{"id":61382,"date":"2023-10-13T21:19:53","date_gmt":"2023-10-13T21:19:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.clarin.com\/cultura\/louise-gluck-premio-nobel-literatura-2020-aplaudir-usos-silencio_0_zlhKjL0krq.html"},"modified":"2023-10-13T21:19:53","modified_gmt":"2023-10-13T21:19:53","slug":"louise-gluck-premio-nobel-de-literatura-2020-aplaudir-los-usos-del-silencio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/cordobateve.net\/index.php\/2023\/10\/13\/louise-gluck-premio-nobel-de-literatura-2020-aplaudir-los-usos-del-silencio\/","title":{"rendered":"Louise Gl\u00fcck, Premio Nobel de Literatura 2020: aplaudir los usos del silencio"},"content":{"rendered":"<p><img src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/louise-gluck-premio-nobel-de-literatura-2020-aplaudir-los-usos-del-silencio.jpg\"><\/p>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"36\">\n<p>Siempre tendremos la idea equivocada del <strong>Premio Nobel de Literatura<\/strong>. Los ganadores han sido tan dispares y desconcertantes \u2013de Jacinto Benavente y Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez a Winston Churchill y Bob Dylan\u2013 como acertados, seg\u00fan la idea que cada lector se haga de lo que se supone que un galard\u00f3n semejante deber\u00eda representar.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"53\">\n<p>Algunos nombres bastan para cubrir la paleta de colores c\u00e1lidos: Yeats y Eliot,&nbsp;Faulkner y Golding, Seferis y Elytis, Neruda y Mistral, Montale y Canetti, Kawabata y O\u00e9, Beckett y Pinter, Brodsky, Heaney y Szymborska. Poetas no faltaron pero la minor\u00eda de mujeres es abrumadora. Nada menos que en el siglo de Woolf, Plath, Dinesen, Highsmith, Duras, Jean Rhys, Muriel Spark,&nbsp;Angela Carter y un noviciado de novelistas inglesas como para inscribir a una divisi\u00f3n entera en doble turno. La vencedora de esta edici\u00f3n, <strong>Louise Gl\u00fcck<\/strong>, no alcanza esas cumbres, pero su poes\u00eda y sus ensayos ciertamente lograron planear alto.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"35\">\n<p>Es chocante pensar la literatura en t\u00e9rminos de competencia pero una vez enfrentados con el hecho consumado vale la pena refrescar los palotes del asunto: el valor de un premio no lo determina otra cosa que la composici\u00f3n y jerarqu\u00eda de su jurado. A los dieciocho miembros de la Academia Sueca \u2013algo inusual en el \u00e1mbito de los premios literarios\u2013 nadie les conoce las caras ni&nbsp;las credenciales.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"41\">\n<p>Si bien invita a expertos internacionales a postular candidatos y recibe nominaciones de surtidas instituciones, este tribunal supremo opera, podr\u00eda decirse, por medio de un <em>per saltum<\/em>: quedan anuladas las instancias intermedias y es ese peque\u00f1o elenco enmascarado el que dicta sentencia. Su prestigio empieza y termina en el aura de la palabra Nobel. Esta excepcionalidad \u2013en este caso, sin\u00f3nima de espectacularidad\u2013 es el atributo que, precisamente, hace tartamudear a su valor.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"43\">\n<p>Como todo gobierno, lo que la Academia Sueca va probando a\u00f1o a a\u00f1o son distintas clases de errores o equ\u00edvocos, algunos de ellos sutil\u00edsimos, como con Gl\u00fcck, la \u00faltima favorecida. Es decir, la diferencia de calidad entre poetas, una vez que son presentables, s\u00f3lidos o gratos, no es f\u00e1cil de distinguir. Buenos poetas hay muchos; lo que nunca abund\u00f3 \u2013por la naturaleza de esa disciplina\u2013 son los extraordinarios.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"41\">\n<p>Si en 2020 la Academia pensaba apostar por una zona de la ruleta \u2013la que abarca el rango generacional de poetas estadounidenses nacidos aproximadamente entre 1940 y 1950\u2013 bien podr\u00eda haber distinguido a Robert Pinsky, Charles Simic o Robert Hass, o a las m\u00e1s agrestes Anne Waldman y Susan Howe. O, desde ya, a la vecina canadiense Anne Carson, similar a Gl\u00fcck en m\u00e1s de un rasgo (su pasi\u00f3n y apropiaci\u00f3n de los cl\u00e1sicos, por ejemplo).<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"40\">\n<p>En su ensayo \u201cLa educaci\u00f3n de un poeta\u201d, que ley\u00f3 en el Museo Guggenheim de su ciudad natal a fines de enero de 1989, Gl\u00fcck parec\u00eda estar anticip\u00e1ndose treinta a\u00f1os a su reacci\u00f3n ante la eventual obtenci\u00f3n de un lauro excesivamente sonoro: \u201cEs una vida dignificada por el anhelo, no serenada por una sensaci\u00f3n de logro\u201d. Eso se llama ponerles pa\u00f1os fr\u00edos a las gratificaciones. Mientras, estuvo administr\u00e1ndose el mismo freno a su \u00edndole laboral: \u201cUso deliberadamente la palabra \u2018escritora\u2019. \u2018Poeta\u2019 debe utilizarse con cautela; nombra una aspiraci\u00f3n, no una ocupaci\u00f3n. En otras palabras: no es sustantivo para un pasaporte\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"35\">\n<p>Lo que Gl\u00fcck confiesa m\u00e1s adelante en ese ensayo no es exclusivo de su biograf\u00eda y no siempre garantiza un itinerario como escritor, pero es un arranque promisorio: \u201cNac\u00ed en un ambiente en el que estaba asumido el derecho de cualquier miembro de la familia a completar la oraci\u00f3n de otro\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"42\">\n<p>Son observaciones que alertan justamente sobre el modo de notar de Gl\u00fcck, y sobre su negativa a tener o darse l\u00e1stima: \u201cMi padre quer\u00eda ser escritor. Pero carec\u00eda de ciertas cualidades: carec\u00eda del obstinado hambre que consigue tolerar toda forma de fracaso: la humillaci\u00f3n de ser ignorado, la humillaci\u00f3n de ser considerado moderadamente interesante, el indesmentible temor de estar realizando un trabajo que, al final, no ser\u00e1 m\u00e1s que medianamente interesante, la diferencia con la que conviven aun los grandes escritores (a menos que lleguen a muy viejos), entre el sue\u00f1o y la evidencia\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"40\">\n<p>No importa ya si estaba mitificando su infancia&nbsp;cuando baj\u00f3 el tel\u00f3n de ese discurso, justificando su compulsi\u00f3n por el cambio con un recuerdo fijado: \u201cVeo en este gesto a la ni\u00f1a que fui, reacia a hablar si hablar significaba repetirme\u201d. El arco tem\u00e1tico de Gl\u00fcck, como el de la inmensa mayor\u00eda de escritores, es acotado, de manera que ensayar variaciones sigilosas es de rigor para evitar a cualquier precio la posici\u00f3n de poeta como loro barranquero.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"39\">\n<p>Relaciones y rupturas (la poes\u00eda no califica como bien de familia), la confiable compa\u00f1\u00eda de mascotas, di\u00e1logos caseros y trueques con la naturaleza, o la compasi\u00f3n de un hijo por sus padres, son inquietudes de Gl\u00fcck, a menudo pasadas por el acreditado tamiz griego del mito.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"38\">\n<p>Sus radiograf\u00edas de estados o escenas de vulnerabilidad la hacen apostar por lo seguro, y aplicar el mayor control posible sobre su materia: \u201cEntonces Pen\u00e9lope tom\u00f3 la mano de Odiseo,\/ no para retenerlo sino para grabar\/ esta paz en su memoria:\/\/ a partir de ahora, el silencio por el que te muevas\/ ser\u00e1 mi voz que te persigue\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"46\">\n<p>A&nbsp;veces, por ese indispensable apremio de virar, sus poemas contados la llevan a caminar sobre una cornisa que linda con lo afor\u00edstico, lo kitsch y lo perfecto: \u201cMe has traicionado, Eros.\/ Me has enviado\/ mi verdadero amor\u201d. Sus t\u00edtulos, mientras tanto, se fueron diviendo entre los francos y campechanos \u2013<em>Praderas<\/em>, <em>Una vida de pueblo,<\/em>&nbsp;<em>El iris salvaje<\/em>\u2013,&nbsp;los <em>pensados<\/em>&nbsp;\u2013\u200b<em>Averno<\/em>, <em>Ararat<\/em>, <em>Vita Nova\u2013<\/em>&nbsp;y los lim\u00edtrofes: <em>Las siete edades<\/em>.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\">\n<p><strong>Yendo al grano de la voz<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"39\">\n<p>Vayamos a las virtudes de Gl\u00fcck, que no escasean en absoluto. El uso gr\u00e1cil, asiduo, de la segunda persona del singular para agenciar intimidad: \u201c\u00bfQu\u00e9 puedo decirte que no sepas\/ que te har\u00e1 temblar otra vez?\u201d. Su avispada disposici\u00f3n para abstenerse o&nbsp;echar un velo: \u201ccuando uno tiene una vida secreta,\/ nuestras l\u00e1grimas jam\u00e1s se explican\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"42\">\n<p>La manera en que recorta unos minutos en una p\u00e1gina, o la puesta a punto de la ca\u00edda de la luz a cierta hora, sobre un muro o un fruto. El reajuste de una espina, en \u201cLa culpa de Tel\u00e9maco\u201d: \u201cSol\u00eda sonre\u00edr\/ cuando mi madre lloraba.\/ Ojal\u00e1 ahora pudiera\/ perdonarme esa crueldad; espero\/ que haya comprendido qu\u00e9 parecida\/ que era a su propia frialdad,\/ una manera de permanecer\/ separado de lo que\/ uno ama profundamente\u201d. O bien el tendido el\u00e9ctrico, terso, y la tensi\u00f3n constante: \u201cTus manos en el respaldo de la silla-\/ eso es lo que recordar\u00e9.\/ Antes de eso, apenas masaje\u00e1ndome los hombros.\/ Como un hombre entren\u00e1ndose para evitar el coraz\u00f3n\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"36\">\n<p>Es injusto evaluar una obra a la luz de un premio, sobre todo del m\u00e1s vistoso que puede obtener cualquier mano que escriba en el mundo. Al lado de ese aparatoso galard\u00f3n, cualquier obra aparenta un puntaje insuficiente.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"41\">\n<p>Louise Gl\u00fcck ostenta&nbsp;oficio, es eficaz, responsable, pero vamos a ser honestos: no es la clase de literatura inspirada que crea fan\u00e1ticos. De evidente esmero formal, su impronta suena un tanto sistematizada y jam\u00e1s ejerce violencia sobre el lenguaje o el ritmo. Algunos de sus textos se ven, de hecho, demasiado <em>c\u00f3modos<\/em>.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"39\">\n<p>En todo caso, es irregular no por falta de consistencia (le sobra), sino por la infrecuencia de pasajes impredeciblemente luminosos. Es como si hubiera dejado sola a la inteligencia para hacer el trabajo de la imaginaci\u00f3n, la inventiva verbal y el rapto l\u00edrico. Estamos lejos de la deslumbrada intensidad de un Arnaldo Calveyra o un Ra\u00fal Zurita, no casualmente dos intraducibles.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"33\">\n<p><strong>Un ojo cl\u00ednico, un o\u00eddo cr\u00edtico<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"40\">\n<p>El material propio, no importa cu\u00e1n racional, se vuelve incontrolable: uno escribe lo que puede, no lo que quiere (esa curva infinita lo ofrece todo lo que puede leerse). Resulta m\u00e1s f\u00e1cil ser un excelente cr\u00edtico cuando se es buen poeta que un gran poeta cuando se es buen cr\u00edtico. Como ensayista, Gl\u00fcck es por momentos notable, y acaso sea el motivo que haya inclinado la balanza en su favor para los suecos con respecto a sus colegas de generaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"47\">\n<p>Es excepcional, sobre todo en <em>Proofs and Theories<\/em>, su ponderaci\u00f3n de poetas como Eliot, William Carlos Williams, Wallace Stevens y George Oppen. Su admiraci\u00f3n de Oppen, maestro de la reserva y la contenci\u00f3n, le sirvi\u00f3 de norte: \u201cComo lectora, y en consecuencia como escritora, me inclino por casi todas las formas de silencio voluntario. Amo lo que est\u00e1 impl\u00edcito o presente en un contorno, aquello que convoca (en lugar de imponer) el pensamiento. Amo el espacio en blanco, la omisi\u00f3n elocuente, las lagunas, y me resulta harto deprimente lo que no parece haber dejado nada afuera\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"45\">\n<p>Es extra\u00f1o, y extra\u00f1amente grato, que se haya premiado a quien conf\u00eda en lo vacante, lo desierto y lo no dicho;&nbsp;en la omisi\u00f3n y el pudor de sus servicios, como en el espacio m\u00e1s literario, por as\u00ed decirlo, el m\u00e1s inasible (y el m\u00e1s f\u00e1cil, por otra parte, de sobreinterpretar). En literatura, el silencio jam\u00e1s pierde cr\u00e9dito o credibilidad. Un Nobel debe pesar ante la pr\u00f3xima p\u00e1gina vac\u00eda, pero es improbable que Louise Gl\u00fcck opte por&nbsp; callarse.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"34\">\n<p><em>Praderas<\/em>, Louise Gl\u00fcck. Trad. Andr\u00e9s Catal\u00e1n. Pre-Textos, 152 p\u00e1gs.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"34\">\n<p><em>El iris salvaje<\/em>, Louise Gl\u00fcck. Trad. Eduardo Chirinos. Pre-Textos, 156 p\u00e1gs.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e874d216-0 fePodh container-text\" readability=\"32\">\n<p><strong><em>*Art\u00edculo publicado en Revista \u00d1 del 16 de octubre de 2020.<\/em><\/strong> <\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-9bd8e853-0 hbENCl\">\n<div class=\"separator-title\">\n<div class=\"sc-d2cf1b00-0 iefDnJ sepFullAdaptive\">\n<hr>\n<div class=\"sc-d2cf1b00-1 efKqtw sepFullAdaptive\">\n<p><h2 class=\"sep\">Mir\u00e1 tambi\u00e9n<\/h2>\n<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"inner-card-m\" readability=\"7.5\">\n<div class=\"related-content\" readability=\"10\">\n<p><span class=\"body-title\">Mir\u00e1 tambi\u00e9n<\/span><\/p>\n<h3>Louise Gl\u00fcck, Premio Nobel: \u00abEscribo sobre la mortalidad, fue un terrible shock descubrirla en la infancia\u00bb<\/h3>\n<source media=\"(min-width: 975px)\" height=\"340\" width=\"340\" srcset=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/louise-gluck-premio-nobel-de-literatura-2020-aplaudir-los-usos-del-silencio-2.jpg\"><img alt=\"Louise Gl\u00fcck, Premio Nobel: &quot;Escribo sobre la mortalidad, fue un terrible shock descubrirla en la infancia&quot;\" src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/louise-gluck-premio-nobel-de-literatura-2020-aplaudir-los-usos-del-silencio-2.jpg\" width=\"340\" height=\"340\" decoding=\"async\" data-nimg=\"future\" loading=\"lazy\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"sc-9bd8e853-0 hbENCl\">\n<div class=\"separator-title\">\n<div class=\"sc-d2cf1b00-0 iefDnJ sepFullAdaptive\">\n<hr>\n<div class=\"sc-d2cf1b00-1 efKqtw sepFullAdaptive\">\n<p><h2 class=\"sep\">Mir\u00e1 tambi\u00e9n<\/h2>\n<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"inner-card-m\" readability=\"6.5\">\n<div class=\"related-content\" readability=\"8\">\n<p><span class=\"body-title\">Mir\u00e1 tambi\u00e9n<\/span><\/p>\n<h3>Cuatro poemas de Louise Gl\u00fcck, Premio Nobel de Literatura 2020<\/h3>\n<source media=\"(min-width: 975px)\" height=\"340\" width=\"340\" srcset=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/louise-gluck-premio-nobel-de-literatura-2020-aplaudir-los-usos-del-silencio-3.jpg\"><img alt=\"Cuatro poemas de Louise Gl\u00fcck, Premio Nobel de Literatura 2020\" src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/louise-gluck-premio-nobel-de-literatura-2020-aplaudir-los-usos-del-silencio-3.jpg\" width=\"340\" height=\"340\" decoding=\"async\" data-nimg=\"future\" loading=\"lazy\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre tendremos la idea equivocada del Premio Nobel de Literatura. 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