<\/p>\n<p> Las gotas se las entregaba sigilosamente Peter Steiner, el due\u00f1o de la farmacia, que era su amigo desde hac\u00eda muchos a\u00f1os. Adler era el \u00fanico m\u00e9dico a quien Steiner confiaba su salud y la de su familia; ning\u00fan decreto de las autoridades que prohib\u00eda las relaciones entre arios y jud\u00edos pod\u00eda alterar la estima que los un\u00eda. En los \u00faltimos meses, sin embargo, Steiner deb\u00eda evitarlo en p\u00fablico, porque no se pod\u00eda permitir l\u00edos con el comit\u00e9 nazi del barrio. En el pasado hab\u00edan jugado miles de partidas de p\u00f3ker y ajedrez, compart\u00edan libros y peri\u00f3dicos y sol\u00edan ir de excursi\u00f3n a las monta\u00f1as o a pescar para huir de las esposas, como dec\u00edan entre risotadas, y en el caso de Steiner, escapar de su manada de hijos. Ahora Adler no participaba en los juegos de p\u00f3ker en la trastienda de Steiner. El farmac\u00e9utico recib\u00eda a Adler por la puerta trasera y le daba la droga sin anotarla en su contabilidad.<\/p>\n<p>Antes de la anexi\u00f3n Peter Steiner jam\u00e1s hab\u00eda cuestionado el origen de los Adler, los supon\u00eda tan austr\u00edacos como \u00e9l. No ignoraba que eran jud\u00edos, como otros ciento noventa mil habitantes del pa\u00eds, pero eso nada significaba. Era agn\u00f3stico; el cristianismo en que se hab\u00eda formado le parec\u00eda tan irracional como todas las dem\u00e1s religiones, y sab\u00eda que Rudolf Adler tambi\u00e9n lo era, aunque practicaba algunos rituales por consideraci\u00f3n a su mujer. Para Rachel era importante que su hijo Samuel tuviera el sost\u00e9n de la tradici\u00f3n y de la comunidad jud\u00eda. Los viernes por la tarde los Steiner sol\u00edan ser invitados al shabat en casa de los Adler. Rachel y Leah, su cu\u00f1ada, se esmeraban en los detalles: el mejor mantel, las velas nuevas, la receta de pescado heredada de la abuela, las hogazas de pan y el vino. Rachel y su cu\u00f1ada estaban muy unidas. Leah hab\u00eda enviudado joven y no ten\u00eda hijos, de modo que se hab\u00eda apegado a la peque\u00f1a familia de su hermano Rudolf. Insist\u00eda en vivir sola, aunque Rachel le hab\u00eda rogado que se mudara con ellos, pero los visitaba a menudo. Era muy sociable, y colaboraba en varios programas de la sinagoga para ayudar a los miembros m\u00e1s necesitados de la comunidad. Rudolf era el \u00fanico hermano que le quedaba, desde que el menor hab\u00eda emigrado a un kibutz en Palestina, y Samuel era su \u00fanico sobrino. Rudolf presid\u00eda la mesa del shabat, como se espera del padre de familia. Con las manos sobre la cabeza de Samuel ped\u00eda que Dios lo bendijera y protegiera, que le diera gracia y le concediera la paz. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n Rachel sorprendi\u00f3 un gui\u00f1o entre su marido y Peter Steiner. *<\/p>\n<p><strong><em>*Fragmento de \u00abEl viento conoce mi nombre\u00bb, de Isabel Allende.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>PC<\/em><\/p>\n<p> <span class=\"title-related\">Mir\u00e1 tambi\u00e9n<\/span> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde hace d\u00e9cadas, la chilena Isabel Allende ostenta dos medallas que, por ahora, nadie podr\u00e1 quitarle: es la escritora viva m\u00e1s le\u00edda en espa\u00f1ol y tambi\u00e9n es la m\u00e1s traducida. 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