Retransmitiendo desde la mayor alfombra roja del mundo, un año más os traemos las novedades del cine de autor que estamos viendo en el Festival de Cannes. Con la mirada puesta en todas las producciones y coproducciones españolas, que en este 2026 baten récords, y nuestro más genuino interés por lo más ecléctico del cine mundial, os acercamos día a día a la programación más influyente de las tendencias del año.
Día 1:
‘Butterfly Jam’, ‘Teenage Sex and Death at Camp Miasma’, ‘Nagi Notes’ y ‘La vie d’une femme’
Después de una inauguración con el recurrente tono francés de los últimos años con la complaciente mirada del cine patrio amigable y extremadamente ligero de ‘La Venus electrique‘, las competiciones menores elegían apuestas más arriesgadas para su puesta de largo.
‘Butterfly Jam’, tercer largometraje del cineasta ruso Kantemir Balagov cuyo recorrido está estrechamente vinculado a Cannes después de que sus primeros films (‘Closeness’, 2017; ‘Beanpole‘, 2019) se estrenaran en Un Certain Regard, abría la competición de Quincena de los Cineastas con una historia de identidad y pertenencia en un largometraje paradójicamente no en su lengua materna.
En un marco cuanto menos curioso en el que actores anglófonos tan conocidos como Barry Keoghan, Harry Melling y Riley Keough con Estados Unidos como contexto interpretan a una familia de inmigrantes circasianos-americanos, Balagov habla de la identidad cultural y la morriña eterna del hogar soñado que un día se dejó atrás. A pesar de lo ajeno del escenario en que Balagov coloca a sus personajes, la película tiene un genuino interés humano que va más allá de una historia marginal de inmigración y esfuerzo.
Aunque quizá con un toque algo tosco de la mirada de un cineasta tan joven, se agradece esa cierta imperfección de una historia auténtica, aunque no totalmente pulida. Presentando a un más que poderoso Talha Akdogan en su primer papel, y con una aparición plumífera casi imaginada, que encierra el enigma inexplicable de los sueños mundanos que se transforman en leyendas cotidianas, ‘Butterfly Jam’ es otro paso remarcable en la carrera del cineasta ruso.
Inaugurando la sección más atrevida dentro del programa oficial, como es considerada Un Certain Regard, Cannes apuesta ciertamente por el riesgo con una propuesta ociosa y disfrutona de la cineasta indie americana Jane Schoenbrun (‘I Saw the TV Glow’) que coquetea con el género desde una perspectiva cómica e irónica con multitud de referencias al cine de culto y la cultura popular.
‘Teenage Sex and Death at Camp Miasma’, protagonizada mano a mano por Hannah Einbinder (‘Hacks‘) y Gillian Anderson es la propuesta meta de la selección. La película dentro de la película dentro de la película en un triple o quíntuple salto mortal metarreferenciada tan innecesariamente intrincada como hilarante en su conjunto.
La Sección Oficial sin embargo comienza más floja en una primera jornada que no dejaba nada particularmente reseñable tras la presentación de la japonesa ‘Nagi Notes’ y la francesa ‘La vie d’une femme’.
Koji Fukada, por fin a competición con su decimotercer largometraje, ‘Nagi Notes’, presenta algunas ideas interesantes desde la perspectiva del retiro rural tras el éxito profesional exterior desde el punto de vista de una escultora que acarrea en secreto una vida personal aparentemente solitaria donde la pérdida y el remordimiento conviven con la esperanza de un porvenir distinto para la siguiente generación.
Aunque con mejor ejecución que otros de sus trabajos anteriores, como la más bien simplona ‘Love On Trial’ presentada en este mismo festival justo hace un año, la historia termina algo diluida en un conjunto poco destacable y en ocasiones algo torpe, aunque con algunos momentos valiosos.
Menos afortunada resultaba la francesa ‘La vie d’une femme’, protagonizada por la omnipresente y siempre ocupadísima Léa Drucker, una de las actrices favoritas del festival en los últimos años, que a menudo interpreta un personaje femenino de un perfil similar que en esta ocasión resulta algo histriónico y cargante.
Siguiendo la estela de los autores franceses consagrados del último par de décadas, Charline Bourgeois-Tacquet intenta transportar ese concepto a una trama centrada de forma tan explícita y obvia como su título en torno a la mujer protagonista, que atraviesa algo parecido a una nueva adolescencia. Una idea tan contradictoria como artificial que se siente completamente impostada y forzada.
Día 2:
‘Tangles’, ‘We Are Aliens’, ‘El deshielo’, ‘Viva’, ‘Fatherland’, ‘Gabin’
La segunda jornada se anima con algunas más opciones destacables, aunque aún con poca chicha en Oficial a competición, a falta de ver lo nuevo de Asghar Farhadi, que rueda de nuevo fuera de Irán para pasarse al modelo francés a juzgar por el póster, con un plantel de estrellas.
Lo mejor de momento llega en el formato de animación que reafirma una tendencia que ya hemos observado en los últimos años y que, según la declaración de intenciones del propio Thierry Frémaux, se consolida como un espacio reservado concienzudamente dentro de la programación oficial (eso sí, hasta ahora siempre fuera de competición).
Julia Louis-Dreyfus y Seth Rogen, entre otros, producen y dan voz a dos de los personajes principales de la que, desde ya, será una de las sensaciones de la temporada, la tremendamente emotiva ‘Tangles‘. Basada en una novela gráfica de mismo título sobre la historia real de su protagonista, Sarah Leavitt cuenta en primera persona el desgarrador proceso degenerativo de su madre prematuramente enferma de Alzheimer.
Una película profundamente conmovedora y cruda que ha dejado a la audiencia completamente desarmada y al borde del llanto a pesar de su perpetuo sentido del humor. Siguiendo el estilo de la ilustradora canadiense, la animación 2D en blanco y negro estilo cartoon destaca especialmente por su magnífico diseño de personajes que crean un mundo único en el que la cineasta novel Leah Nelson demuestra un manejo de la emoción y la empatía. Una historia de pérdida y reencuentro que remueve en lo más profundo de la conciencia de nuestro tiempo dividida entre el querer y el deber en un mundo lleno de posibilidades que no se detiene por nadie.
También con un tremendo lirismo y empatía, el animador japonés Kohei Kadowaki firma una ópera prima entrañable sobre la amistad de la infancia que deja huella y define la personalidad del futuro. Con una animación bellísima de trazos hiperrealistas ‘We Are Aliens’ reivindica la calidez humana y el valor de la comunicación en el contexto de una cultura a la que le cuesta expresarse.
Lo mejor de la jornada en acción real de autor viene con nombres españoles. La chilena ‘El deshielo’ de Manuela Martelli, presentada en Un Certain Regard y coproducida en España con Elástica, nos lleva a lo mejor del cine latinoamericano de los últimos años. Con un misterioso toque que insinúa un cierto realismo mágico en lo más profundo de las montañas andinas, una joven esquiadora de élite alemana desaparece sin dejar rastro conmocionando a la pequeña comunidad que reside en torno al resort alpino.
La premisa, inquietantemente cambiante a lo largo del metraje, destapa una serie de agujeros negros de los que nadie quiere hablar que representan la verdadera trama de la película. El enigmático tono de una historia que cuenta más cuando calla, junto con una niña adorable en su personaje protagonista (la debutante Maya O’Rourke) hacen de ‘El deshielo’ una de las mejores películas vistas hasta ahora en Cannes.
Al otro lado del charco, Aina Clotet presenta en Semana de la Crítica su debut como directora en un largometraje protagonizado por ella misma y producida entre otros por su hermano, el también actor Marc Clotet. Sorprendentemente similar en cuanto a la trama a una de las primeras propuestas de la sección oficial de este Cannes 2026, podría decirse que ‘Viva’ es una mejor versión de la francesa ‘La vie d’une femme’ vista ayer a competición sin pena ni gloria.
Al contrario que aquella, la de Aina Clotet presenta una naturalidad genuina, que dista mucho de la artificialidad de Bourgeois-Tacquet que sonaba más bien a capricho impostado para subrayar un mensaje. Aunque también muy pegada a los vaivenes erráticos de un personaje femenino omnipresente, ‘Viva’ responde a una urgencia vital, a la reacción irremediable ante un episodio traumático que consecuentemente provoca una transformación personal.
Hábilmente escrita con un sentido del humor tan español y atinadamente interpretada por un conjunto ecléctico que reúne desde la propia Clotet, Naby Dakhli y Marc Soler en la tríada protagonista, a los tremendos secundarios con Willy Toledo y Xavi Daura, ‘Viva’ es una agradable sorpresa desde las secciones paralelas.
Por fin en oficial uno de los grandes autores europeos de los últimos años y ciertamente uno de mis más esperados. Pawel Pawlikowski tenía a tres grandísimos actores alemanes y uno de los escritores más controvertidos de las letras germanas recientes para hacer de ‘Fatherland’ un grandísimo regreso después de la brillantísima ‘Cold War‘. Parece ser, sin embargo, que además de a Sandra Hüller, August Diehl y Hans Ziegler en el papel de Thomas Mann, el director polaco también tenía problemas con una película que se antoja a medias.
Con una escasa hora y cuarto de duración y tremendos pasajes que recuerdan a lo mejor de sus películas pasadas, la película a duras penas sostiene un argumento que a todas luces sugiere una terrible falta de metraje. Difícil de estimar si por problemas internos o de tiempos para llegar a Cannes, resulta difícil creer que ésta era la historia que el Pawlikowski de sus magníficos anteriores trabajos, verdaderamente reconocibles en los pasajes de ésta, quería contar de forma deliberada.
También hay espacio para el documental dentro del Festival de Cannes, aunque como suele ser habitual, en sus secciones paralelas. Desde Quincena de los Cineastas, otro realizador debutante, el francés Maxence Voiseux, con ‘Gabin’ da voz a la Francia rural del Norte en la que retrata a los pequeños ganaderos y la transmisión de un oficio eterno a las nuevas generaciones. Una película muy pequeña cuyo interés está en la visibilidad de un colectivo olvidado.
Día 3:
‘All of a Sudden’, ‘Parallel Tales’
Jornada intensísima con largos a competición de algunos de los directores más esperados de esta edición, como Ryusuke Hamaguchi y Asghar Farhadi, que casualmente coinciden en salir de su contexto habitual para rodar por primera vez en francés, con mediana suerte, y también coincidentemente ambas protagonizadas por la actriz belga Virginie Efira.
Ryusuke Hamaguchi, el reverenciado director de la premiadísima ‘Drive My Car’, exhibe de nuevo sensibilidad y pasión por el arte como máxima expresión humanista en ‘All of a Sudden‘ (‘Soudain’), otro larguísimo film que, a diferencia de los anteriores, funciona mejor en el terreno teórico que en en su expresión cinematográfica. Con una ejecución visualmente plana y carente del lirismo de sus anteriores películas, el realizador japonés pretende adentrarse en la realidad del envejecimiento y los cuidados, en un intento de reflexión teórica y técnica sobre el capitalismo y el papel del humanismo como teoría filosófico-económica.
Aunque el mensaje de ‘All of the Sudden’ contiene algunas ideas pertinentes y necesarias, cabe cuestionarse si el medio cinematográfico es el lenguaje adecuado para esta disertación que, con concretamente con esta ejecución visual y narrativa, por desgracia, no funciona nada.
Por su lado, el cineasta iraní Asghar Farhadi también se diluye un poco en lengua extranjera y con actores que representan un universo en sí mismos (como Isabelle Huppert) y de alguna manera ‘Parallel Tales‘ (‘Histoires parallèles’) se fagocita a sí misma en un drama metalingüístico entre áticos de París.
Con un tono que recuerda a otros dramas franceses de narración dentro de narración, y con una clara referencia a ‘La ventana indiscreta’ de Hitchcock a la parisina, ‘Parallel Tales’ trasciende de alguna forma la autoría francesa, conservando la sobriedad de su estilo más reconocido; con el ir y venir de sus personajes, en su propia caída en forma de bola de nieve.
Aunque la fórmula funciona mejor en su contexto original, donde resulta más genuina, la voz de Farhadi aporta un cierto interés renovado a este relato de relatos inspirado en la tradición francesa tan reiterada.
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