{"id":80672,"date":"2024-06-01T11:01:24","date_gmt":"2024-06-01T11:01:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.clarin.com\/cultura\/rescatan-170-anos-enfurecida-narracion-esclavos-olvidada_0_mj19Nhbvla.html"},"modified":"2024-06-01T11:01:24","modified_gmt":"2024-06-01T11:01:24","slug":"rescatan-tras-casi-170-anos-una-enfurecida-narracion-de-esclavos-olvidada","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/cordobateve.net\/index.php\/2024\/06\/01\/rescatan-tras-casi-170-anos-una-enfurecida-narracion-de-esclavos-olvidada\/","title":{"rendered":"Rescatan tras casi 170 a\u00f1os una enfurecida narraci\u00f3n de esclavos olvidada"},"content":{"rendered":"<p><img src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/rescatan-tras-casi-170-anos-una-enfurecida-narracion-de-esclavos-olvidada.jpg\"><\/p>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"38\">\n<p>Cierto d\u00eda de 1855, un hombre entr\u00f3 en la redacci\u00f3n de <strong>un diario en Sydney, Australia<\/strong>, con un <strong>extra\u00f1o pedido<\/strong>. Descrito m\u00e1s tarde como \u201chombre de color\u201d con \u201cojos vivaces e inteligentes\u201d y acento estadounidense, el hombre<strong> buscaba un ejemplar de la Constituci\u00f3n <\/strong>de EE.UU.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fed1235d-0 cJeYLt\"><picture class=\"sc-fed1235d-1 frqAaA\"><source media=\"(min-width: 975px)\" width=\"720\" height=\"480\" srcset=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/rescatan-tras-casi-170-anos-una-enfurecida-narracion-de-esclavos-olvidada-2.jpg\"><img alt=\"&quot;The United States Governed by Six Hundred Thousand Despots&quot; (Los Estados Unidos gobernados por seiscientos mil d\u00e9spotas), una denuncia de la esclavitud escrita por un antiguo esclavo llamado John S. Jacobs, se public\u00f3 en un peri\u00f3dico australiano en 1855 y luego cay\u00f3 en el olvido. Arriba, un retrato al \u00f3leo de 1848 que podr\u00eda representar a Jacobs.Foto: Amani Willett para The New York Times\" src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/rescatan-tras-casi-170-anos-una-enfurecida-narracion-de-esclavos-olvidada-2.jpg\" width=\"720\" height=\"480\" decoding=\"async\" data-nimg=\"future\" loading=\"lazy\"><span class=\"epigraphe\">\u00abThe United States Governed by Six Hundred Thousand Despots\u00bb (Los Estados Unidos gobernados por seiscientos mil d\u00e9spotas), una denuncia de la esclavitud escrita por un antiguo esclavo llamado John S. Jacobs, se public\u00f3 en un peri\u00f3dico australiano en 1855 y luego cay\u00f3 en el olvido. Arriba, un retrato al \u00f3leo de 1848 que podr\u00eda representar a Jacobs.Foto: Amani Willett para The New York Times<\/span><span class=\"bkg\"><\/span><span class=\"picture-open\"><button class=\"open-image\" aria-label=\"Open Image\"><\/button><\/span><\/picture><\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"38\">\n<p>Minutos despu\u00e9s, el cliente adquir\u00eda el ejemplar buscado junto con un libro reciente sobre la historia de Estados Unidos. Dos semanas despu\u00e9s, la misma persona <strong>regres\u00f3 con un texto propio de casi 20.000 palabras<\/strong> y un titular contundente:<em> Estados Unidos gobernado por seiscientos mil d\u00e9spotas<\/em> (en su ingl\u00e9s original, The United States Governed by Six Hundred Thousand Despots).<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"38\">\n<p>La primera mitad del material presentaba <strong>el relato del nacimiento del autor como esclavo en Carolina del Norte <\/strong>alrededor de 1815, su fuga del amo esclavista, sus a\u00f1os en un <strong>barco ballenero <\/strong>y luego su partida de \u201cla tierra de los libres\u201d hacia las costas de Australia, donde se hab\u00eda puesto a trabajar en yacimientos de oro.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"34\">\n<p>La segunda mitad era una <strong>larga y devastadora condena<\/strong> del pa\u00eds que el individuo hab\u00eda dejado atr\u00e1s, en particular de su venerado documento fundacional.<\/p>\n<\/div>\n<p><h2>Demonio con piel de oveja<\/h2>\n<\/p>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"38\">\n<p>\u201cEse demonio con piel de oveja llamado Constituci\u00f3n de los Estados Unidos\u201d, escrib\u00eda el desconocido, es \u201cla gran cadena que une al norte y al sur, <strong>una uni\u00f3n para robar y saquear a los hijos de \u00c1frica<\/strong>, una uni\u00f3n cimentada con sangre humana y ennegrecida por la culpa de 68 a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"35\">\n<p>El diario public\u00f3 la narraci\u00f3n de forma<strong> an\u00f3nima, en dos entregas<\/strong>, atribuy\u00e9ndola \u00fanicamente a \u201cUn esclavo fugitivo\u201d. Se desconoce c\u00f3mo fue recibida.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"36\">\n<p>Desde entonces las palabras de aquel hombre permanecieron sin que se las leyera, <strong>olvidadas hasta hace unos a\u00f1os<\/strong>, cuando un estudioso de literatura estadounidense las encontr\u00f3 una noche mientras investigaba en la base de datos de un peri\u00f3dico en internet.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"36\">\n<p><strong>University of Chicago Press las publica ahora por primera vez<\/strong> en 169 a\u00f1os, bajo su t\u00edtulo original inquebrantable y con el nombre del autor, John Swanson Jacobs, estampado en la portada.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fed1235d-0 cJeYLt\"><picture class=\"sc-fed1235d-1 frqAaA\"><source media=\"(min-width: 975px)\" width=\"720\" height=\"480\" srcset=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/rescatan-tras-casi-170-anos-una-enfurecida-narracion-de-esclavos-olvidada-3.jpg\"><img alt=\"Los estudiosos afirman que el relato, publicado fuera de la red de guardianes abolicionistas blancos, es \u00fanico por su perspectiva global y su inquebrantable acusaci\u00f3n a Estados Unidos.\" src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/rescatan-tras-casi-170-anos-una-enfurecida-narracion-de-esclavos-olvidada-3.jpg\" width=\"720\" height=\"480\" decoding=\"async\" data-nimg=\"future\" loading=\"lazy\"><span class=\"epigraphe\">Los estudiosos afirman que el relato, publicado fuera de la red de guardianes abolicionistas blancos, es \u00fanico por su perspectiva global y su inquebrantable acusaci\u00f3n a Estados Unidos.<\/span><span class=\"bkg\"><\/span><span class=\"picture-open\"><button class=\"open-image\" aria-label=\"Open Image\"><\/button><\/span><\/picture><\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"38\">\n<p>El redescubrimiento de una narraci\u00f3n de alguien esclavizado olvidada hace largo tiempo ya ser\u00eda notable de por s\u00ed. Pero adem\u00e1s esta obra, dicen los acad\u00e9micos que la han visto, <strong>es \u00fanica por su perspectiva global y su furia sin censura<\/strong>, proveniente de un hombre que viv\u00eda lejos de la red transatl\u00e1ntica de abolicionistas blancos que a menudo limitaban lo que la gente que hab\u00eda estado en cautiverio pod\u00eda escribir sobre sus experiencias.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"38\">\n<p>Y su reaparici\u00f3n se produce con un toque sorprendente: John Swanson Jacobs <strong>era hermano de Harriet Jacobs<\/strong>, cuya autobiograf\u00eda de 1861<em> Incidents in the Life of a Slave Girl<\/em> (Incidentes en la vida de una joven esclava),<strong> primera narraci\u00f3n que se public\u00f3 sobre personas esclavizadas escrita por una mujer <\/strong>afroamericana anteriormente esclava, se considera hoy una piedra angular del canon literario del siglo XIX.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"40\">\n<p>En la actualidad, a John Jacobs se lo recuerda principalmente como una nota a pie de p\u00e1gina de la historia de su hermana. Pero Jonathan D.S. Schroeder, el estudioso que redescubri\u00f3 la narraci\u00f3n, dice que espera que el libro devuelva a John a la historia, <strong>coloc\u00e1ndolo en la tradici\u00f3n de la radicalizaci\u00f3n negra <\/strong>que va desde el incendiario panfleto de 1829 \u201cAppeal to the Colored Citizens of the World\u201d (aproximadamente, Llamamiento a la ciudadan\u00eda de color del mundo) de David Walker hasta el movimiento Black Lives Matter en nuestros d\u00edas.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"38\">\n<p>La narraci\u00f3n <strong>es un \u201cespectacular ejercicio de libertad autobiogr\u00e1fica\u201d<\/strong>, sostiene Schroeder. Y plantea una pregunta m\u00e1s profunda: \u00bfc\u00f3mo habr\u00edan contado sus historias otras personas anteriormente esclavizadas, incluida la hermana famosa de Jacobs, si realmente hubiesen podido escribir libremente?<\/p>\n<\/div>\n<p><h2>G\u00e9nero de cosecha propia<\/h2>\n<\/p>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"38\">\n<p>Los relatos de personas esclavizadas se consideran <strong>el \u00fanico g\u00e9nero literario aut\u00f3ctono de Estados Unidos<\/strong>, aunque tambi\u00e9n complicado. Hasta bastante entrado el siglo XX los textos de ese tipo estuvieron sometidos a preguntas sobre su autenticidad y el grado en que hab\u00edan sido moldeados, o incluso fabricados, por editores blancos.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"35\">\n<p>Pero en nuestros d\u00edas <strong>los aproximadamente 200 que sobrevivieron<\/strong> son apreciados como testimonio directo de la esclavitud y como semillero de una tradici\u00f3n literaria que se extiende desde<strong> Frederick Douglass y Sojourner Truth hasta Toni Morrison y Colson Whitehead<\/strong> (cuya novela <em>El ferrocarril subterr\u00e1neo<\/em> se inspir\u00f3 en parte en el libro de Harriet Jacobs).<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"34\">\n<p>Schroeder fue a dar con el texto de John Jacobs de 1855 mediante <strong>una extra\u00f1a puerta trasera<\/strong>. En 2017 acababa de terminar sus estudios de posgrado en ingl\u00e9s y estaba tratando de convertir en libro su tesis doctoral sobre la historia de la nostalgia.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"39\">\n<p>Hoy podemos pensar en la nostalgia, t\u00e9rmino acu\u00f1ado en la d\u00e9cada de 1680 por un m\u00e9dico suizo, como un estado <strong>agradablemente melanc\u00f3lico<\/strong>. Pero se origin\u00f3 como diagn\u00f3stico m\u00e9dico a menudo aplicado a prisioneros, soldados y otras personas consideradas \u201cirracionalmente\u201d nost\u00e1lgicas, entre ellas la gente esclavizada.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fed1235d-0 cJeYLt\"><picture class=\"sc-fed1235d-1 frqAaA\"><source media=\"(min-width: 975px)\" width=\"720\" height=\"480\" srcset=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/rescatan-tras-casi-170-anos-una-enfurecida-narracion-de-esclavos-olvidada-4.jpg\"><img alt=\"El relato de Jacobs apareci\u00f3 originalmente en abril de 1855 en The Empire, un peri\u00f3dico de Sidney, Australia, acreditado s\u00f3lo a &quot;un esclavo fugitivo&quot;.\" src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/rescatan-tras-casi-170-anos-una-enfurecida-narracion-de-esclavos-olvidada-4.jpg\" width=\"720\" height=\"480\" decoding=\"async\" data-nimg=\"future\" loading=\"lazy\"><span class=\"epigraphe\">El relato de Jacobs apareci\u00f3 originalmente en abril de 1855 en The Empire, un peri\u00f3dico de Sidney, Australia, acreditado s\u00f3lo a \u00abun esclavo fugitivo\u00bb.<\/span><span class=\"bkg\"><\/span><span class=\"picture-open\"><button class=\"open-image\" aria-label=\"Open Image\"><\/button><\/span><\/picture><\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"41\">\n<p>Una noche, despu\u00e9s de un d\u00eda de dedicarse a una solicitud de empleo, Schroeder investigaba en internet tratando de deshacerse de su \u00abansiedad por estr\u00e9s\u00bb. Hab\u00eda estado leyendo la biograf\u00eda de Harriet Jacobs escrita en 2004 por Jean Fagan Yellin y <strong>lo fascinaba<\/strong> el hecho de que tanto el hermano como el hijo de Harriet, Joseph, <strong>se hubieran ido a Australia<\/strong>, \u201cf\u00edsicamente lo m\u00e1s lejos que se pod\u00eda estar de Estados Unidos\u201d, como expres\u00f3 el acad\u00e9mico.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"41\">\n<p>Joseph Jacobs muri\u00f3 en Melbourne, Australia, <strong>aparentemente por suicidio, alrededor de 1860<\/strong>. \u00bfHabr\u00e1 figurado la causa de su muerte como \u201cnostalgia\u201d?, se pregunt\u00f3 Schroeder. Buscando m\u00e1s informaci\u00f3n, comenz\u00f3 a introducir varias alternativas ortogr\u00e1ficas (incluidas algunas con errores deliberados) de los nombres de ambos hombres en Trove, una base de datos de peri\u00f3dicos australianos digitalizados.<\/p>\n<\/div>\n<p><h2>Seiscientos mil d\u00e9spotas<\/h2>\n<\/p>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"36\">\n<p>Casi de inmediato <strong>aparecieron dos art\u00edculos<\/strong>, publicados en d\u00edas subsiguientes de abril de 1855, con el mismo t\u00edtulo llamativo: \u201cEl gobierno de los Estados Unidos por seiscientos mil d\u00e9spotas: una historia de esclavitud ver\u00eddica\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"34\">\n<p>\u00abSent\u00ed <strong>como si me hubiera golpeado la descarga de un rayo<\/strong>\u00ab, cuenta Schroeder. Pero tampoco quiso entusiasmarse demasiado. \u00abS\u00e9 con qu\u00e9 frecuencia estas cosas resultan no ser lo que parecen.\u00bb<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"37\">\n<p>La narraci\u00f3n <strong>comienza con el nacimiento del autor an\u00f3nimo en Edenton<\/strong>, estado de Carolina del Norte, donde tambi\u00e9n naci\u00f3 Harriet Jacobs. Mientras le\u00eda la primera entrega, Schroeder not\u00f3 muchos otros detalles que coincid\u00edan con los del libro todav\u00eda sin editar de Harriet.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"37\">\n<p>M\u00e1s adelente, hacia las dos terceras partes del relato, hab\u00eda una descripci\u00f3n de <strong>una carta que el autor le hab\u00eda dejado a su esclavizador en 1839<\/strong>, poco antes de escapar de un hotel donde estaban alojados en la ciudad de Nueva York y huir en barco.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fed1235d-0 cJeYLt\"><picture class=\"sc-fed1235d-1 frqAaA\"><source media=\"(min-width: 975px)\" width=\"720\" height=\"480\" srcset=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/rescatan-tras-casi-170-anos-una-enfurecida-narracion-de-esclavos-olvidada-5.jpg\"><img alt=\"Jonathan D.S. Schroeder, estudioso de la literatura, encontr\u00f3 el texto durante una b\u00fasqueda en una base de datos de peri\u00f3dicos en l\u00ednea. &quot;Fue como ser alcanzado por un rayo&quot;, dijo. Foto: Amani Willett para The New York Times\" src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/rescatan-tras-casi-170-anos-una-enfurecida-narracion-de-esclavos-olvidada-5.jpg\" width=\"720\" height=\"480\" decoding=\"async\" data-nimg=\"future\" loading=\"lazy\"><span class=\"epigraphe\">Jonathan D.S. Schroeder, estudioso de la literatura, encontr\u00f3 el texto durante una b\u00fasqueda en una base de datos de peri\u00f3dicos en l\u00ednea. \u00abFue como ser alcanzado por un rayo\u00bb, dijo. Foto: Amani Willett para The New York Times<\/span><span class=\"bkg\"><\/span><span class=\"picture-open\"><button class=\"open-image\" aria-label=\"Open Image\"><\/button><\/span><\/picture><\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"36\">\n<p>\u201cSe\u00f1or, lo he dejado a usted para no volver\u201d, escribi\u00f3 el fugitivo. La carta estaba firmada as\u00ed: <strong>\u00abNunca m\u00e1s suyo, John S. Jacob\u00bb.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"35\">\n<p>Los editores hab\u00edan quitado una letra del apellido. Pero claramente \u00e9ste era Jacobs. \u201cEntonces, dej\u00e9 que la descarga me golpeara con toda su fuerza\u201d, concluye Schroeder.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"40\">\n<p>Al d\u00eda siguiente el investigador se puso en contacto con Caleb Smith, profesor de ingl\u00e9s de la Universidad de Yale, para pedirle consejo. Smith, que fue noticia en 2013 por <strong>autentificar las memorias m\u00e1s antiguas que se conocen de un estadounidense negro encarcelado<\/strong>, de la d\u00e9cada de 1850, calific\u00f3 la narraci\u00f3n de Jacobs como un hallazgo \u201capasionante\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"37\">\n<p>\u00abEstamos acostumbrados a pensar en la esclavitud en t\u00e9rminos de <strong>voces silenciadas, historias perdidas, vidas que s\u00f3lo dejaron rastros cr\u00edpticos<\/strong> en los archivos\u00bb, coment\u00f3 Smith por correo electr\u00f3nico. \u00abPero <strong>aqu\u00ed la voz es fuerte y clara con toda su rabia<\/strong>\u00ab.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"38\">\n<p>Manisha Sinha, destacada historiadora de la abolici\u00f3n, de la Universidad de Connecticut, lo denomin\u00f3 \u201cun gran descubrimiento\u201d y \u201cuna sorpresa\u201d, lo cual <strong>contribuye a nuestra comprensi\u00f3n de la evoluci\u00f3n del activismo negro contra la esclavitud<\/strong>.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"37\">\n<p>Los historiadores especializados conoc\u00edan a John Jacobs como un participante apenas documentado en los c\u00edrculos abolicionistas radicalizados de la d\u00e9cada de 1840, que a veces daba conferencias junto a Frederick Douglass, su vecino en Rochester, estado de Nueva York.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"38\">\n<p>En 1851, Douglass rompi\u00f3 relaciones con el abolicionista blanco William Lloyd Garrison, <strong>cuya visi\u00f3n de la Constituci\u00f3n rechaz\u00f3 por estimarla un irredimible \u201cpacto con la muerte\u201d<\/strong>. Pero a diferencia de Douglass, la historiadora Sinha dijo \u201cJacobs no renuncia a su acusaci\u00f3n radical contra Estados Unidos\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fed1235d-0 cJeYLt\"><picture class=\"sc-fed1235d-1 frqAaA\"><source media=\"(min-width: 975px)\" width=\"720\" height=\"480\" srcset=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/rescatan-tras-casi-170-anos-una-enfurecida-narracion-de-esclavos-olvidada-6.jpg\"><img alt=\"Harriet Jacobs, hermana de John Jacobs, en 1894. Su autobiograf\u00eda de 1861, &quot;Incidentes en la vida de una ni\u00f1a esclava&quot;, es reconocida hoy como una piedra angular de la literatura estadounidense del siglo XIX. Foto: Gilbert Studios\" src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/rescatan-tras-casi-170-anos-una-enfurecida-narracion-de-esclavos-olvidada-6.jpg\" width=\"720\" height=\"480\" decoding=\"async\" data-nimg=\"future\" loading=\"lazy\"><span class=\"epigraphe\">Harriet Jacobs, hermana de John Jacobs, en 1894. Su autobiograf\u00eda de 1861, \u00abIncidentes en la vida de una ni\u00f1a esclava\u00bb, es reconocida hoy como una piedra angular de la literatura estadounidense del siglo XIX. Foto: Gilbert Studios<\/span><span class=\"bkg\"><\/span><span class=\"picture-open\"><button class=\"open-image\" aria-label=\"Open Image\"><\/button><\/span><\/picture><\/div>\n<p><h2>Esparcido en los archivos<\/h2>\n<\/p>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"37\">\n<p>Schroeder, que tiene ahora 43 a\u00f1os y ense\u00f1a en la Escuela de Dise\u00f1o de Rhode Island, inicialmente <strong>no estaba seguro de qu\u00e9 hacer con el descubrimiento<\/strong>. Un agente literario le recomend\u00f3 que investigara en funci\u00f3n de una biograf\u00eda completa para publicarla junto al texto. De manera que el acad\u00e9mico pas\u00f3 de ser estudioso de la literatura interpretativa a convertirse en anticuado sabueso de archivos.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"38\">\n<p>En la actualidad muchos expertos en la esclavitud <strong>enfatizan los silencios y los sesgos de los archivos<\/strong>. \u00abEs importante saber que los registros que est\u00e1s viendo no fueron creados para preservar la vida de la persona sobre la que est\u00e1s escribiendo y, a menudo, es todo lo contrario\u00bb, aclara Schroeder.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"40\">\n<p>La mayor\u00eda de los conocedores de la especialidad hab\u00eda supuesto que Jean Fagan Yellin, que estuvo tres d\u00e9cadas investigando a Harriet Jacobs, hab\u00eda rastreado la mayor parte de lo que era posible encontrar sobre la familia Jacobs. (Yellin muri\u00f3 en 2023.) Pero<strong> Schroeder encontr\u00f3 muchos registros que hab\u00edan pasado desapercibidos<\/strong> antes, incluido un olvidado retrato al \u00f3leo de 1848 que, seg\u00fan \u00e9l, representa a John Jacobs.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"34\">\n<p>En Boston <strong>descubri\u00f3 documentos judiciales<\/strong> que describ\u00edan el intento de escapar de la esclavitud por parte de los bisabuelos de Jacobs en la d\u00e9cada de 1790. En Londres <strong>encontr\u00f3 registros de barcos <\/strong>que le permitieron seguir los viajes de Jacobs despu\u00e9s de dejar Australia hacia Londres en 1856.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"37\">\n<p>Desde su base en Londres, Jacobs pas\u00f3 los siguientes 15 a\u00f1os trabajando en<strong> barcos que transportaban az\u00facar del Caribe, naranjas del Mar Negro y algod\u00f3n de Egipto<\/strong>. Tambi\u00e9n ayud\u00f3 a terminar la l\u00ednea telegr\u00e1fica transatl\u00e1ntica y en 1869 naveg\u00f3 a Bangkok en una ca\u00f1onera entregada como regalo para el nuevo rey de Siam.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"35\">\n<p>Escribe Schroeder que Jacobs<strong> \u00abvivi\u00f3 una vida que fue incluso m\u00e1s incre\u00edble que su narraci\u00f3n\u00bb.<\/strong> Pero a sus rastros, agrega, los \u201cdesparram\u00f3 el viento\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"36\">\n<p>En 1860, cuando el libro de Harriet Jacobs estaba a punto de aparecer, John decidi\u00f3 volver a publicar su propio relato. Antes de viajar a Brasil le confi\u00f3 el texto a una revista londinense llamada<em> Leisure Hour.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fed1235d-0 cJeYLt\"><picture class=\"sc-fed1235d-1 frqAaA\"><source media=\"(min-width: 975px)\" width=\"720\" height=\"480\" srcset=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/rescatan-tras-casi-170-anos-una-enfurecida-narracion-de-esclavos-olvidada-7.jpg\"><img alt=\"Schroeder utiliz\u00f3 los registros de los barcos para rastrear los viajes de John S. Jacobs a la India, Egipto, el Mar Negro y otros lugares. Aqu\u00ed, un libro de cuentas muestra su nombre y lugar de nacimiento. Foto: Amani Willett para The New York Times\" src=\"http:\/\/cordobateve.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/rescatan-tras-casi-170-anos-una-enfurecida-narracion-de-esclavos-olvidada-7.jpg\" width=\"720\" height=\"480\" decoding=\"async\" data-nimg=\"future\" loading=\"lazy\"><span class=\"epigraphe\">Schroeder utiliz\u00f3 los registros de los barcos para rastrear los viajes de John S. Jacobs a la India, Egipto, el Mar Negro y otros lugares. Aqu\u00ed, un libro de cuentas muestra su nombre y lugar de nacimiento. Foto: Amani Willett para The New York Times<\/span><span class=\"bkg\"><\/span><span class=\"picture-open\"><button class=\"open-image\" aria-label=\"Open Image\"><\/button><\/span><\/picture><\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"37\">\n<p>Los editores lo recortaron casi hasta dejarlo en la mitad, eliminando la mayor\u00eda de sus argumentos pol\u00edticos y <strong>convirti\u00e9ndolo en una historia m\u00e1s convencional de sufrimiento y escape<\/strong>. Y el t\u00edtulo original desapareci\u00f3, con su ataque a los 600.000 \u201cd\u00e9spotas\u201d estadounidenses que eran due\u00f1os de seres humanos semejantes.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"37\">\n<p>\u00abEliminaron el contrato radical al cual Jacobs propone que se someta el p\u00fablico lector \u00ab, destaca Schroeder, \u00aby que consiste en prestar atenci\u00f3n no a la gente esclavizada que sufre, sino a la gente y las leyes que crean el sufrimiento\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<p><h2>Hermano y hermana<\/h2>\n<\/p>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"39\">\n<p>John Jacobs muri\u00f3 en 1873, pocos meses despu\u00e9s de regresar a Estados Unidos. Es probable que hoy algunos pocos peregrinos literarios de los que van al cementerio Mount Auburn de Cambridge, Massachusetts, para visitar la tumba de Harriet Jacobs se detengan ante <strong>el peque\u00f1o indicador colocado en el c\u00e9sped aleda\u00f1o, donde se lee simplemente \u00abHermano\u00bb.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"33\">\n<p>Pero Schroeder <strong>espera que su investigaci\u00f3n impulse un replanteo de las historias interconectadas<\/strong> de la pareja hermana.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"39\">\n<p>El libro de Harriet Jacobs, que tiene <strong>descripciones desgarradoras de abuso sexual<\/strong>, tom\u00f3 prestadas convenciones de la novela sentimental para llegar mejor al p\u00fablico objetivo antiesclavista de las mujeres blancas del norte estadounidense. El relato de John Jacobs, escribe Schroeder, <strong>es \u201cen esencia poco sentimental\u201d<\/strong>. \u00bfPero originalmente se pretend\u00eda que ambas historias fueran tan diferentes?<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"43\">\n<p>Harriet y John, relata Schroeder, <strong>comenzaron a pensar en sus libros en el per\u00edodo en que viv\u00edan juntos<\/strong> en Rochester, a fines de la d\u00e9cada de 1840, y posiblemente \u00abten\u00edan la intenci\u00f3n de que sus historias se leyeran juntas\u00bb. Y a finales de la d\u00e9cada de 1850, al decir del investigador, John pareci\u00f3 animarla a Harriet, que visit\u00f3 Londres, a publicar su libro all\u00ed.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"40\">\n<p>En su biograf\u00eda, la historiadora Yellin narra que <strong>Harriet Jacobs pas\u00f3 tres a\u00f1os intentando que se publicara su libro<\/strong>, lo que implicaba obtener el visto bueno de benefactores blancos. En dos ocasiones pidi\u00f3 el apoyo de Harriet Beecher Stowe, pero <strong>le fue negado.<\/strong> Cuando finalmente <em>Incidentes en la vida de una joven esclava<\/em> se public\u00f3 en 1861, en Boston, <strong>el editor blanco lo revis\u00f3 en profundidad<\/strong> y rindi\u00f3 homenaje final al abolicionista radicalizado John Brown.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"39\">\n<p>Al final de su libro, <strong>Harriet Jacobs describe la partida de su hermano a California<\/strong>. \u00bfC\u00f3mo habr\u00eda sido el libro de ella terminado, piensa Schroeder, si Harriet se hubiera unido a John y despu\u00e9s, como \u00e9l, hubiese ido a\u00fan m\u00e1s lejos?<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"36\">\n<p>\u00abHab\u00eda limitaciones invisibles para los autores anteriormente esclavizados que permanec\u00edan en Estados Unidos\u00bb, explica Schroeder. Sin las dos versiones de la narraci\u00f3n de John Jacobs, \u00abno ver\u00edamos eso tan claramente\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-fe41104-0 iJNYzW container-text\" readability=\"32\">\n<p><strong>\u00a9 The New York Times \/ Traducci\u00f3n: Rom\u00e1n Garc\u00eda Azc\u00e1rate<\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cierto d\u00eda de 1855, un hombre entr\u00f3 en la redacci\u00f3n de un diario en Sydney, Australia, con un extra\u00f1o pedido. 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