La creatividad compartida rinde sus frutos. Esto ha quedado claro en la exitosa expo Confluencias, que concluirá el domingo en el Espacio Cultural Marín, en Beccar, partido de San Isidro. Siete fotógrafos de distintas trayectorias fusionaron sus miradas y llevaron sus obras, donde la naturaleza habla desde distintas perspectivas en el antiguo castillo gótico, recientemente renovado como un centro cultural, que está dentro del Colegio Marín.

Fue Rodolfo Medina, fotógrafo artístico y documental, quien convocó al curador Eduardo Medici, licenciado en psicología, artista plástico y docente y con numerosas exposiciones tanto individuales como colectivas en el país y el exterior.

Confluencias se propuso ser un punto de encuentro entre siete caminos, donde la luz, el cuerpo y la fuerza de la naturaleza se cruzan, y terminan capturando la atención del visitante desde una profundidad que el curador supo extraer. Medici fue durante más de 20 años director artístico del Espacio ArtexArte dedicado a la fotografía.

Los bosques de Claudia Behrensen, en Confluencias. Foto: gentileza.Los bosques de Claudia Behrensen, en Confluencias. Foto: gentileza.

Diez salas de un castillo

Son diez salas del castillo construido en 1880 las que ocupan las obras de los fotógrafos coordinados por Medina, quien presenta una serie sobre dunas y médanos de la costa bonaerense que humanizan el paisaje y exhiben que nada es permanente.

Los bosques de Claudia Behrensen, los dípticos de Paola Aranoa sobre el vínculo entre la naturaleza y la mujer y la constelación de fotografías en una sala a oscuras de Fer Zannol, son parte de un recorrido que también ofrece obras de Lala Bocci, que experimenta sobre la materialidad del papel; de Alicia Rasore, cuyas imágenes indagan sobre el silencio y la contemplación, y de Carolina Quesada que juega con los límites buscando desestructurar las imágenes.

Dípticos de Paola Aranoa sobre el vínculo entre la naturaleza y la mujer, en Confluencias. Foto: gentileza.Dípticos de Paola Aranoa sobre el vínculo entre la naturaleza y la mujer, en Confluencias. Foto: gentileza.

Conversamos con Medici, Medina, Behrensen, Aranoa y Zannol vía Zoom sobre la experiencia de reunirse en este proyecto común, cuando cada uno tiene una trayectoria desarrollada en el arte fotográfico. Y “confluyeron” en una experiencia que al público le valió la pena.

“Rodolfo ya tenía casi todo armado. Fui a conocer a los artistas y me propusieron la curaduría de ellos y el espacio. Así nos lanzamos”, abre el diálogo Medici. Medina acota que es exalumno del Colegio Marín y que el nuevo director “ha hecho cosas notables para darle una nueva dimensión al espacio”. Hoy tiene un teatro donde se replica la cartelera de la avenida Corrientes y estas salas abiertas a exposiciones que se han estrenado con Confluencias.

Dípticos de Paola Aranoa sobre el vínculo entre la naturaleza y la mujer, en Confluencias. Foto: gentileza.Dípticos de Paola Aranoa sobre el vínculo entre la naturaleza y la mujer, en Confluencias. Foto: gentileza.

Behrensen y Aranoa conocieron el castillo y rápidamente se familiarizaron con las diferentes salas, que vendrían a ser los cuartos originales del castillo. “Yo cuando entré al jardín de invierno, con ventanales y mucha luz, con vidrio repartido ahí visualicé mi bosque”, dice Claudia Behrensen.

Paula Aranoa, que vive en Pilar, se deslumbró al conocer el espacio. “Dejé que viniera lo que tenía que venir. Yo quería anidarlo y fui llevando mi alfombra, escribí las paredes y quise hacer un espacio que fuese estudio, cobijo. Le puse mucho el cuerpo. Me animé luego con el patio de entrada. Luego se me ocurrieron unos lienzos gigantes de cuatro metros y quedaron muy bien. No quería que fuera una imposición, porque mi obra es muy sutil. Y creo que lo logré”.

Fer Zannol eligió un lugar más cerrado, oscuro, para poder montar su obra. “No tenía una expectativa pero logré cerrar el espacio a los fines que necesitaba. La desarrollé primero en el jardín de mi casa”. Por su parte, Medina expone sobre dunas que, en algún sentido, es lo que se mueve y no permanece.

Naturaleza presente

La naturaleza está presente en forma transversal en las obras de todos los artistas. En el caso de Zannol esa oscuridad que precisaba se relaciona con la etapa de la pandemia, que exime de cualquier otra explicación.

Medici confirma que en efecto la naturaleza es primordial en la obra de todos los fotoartistas. “No es por la fotografía. Estos artistas trabajan en lo que hoy se conoce como fotografía expandida. O sea que sus trabajos son interdisciplinarios. Por eso está la foto-instalación, y también pintan, ocupan el espacio, y eso cautivó al público”, señala el curador.

Constelación de fotografías en una sala a oscuras de Fer Zannol, en Confluencias. Foto: gentileza.Constelación de fotografías en una sala a oscuras de Fer Zannol, en Confluencias. Foto: gentileza.

Aranoa dice que “el proyecto tuvo una sintonía inmediata”. En el armado, dice Zannol, “se potenció la naturaleza como hilo conductor”. Para Behrensen, “cada uno de los espacios invita a habitarlos. Y hay una conexión fuerte con habitar el lugar. Es como un refugio donde la naturaleza te abraza”. Medina agrega que “el espacio acababa de renovarse cuando empezamos a trabajar hace tres meses. Pongo énfasis en destacar que siempre haya dos o tres artistas presentes para recibir al público. Destaco la integración que se dio entre nosotros”.

En cuanto a la materialidad de la obra, Claudia Behrensen tiene a la fotografía como una herramienta, tanto como le pasó por la escultura. “La fotografía más inmersiva, tridimensional, y la búsqueda creativa son lo que más me fascina. Necesito la interacción de otro lado con el público”.

Para Fer Zannol con la fotografía que hace ya “viene el soporte con que voy a montarla. Me gusta que la gente sea parte del montaje”. Paula Aranoa pasó de la fotografía más clásica a lo que actualmente hace. “La fotografía pasó a ser soporte de otras expresiones. Escribir la pared es una forma. Y también tengo fotos intervenidas con la palabra escrita que hace más vulnerable a las imágenes y quería que tuvieran vida mía”.

Trabajos de Rodolfo Medina, fotógrafo artístico y documental, en Confluencias. Foto: gentileza.Trabajos de Rodolfo Medina, fotógrafo artístico y documental, en Confluencias. Foto: gentileza.

La muestra cerrará el domingo, de modo que aún hay tiempo de disfrutarla en la excepcional escenografía de un castillo que alberga un colegio. Raro, sí, y providencial que semejante patrimonio haya sido restaurado para el arte y la cultura.