{"id":70778,"date":"2024-01-16T13:22:35","date_gmt":"2024-01-16T13:22:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.clarin.com\/cultura\/rescate-sensibilidad-ruinas_0_hd31fM2Y0D.html"},"modified":"2024-01-16T13:22:35","modified_gmt":"2024-01-16T13:22:35","slug":"rescate-de-una-sensibilidad-entre-ruinas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/cordobateve.net\/index.php\/2024\/01\/16\/rescate-de-una-sensibilidad-entre-ruinas\/","title":{"rendered":"Rescate de una sensibilidad entre ruinas"},"content":{"rendered":"<p><img src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/rescate-de-una-sensibilidad-entre-ruinas.jpg\"><\/p>\n<div><img src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/rescate-de-una-sensibilidad-entre-ruinas-2.jpg\" class=\"ff-og-image-inserted\"><\/div>\n<div class=\"sc-e07353e1-0 gEtdZe container-text\" readability=\"35\">\n<p>Por un azar editorial, dos libros de <strong>Claudio Martyniuk<\/strong> que evocan al solipsismo como motivo central, se publicaron recientemente con diferencia de unos pocos d\u00edas. <\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e07353e1-0 gEtdZe container-text\" readability=\"41\">\n<p>Se trata de \u00ab<strong>El esp\u00edritu solipsista<\/strong>. <strong>Filosof\u00eda, normatividad, pedagog\u00eda\u00bb<\/strong> y de <strong>\u00abSolipsismo. Memoria, soledad y melancol\u00eda\u00bb. <\/strong>Quienes tienen la fortuna de ser ya lectores de Martyniuk saben que no cabr\u00eda presentar ninguno de sus libros como escritos sobre un t\u00f3pico, porque aun cuando en ellos un vocablo cada vez galvanice la escritura, lo hace como portador de una atm\u00f3sfera, al operar sobre el trabajo de lectura como transformaci\u00f3n de una sensibilidad. <\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e07353e1-0 gEtdZe container-text\" readability=\"36\">\n<p>Libros que se constituyen a la vez en manuales de procedimiento, testimonios de una experiencia y actos que ofrendan al lector la virtualidad de llevarlo a hacerse cargo de sus propias ruinas, para<strong> el renacimiento de una afectividad con la piel cambiada.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e07353e1-0 gEtdZe container-text\" readability=\"45\">\n<p>En estos como en otros libros de Martyniuk se cumple la condici\u00f3n \u00e9tica de escribir. En el mencionado en primer t\u00e9rmino, se <strong>cita la Conferencia sobre \u00e9tica de Ludwig Wittgenstein<\/strong>. All\u00ed este autor \u2013 de fundamental gravitaci\u00f3n en el pensamiento de Martyniuk -, dijo que <strong>un libro de \u00e9tica ser\u00eda aquel que destruir\u00eda todos los otros libros.<\/strong> Ahora bien, eso solo puede cumplirlo uno que por ser el libro que es, parad\u00f3jicamente alcanzara su propia destrucci\u00f3n. Es lo que, estimo, el lector de estas obras encontrar\u00e1, y al hacerlo, se expondr\u00e1 a hacerse cargo, como dijimos, de sus propias ruinas.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e07353e1-0 gEtdZe container-text\" readability=\"40\">\n<p>Pero, veamos: solipsismo, una palabra infrecuente en el uso natural del lenguaje, aunque conocida para el avezado en lecturas filos\u00f3ficas. Sin embargo, aun cuando su significado filos\u00f3fico sirve a los fines de un primer acercamiento, eso mismo puede terminar en un equ\u00edvoco. Pero necesitamos de ese equ\u00edvoco para despejar m\u00e1s r\u00e1pida y eficazmente el camino hacia el modo corrosivo en el que el vocablo rinde sus frutos nutricios.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e07353e1-0 gEtdZe container-text\" readability=\"46\">\n<p>Solo uno mismo\u2026 <strong>\u00bfPero solo uno mismo qu\u00e9?, nos preguntamos de inmediato. <\/strong>\u00bfSolo yo existo? O bien \u00bfsolo estoy cierto de mi propia existencia? \u00bfY los dem\u00e1s, y todas las cosas en el mundo y ese mismo mundo? Sartre escribi\u00f3 una vez que si el solipsismo se entiende como una tesis referida al conocimiento, es decir, si es solipsista una doctrina que dice que solo se tiene conocimiento cierto de la existencia de uno mismo y de nada ni de nadie m\u00e1s, una tal doctrina es irrefutable. Por lo que, segu\u00eda arguyendo Sartre, para superar al solipsismo, no hay que aceptarlo como un asunto cognoscitivo, ni siquiera inteligible; m\u00e1s bien se tratar\u00eda, en \u00faltima instancia, de volverlo informulable.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e07353e1-0 gEtdZe container-text\" readability=\"44\">\n<p>Al viejo Sartre le asist\u00eda raz\u00f3n, podr\u00edamos acordar, pero pecaba de ingenuidad. Dicho brutalmente,<strong> no es suficiente desbaratar un argumento sino destrozar una realidad<\/strong>. Por ello la eficacia de estos libros de Martyniuk es mayor, porque se toma en serio al solipsismo en un movimiento necesariamente ambivalente, que lo reconoce como repliegue o refugio para, por eso mismo, desactivarlo, hacer estallar la burbuja, romper los muros de la prisi\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e07353e1-0 gEtdZe container-text\" readability=\"43\">\n<p>Se trata de un solipsismo paradojal, que nos propone traspasar la paradoja, en vez de ignorarla o quedar atrapado en ella. En resumen, la tarea a realizar es hacer solipsismo para deshacerlo, exponi\u00e9ndolo. Probablemente el asunto remonte al lector al contexto del barroco espa\u00f1ol, o al menos al recuerdo de las aulas de colegio donde se top\u00f3 con <strong>La vida es sue\u00f1o de Calder\u00f3n de la Barca,<\/strong> obra en la que su personaje Segismundo, encerrado toda su vida en una torre, se pregunta si es real el mundo que ve a trav\u00e9s de la ventana o si m\u00e1s bien todo es sue\u00f1o.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e07353e1-0 gEtdZe container-text\" readability=\"42\">\n<p>\u00bfNo somos todos, un poco Segismundo? \u00bfNo vivimos nuestra vida como real, ignorando que quiz\u00e1 es efecto de un sue\u00f1o compartido? Claro que no se trata de mera fantas\u00eda literaria. Tampoco de un escollo de la raz\u00f3n, desvar\u00edo l\u00f3gico o especulaci\u00f3n metaf\u00edsica gratuita. Lo decisivo ocurre a ras de la tierra, como asunto del aire que respiramos o nos falta hasta la asfixia. El solipsismo expuesto es una zona de sensibilidad en la que habremos de correr el riesgo de que los salones de palacio deban volverse escombros, como si solo pudiera ser real y real palacio, el palacio restaurado, sin que las huellas de la restauraci\u00f3n desaparezcan del todo. O como ense\u00f1an de antiguo diversas tradiciones: la vasija rota es la que cuenta.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e07353e1-0 gEtdZe container-text\" readability=\"49\">\n<p>\u00bfC\u00f3mo lograr este prodigio de destrucci\u00f3n y restauraci\u00f3n?<strong> Con arte, sin duda, pero sin artificialidad<\/strong>. En las obras de Martyniuk, tanto en estas que comentamos como en muchas m\u00e1s, la est\u00e9tica es una \u00e9tica; la escritura, un compromiso. Al comienzo de Solipsismo\u2026, en un breve texto fechado julio de 2017, se dice del texto que sigue y constituye el libro, que es sencillo, precario y que contiene materiales prestados. Y exquisitamente el ep\u00edgrafe de Thoreau que encabeza el volumen reza: <em>\u201ces dif\u00edcil empezar sin pedir prestado\u201d.<\/em> Un gesto que desbarata toda infatuaci\u00f3n fundadora. Las fuentes no fungen como apoyo bibliogr\u00e1fico de un supuesto saber, sino como materiales y herramientas, restos arqueol\u00f3gicos que se recolectan con humildad para consagrarse a la conjetura, a la suspensi\u00f3n del juzgar all\u00ed en la zona en la que, precisamente, toda certidumbre se volver\u00eda fatalmente trampa o desv\u00edo.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e07353e1-0 gEtdZe container-text\" readability=\"44\">\n<p>Pero en esta skepsis no se nos invita a apoltronarnos en complacencias burguesas sino en el retraimiento imprescindible para despegarse, justamente, del yo que segrega solipsismo como baba cenagosa, sin advertirlo o incluso renegando de ello. El procedimiento, podr\u00edamos decir, es recursivo: comenzar por un ejercicio de atenci\u00f3n, una pasividad activa; aceptar los co\u00e1gulos de sensibilidad que se mueven, como en una suspensi\u00f3n, en esa receptividad; reconstruir hasta consolidar una matriz de reconstrucciones siempre actuales, sucedidas a partir de otras tantas ruinas; recomenzar en otro nivel o en otra parte.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e07353e1-0 gEtdZe container-text\" readability=\"45\">\n<p>Finalmente dejemos ya el comentario para volver a la lectura y relectura de estos textos que <strong>tambi\u00e9n nos ofrecen su belleza de conjunto y su especial brillo en numerosos pasajes<\/strong> como en las l\u00edneas finales de ambos, sea que se nos remita quiz\u00e1 al aula donde <em>\u201cmientras tanto, con una melanc\u00f3lica lentitud, se devela, a lo lejos, la ternura de educar\u201d <\/em>(El esp\u00edritu solipsista\u2026), o cuando leyendo o escribiendo nos deslumbra y despierta<em> \u201cel asombro y el eclipse\u201d. <\/em>Por eso, con un eco de cierre tractatiano luego de arrojar la escalera, se sugiere que<em> \u201cen los matices del silencio, en los pliegues del mundo, hemos de mirar el cielo\u201d <\/em>(Solipsismo\u2026).<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por un azar editorial, dos libros de Claudio Martyniuk que evocan al solipsismo como motivo central, se publicaron recientemente con diferencia de unos pocos d\u00edas. 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