La tercera temporada de ‘Euphoria‘ continúa haciendo de la provocación su seña de identidad, llevando todavía más lejos su retrato oscuro, excesivo y deliberadamente incómodo sobre una generación completamente perdida. Esta vez, Sam Levinson mete a sus personajes en el mundo del trabajo sexual, las redes sociales y la explotación digital, mezclando OnlyFans, sugar babies, drogas y viralidad con ese estilo visual tan exagerado como reconocible de la serie. 

El problema es que, más allá del impacto o la provocación, muchas de esas representaciones han terminado generando críticas bastante duras entre creadoras reales de OnlyFans, que consideran que la serie sigue alimentando estereotipos simplistas y morbosos sobre el trabajo sexual femenino. Porque una cosa es retratar el lado más oscuro de internet y otra muy distinta convertir determinadas experiencias en una caricatura diseñada únicamente para escandalizar.

En el centro de la trama (y la polémica)

La trama más polémica de los nuevos episodios gira alrededor de Cassie, interpretada por Sydney Sweeney, que se abre una cuenta de OnlyFans para financiar su boda con Nate. La serie la muestra creando contenido cada vez más extremo y caricaturesco, incluyendo sesiones disfrazada de perro o de bebé, escenas que rápidamente provocaron rechazo entre trabajadoras sexuales reales por lo poco realistas y problemáticas que consideran esas representaciones.

«Hay muchísimas cosas ridículas y caricaturescas en todo esto», comenta Sydney Leathers, creadora de contenido en OnlyFans desde 2017. «Hay tantas cosas que le hacen hacer que ni siquiera están permitidas en OnlyFans, y eso ya es indignante: por ejemplo, las escenas de juegos de rol con temática infantil donde aparece vestida de bebé con pañales».

Otra de las voces más críticas fue la de Maitland Ward, actriz y creadora de contenido para adultos, que considera especialmente dañino el enfoque elegido por la serie. 

«En el contexto actual, que la hayan disfrazado de bebé para crear contenido pornográfico para OnlyFans es sumamente preocupante y, una vez más, perpetúa el estereotipo de que las trabajadoras sexuales carecen de principios morales y que harían cualquier cosa por dinero».

Sydney Sweeney en 'Euphoria'

Por su parte, Sam Levinson defendió la intención detrás de esas escenas asegurando que buscaban mostrar el contraste entre la fantasía y la realidad deprimente del personaje. «Lo que siempre quisimos encontrar fue esa otra capa de absurdo que pudiéramos incorporar para no estar demasiado metidos en su fantasía o ilusión; la gracia está en salir de ella, en romper la barrera», aclaraba.

Más allá de la polémica concreta, toda esta conversación vuelve a abrir un debate que Hollywood lleva años arrastrando: la dificultad para representar el trabajo sexual sin caer constantemente en el morbo, la caricatura o el juicio moral. Y viendo estas reacciones, queda claro que sigue siendo una asignatura pendiente.

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