El cine realmente significativo lo es no tanto por lo que trata, sino sobre todo por el cómo lo trata. Realmente no debería haber líneas rojas en lo que abordar, deberían haberlas en determinados enfoques. Cojamos por ejemplo la violencia sexual, un tema de increíble urgencia que causa comprensible rechazo para muchos espectadores.
Hay motivos racionales para no querer ver algo así de base, pero no ayuda que en muchas ocasiones la aproximación sea para causar impacto en el relato, mucho menos en los personajes cuyas consecuencias no son tan exploradas. Es una tendencia ante la cual una película como ‘La furia’ trata de rebelarse.
Sobreviviendo al abuso
Una de las películas más aclamadas del último Festival de cine de Málaga, cada vez más relevante para aupar los títulos españoles clave del año. Ángela Cervantes fue premiada como mejor actriz por un trabajo que podría tener presencia en los próximos Goya, igual que una debutante Gemma Blasco que ofrece una historia potente ya disponible para ver en streaming a través de Filmin y de Movistar+.
Alex es una actriz joven intentando hacerse hueco como profesional, sobre todo en el teatro que le apasiona. En una fiesta en Nochevieja acaba siendo violada por un agresor al que no identifica de primeras, y en lugar de recibir apoyo de su hermano encuentra presiones que la traumatizan todavía más. Así, durante un año se encuentra lidiando con culpas y vergüenzas que no le corresponden.
Este año, así como algunos detalles del pasado de Alex, se nos presentan de manera no lineal para hacer énfasis en el turbulento estado emocional que experimenta a raíz de la violencia y el trauma infligidos. Es una de las decisiones formales más destacables de Blasco, que co-escribe y dirige la cinta intentando entra en los abusos sexuales desde un ángulo poco explorado.
‘La furia’: teatro liberador

De ahí que el momento clave, que sucede de manera bastante temprana para poder centrarse en consecuencias, desafía por completo cómo se ruedan estas escenas a partir de romper de manera radical. En lugar de esquivar el horror al no hacerlo explícito en la imagen, se apoya en un formidable sonido para que siga removiendo pero siga siendo coherente con la perspectiva subjetiva del personaje.
Son ideas interesantes que complica a través de la introducción del elemento artístico y teatral, estableciendo conexiones con la obra sobre Medea que acaban haciendo demasiado literales los temas de ‘La furia’ (la parte que menos funciona junto al personaje de Àlex Monner). Hay un arrojo en cómo está tratado el tema, incluyendo la interpretación de Cervantes, y establece a Blasco como una cineasta con potencial de desarrollar una voz muy personal en el cine español.
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