La nostalgia es muy mala consejera. Es esa que nos hace decir tonterías como que ya no se hacen series buenas para niños, las películas ya no emocionan, las gominolas no saben a nada y la vida antes era más fácil. Claro, cuando teníamos diez años todo era mejor, nuevo, más despreocupado y sencillo… sobre todo cuando lo vemos con una nube de nostalgia que nos impide ver la realidad: que hay mejores series para niños que nunca, se estrenan películas fabulosas y las gominolas son las mismas de siempre, pero tu paladar ha cambiado.
Por el poder del cine
La nostalgia por los años 80 pegó muy duro. Nunca se habían visto tantos reboots, tanto cine captando «el espíritu» de una época, tanta secuela tardía mal entendida. Y quizá por eso nos extrañó tanto a todos que, mientras todos habíamos pasado página, llegara a los cines ‘He-man y los Masters del Universo’, la adaptación de los juguetes que aparecieron por primera vez en 1982 en tiendas de todo el mundo y Filmation adaptó en una mítica (y cutre) serie entre 1983 y 1985. Sin embargo, lo que hizo Travis Knight no fue tirar a lo fácil y ofrecer un simple baño de añoranza para cincuentones con hijos.
¡Qué sencillo hubiera sido atacar al recuerdo y mostrar un episodio alargado de las aventuras del Príncipe Adam en Eternia para contentar a los fans! Sin embargo, Knight quiso hacer algo más: abordar nuestros recuerdos desde la actualidad, con gags contemporáneos que pudiera comprender cualquier generación, una trama que puede seguirse sin necesidad de haber visto nunca el cartoon original y el número justo de referencias para tranquilizar a la Gen X sin aturullar a la Gen Z. Hay que sumarle un sentido del humor que bebe mucho de la mejor Marvel y que algunos incluso afirmaron, creo que erróneamente, que recordaba a ‘Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones’.
Aunque el público no reaccionó bien ante el festín de efectos visuales, peleas espectaculares, chistes sorprendentemente adultos y una película que se atrevía a reírse de sus fans entre el colegueo y (por qué no decirlo) la condescendencia, ahora tienes la oportunidad de descubrirla y dejar que el tiempo la convierta en un título de culto o en un pie de nota de la historia. Mañana llega a Amazon Prime Video, y, como poco, merece un visionado con palomitas y pocas expectativas: un blockbuster de toda la vida, bien pensado, que entiende como nadie la nostalgia y promete una brutal segunda parte que, eso sí, no llegará jamás.
¿O es que acaso vas a negar lo muchísimo que te apetece levantar una espada ficticia al aire y gritar aquello de «¡Por el poder de Grayskull!»?
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