
La lluvia demoró un poco las cosas, pero antes del mediodía, un camión naranja de la empresa Delmiro Méndez e Hijo cruzó la ciudad, dando inicio a una travesía de miles de kilómetros, primero por aire hasta Berlín y luego por tierra desde Alemania hasta Galicia, en el extremo noroeste de Europa, para trasladar un cuadro argentino casi desconocido en la ciudad de Buenos Aires, pero capaz de enfrentar a las fuerzas políticas españolas. Se trata de un óleo titulado “A derradeira leición do mestre” (La última lección del maestro) y la Diputación Provincial de Pontevedra pagó 50 mil euros para poder desplazarlo (con custodia armada para el trayecto por ruta) hasta esa provincia gallega, donde se exhibirá gratuitamente hasta fines de septiembre.
El cuadro A derradeira leición do mestre fue pintado en Buenos Aires por Alfonso Rodríguez Castelao, el máximo prócer de Galicia. Foto: Luciano Thieberger. El cuadro es, ciertamente, imponente. Tanto por los dos metros de alto como por lo que muestra: el salvaje asesinato de un político republicano a manos de las fuerzas franquistas. Pero, además, fue pintado en Buenos Aires por Alfonso Rodríguez Castelao, el máximo prócer de Galicia y artista casi renacentista (pintaba, escribía, era médico y político), que murió exiliado en la Argentina en 1950 sin poder volver a su tierra por su militancia republicana.
Castelao pintó la obra en memoria de su amigo, el intelectual Alexandre Bóveda, fusilado el 17 de agosto de 1936. La imagen muestra el cadáver del hombre y dos niños que lo lloran. Fue un regalo para la colectividad de emigrados gallegos que lo recibieron en Buenos Aires cuando debió exiliarse y ahora es propiedad del Centro Galicia de Buenos Aires, que lo exhibe en su edificio de la calle Mitre, en el barrio de Once.
Aunque para la mayor parte de los porteños es una obra desconocida, es considerada en España «el otro Guernica», tanto por lo que representa como por el significado político de lo que denuncia. Su emplazamiento es lugar de peregrinación frecuente de los turistas que cruzan el Atlántico hacia la capital argentina, de manera que el Centro Galicia debió localizar una réplica en el ingreso de su sede porteña para que todo el mundo pudiera hacerse una foto sin poner en riesgo la obra original.
El cuadro A derradeira leición do mestre, de Castelao, fue bajado a pie hasta el ingreso del edificio. Foto: Luciano Thieberger. Tembladeral político
La primera visita del óleo de Castelao a Galicia desató un tembladeral político entre el oficialismo de derechas del Partido Popular y la oposición de los socialistas del PSOE y de la izquierda nacionalista del Bloque Nacionalista Gallego. Estos últimos, continuadores del ideario republicano (para simplificar mucho las cosas), le reprochaban al Gobierno gallego que se apropiase de la figura de un hombre perseguido, condenado, despojado de sus bienes y empujado al exilio por el franquismo, del que fue ministro nada menos que el fundador del PP, Manuel Fraga Iribarne, también gallego y presidente de la región autonómica entre 1990 y 2005.
Castelao es sinónimo de Galicia y esa conexión no es cómoda para el Partido Popular. En 2018, el cuadro fue recibido con honores por el entonces presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, que dejó a todos anonadados con una curiosa interpretación de la obra: según dijo, transmite “la defensa de la educación frente al fanatismo” porque “una educación en libertad es el medio para la promoción de los valores democráticos”.
Fue tal el negacionismo que la nieta del retratado, que participaba del acto, se negó a aparecer en la foto oficial mientras que la oposición denunciaba: “Este cuadro debe recordarnos que tenemos una cuenta pendiente con todos los gallegos asesinados, paseados, humillados, con las violadas… Es necesario que maestros que aún están enterrados en las cunetas puedan ser exhumados”.
Pese a que el cuadro fue expuesto en la periferia de la capital de Galicia, un centro cultural denominado Cidade da Cultura al que solo se puede acceder en auto, la muestra Castelao maxistral fue recorrida por más de 40.000 visitantes (en un territorio poblado por menos de tres millones de personas, casi el equivalente a la ciudad de Buenos Aires).
Curados en salud
Por eso, esta nueva visita fue organizada de otra manera, para curarse en salud. El vicepresidente de la Diputación Provincial de Pontevedra, Rafael Domínguez, que es además responsable del Museo de Pontevedra, un complejo de siete edificios, viajó a Buenos Aires para acompañar el desmontaje del cuadro y su travesía hacia Europa.
Dos empresas de traslado de obras de arte, una argentina y otra española, intervienen en el viaje de A derradeira leición do mestre. Foto: Luciano Thieberger. El operativo de traslado recorrerá 15 mil kilómetros, primero en avión hasta Alemania para su ingreso a Europa y luego por ruta hasta Madrid y después con destino final en Pontevedra. En este tramo, el vehículo será custodiado por profesionales armados, dado el valor de la obra. Todo el dispositivo costará al gobierno provincial 50 mil euros.
Una vez en Pontevedra, el cuadro será exhibido en pleno centro de la ciudad, en el museo que cuenta con el mayor patrimonio de Castelao y que destinará sus dos salas a recordar al artista y político en coincidencia con el nonagésimo aniversario del Golpe de Estado que dio origen a la Guerra Civil Española en julio de 1936. «Yo me dedico a la memoria histórica», aclaró Rafael Domínguez a Clarín para despejar cuestionamientos.
Médico de formación y político del Partido Popular pontevedrés, Domínguez siguió de cerca tanto el desmontaje de la obra como su guardado y despacho hacia el aeropuerto de Ezeiza. Antes de todo eso, explicó a este medio que «el Museo de Pontevedra no se entiende sin la figura de Castelao. El edificio de ese mismo nombre, uno de los siete que integran el Museo, tiene dos salas enormes dedicadas a él y su obra. De hecho, es el sitio del mundo donde hay más piezas entre documentos y trabajos de y sobre Castelao«.
La idea, entonces, será resignificar todo ese patrimonio con la presencia de la obra cumbre de Castelao. «Será una puesta muy sobria para dar protagonismo al cuadro», agregó. De la exposición, titulada Castelao. A derradeira leición do mestre, participarán tanto la Fundación Castelao, que vela por su memoria, como la Fundación Alexandre Bóveda, que custodia el legado del intelectual retratado en el óleo, ofreciendo actividades y charlas. Todos están implicados, de manera de minimizar los cuestionamientos posibles.
El operativo de traslado del cuadro A derradeira leición do mestre, de Castelao, costó 50 mil euros. Foto: Luciano Thieberger. «Nuestro objetivo —sigue el político del Partido Popular— es profundizar en la figura de Castelao. Y recordar que en la segunda mitad del siglo XX, Galicia no se puede entender sin el fenómeno de la migración. Miles y miles de gallegos, por hambre, por ideología política o por lo que sea, emigraron y en gran parte vinieron aquí, a Buenos Aires. Pues es el momento de reivindicar esa Galicia, que es la quinta provincia gallega, que con sus remesas durante muchos años mantuvo a la Galicia territorial, que en aquel momento era una Galicia con unas condiciones económicas muy malas y que obligaba a la gente a salir».
La conmoción delante del cuadro
Dice el vicepresidente de la Diputación Provincial de Pontevedra que lo que quiere es que todo el mundo sienta lo mismo que sintió él la primera vez que se paró delante del cuadro: «Quiero que los gallegos que no pueden venir hasta aquí sientan la conmoción que tuve cuando vine y vi el cuadro en directo. Es difícil de explicar fuera de Galicia la importancia que tiene este cuadro. No hay gallego que no quiera ver este cuadro. Yo estoy convencido de que va a ser la exposición del Museo de Pontevedra más vista de la historia«.
Consultado por las polémicas de la visita previa, el popular dijo a Clarín: «Soy el responsable de memoria histórica y siempre digo que la historia hay que contarla, para que no se repitan los errores. Pero hay que hacerlo con objetividad, con rigor y además sin olvidos. A Bóveda lo mataron por amar a Galicia. Da igual el color que tengas, tú tienes que explicar lo que sucedió y, para eso, la Fundación Bóveda va a ofrecer unas jornadas, tanto como la Fundación Castelao. Porque no se puede separar la obra artística de Castelao del mensaje simbólico e histórico que tiene, de un momento terrible de Galicia y de España«.
El vicepresidente de la Diputación Provincial de Pontevedra, Rafael Domínguez, acompañará el cuadro hasta España. Foto: Luciano Thieberger. –Hay fuerzas políticas en España que reivindican aquellos tiempos de los que escapó Castelao. ¿De qué manera un cuadro podría sensibilizar frente a ese tipo de discursos tan nocivos?
–No tengo duda de que este cuadro va a abrir conciencias. En mi faceta de político, no tengo duda de que hay que condenar cualquier tipo de violencia, incluso verbal. Por lo tanto, estamos viviendo unos tiempos que se asemejan mucho a los años anteriores a los que vivió Castelao, tiempos de violencia verbal, de violencia política, y yo creo que lo que debemos hacer es apostar por abrir conciencias y este cuadro, una de las cosas que va a hacer, es abrir conciencias. Aspiro a que todos los grupos políticos acepten y disfruten de este cuadro, vean la denuncia de lo que pasó y sientan que puede haber una amenaza de un futuro similar.
–¿Cómo se explica que esas fuerzas políticas como Vox no tengan representación en Galicia?
–En Galicia somos muy moderados. Y es verdad que el Partido Popular en los últimos años lo ha hecho muy bien y eso se refrenda con mayorías absolutas, una tras otra, no solo las cuatro de Feijóo, sino también con la mayoría absoluta del presidente Alfonso Rueda. Pero además, históricamente, los extremismos no han entrado en Galicia. Es una isla de estabilidad.
Aspiro a que todos los grupos políticos acepten y disfruten de este cuadro, vean la denuncia de lo que pasó y sientan que puede haber una amenaza de un futuro similar.
Rafael DomínguezVicepresidente de la Diputación Provincial de Pontevedra
–Durante la visita anterior, hubo quien reclamó que el cuadro no fuera devuelto a sus dueños en Buenos Aires. ¿Puede pasar otra vez?
–Es el reclamo de un grupo político y a mí me parece que es semejante al colonialismo británico, que quería quedarse con todas las obras de Egipto. Es inadmisible. Hay que aprender un poco de historia: este cuadro lo pintó Castelao, en Buenos Aires, para la inmigración de Buenos Aires, para los gallegos que le habían ayudado durante tanto tiempo aquí. Pertenece a los gallegos de Buenos Aires. Y pensar que por ser gallegos y estar en Buenos Aires no tienen derecho a tener el cuadro, me parece mezquino, supremacista y una falta de respeto.
El vicepresidente de la Diputación Provincial de Pontevedra, Rafael Domínguez, acompañará el cuadro hasta España. Foto: Luciano Thieberger. –En ese sentido, durante los últimos cuarenta años, cientos de documentos y no pocas obras de arte fueron llevadas desde Buenos Aires a Galicia de manera, por decirlo con elegancia, opaca. ¿Sería posible que, tal como sucede en muchos museos europeos, se revisaran y devolvieran esas obras?
–Habría que analizar caso por caso, pero le pongo un ejemplo del Museo de Pontevedra, y es de la anterior administración. Identificaron unos cuadros en el Museo de Pontevedra que fueron rapiñados por unos nazis a una familia polaca. Lo que hizo el Museo fue trasladarlos al Museo de Polonia, donde estaban sus familiares, y devolverlos porque eran fruto de una injusticia. Cualquier fruto de la injusticia, aunque haya sido hace 100 años, hay que revertirlo en la medida en que se puede. Por lo tanto, yo estoy de acuerdo en que ese colonialismo no debe existir. Hay que analizar caso por caso y me parece correcto.



