Clint Eastwood ha trabajado en muchos westerns icónicos, pero rara vez sus personajes tienen un trasfondo claro. Sin embargo, hubo una película con la que rompió este esquema, dando pie a la que fue una de las mejores interpretaciones de su carrera.
Después de revitalizar el género en los años 80 con ‘El jinete pálido’, Eastwood encontró el guion de David Webb Peoples y nos ofreció un retrato profundo y complejo de Will Munny en En ‘Sin perdón’ -que, por cierto, está disponible en Netflix y Movistar Plus+-.
En ella vio la oportunidad de hacer el western definitivo, una deconstrucción del Viejo Oeste que también funcionaría como declaración personal sobre el género. Y fue todo un acierto con el que ganó hasta cuatro Premios Oscar, incluido el de Mejor Director para Eastwood. Que además sigue siendo considerado uno de los mejores westerns de la historia.
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Deconstruyendo el mito

A diferencia de otros personajes de Clint Eastwood como el Hombre sin nombre o el Predicador de ‘El jinete pálido’, Munny tiene un trasfondo mucho más sólido. Antes de retirarse de la vida violenta, era un despiadado bandido y asesino. Sin embargo, el amor por su difunta esposa le transforma, abandonando las armas y el alcohol para criar a sus hijos y convertirse en granjero. La película explora la culpa que siente y su temor a tener que pagar el precio de sus acciones, y es en parte lo que la convierte en el western más tridimensional que Eastwood ha hecho nunca.
Normalmente, Eastwood solía eliminar las historias de fondo de sus personajes para mantener el misterio. En ‘Por un puñado de dólares’, por ejemplo, recortó diálogos y subtramas, dejando que el personaje fuese un enigma, y lo mismo ocurrió en ‘Infierno de cobardes’, donde la relación del protagonista con un marshal asesinado es ambigua, generando tensión sin explicaciones excesivas.
El propio Eastwood lo explicó años después en una entrevista con Rolling Stone cuyas declaraciones se recogen en ScreenRant: “El guion era muy expositivo. Era una historia escandalosa, y pensé que el personaje debía tener mucho más misterio. Le repetía a Sergio [Leone]: ‘En una película de primera, dejas que el público piense con la película; en una de segunda, lo explicas todo’. Esa era mi forma de convencer”.
Por eso, en ‘Sin perdón’, optó por respetar el guion de Peoples, mostrando las motivaciones de Munny sin despojarlas de su peso dramático y dejando que funcione también como un western que deconstruye los mitos clásicos del género. Munny es un anciano que no desea volver a matar, pero que se ve obligado a hacerlo por las circunstancias y no hay héroes ni villanos como tal. Además, el sheriff Little Bill (Gene Hackman) gobierna con violencia e intimidación, y los tiroteos que vemos son caóticos y trágicos, alejados del mito del pistolero solitario.
En resumen, es una película que muestra un mundo cruel y despiadado, donde la violencia es atroz y desgarradora, y los actos heroicos no existen. Y gracias a esta aproximación realista y a la profundidad del personaje de Munny, Eastwood no solo desafía los clichés del western, sino que también ofrece una de sus interpretaciones más memorables y humanas, dejando una marca imborrable en el género.
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