Cualquiera sea la cuestión, resulta imprescindible atravesar un conflicto. Precisamente, Konflicto (con la letra “k” al inicio de la palabra) remite a diferentes conflictos vividos en el universo de Leonardo Lempel, también conocido como “Kono”: diseñador textil, artista textil, proveniente de una empresa familiar de la industria del tejido.

“Konflicto”: la muestra de Leonardo Lempel en la galería Hoy en el Arte. Foto: gentileza.

Su nueva muestra explora aspectos íntimos de su mundo a través de distintas etapas: su infancia, su adolescencia, sus períodos de adultez en lo más oscuro de su ser, su experimentación en el mundo del diseño textil, el arte contemporáneo, y también lo gótico a través del tejido como fuente de inspiración de sus obras. Tan precisas, prolijas, geométricas y coloridas que apasionan.

Una veintena de cuadros de su creación comprenden un recorrido entre técnica, tensión y emoción –ejes de su concepción temática– y se pueden visitar hasta el 29 de septiembre en la galería Hoy en el Arte (Juncal 848, CABA), con curaduría de José Luis Otiñano. La muestra invita al desafío de permanecer cara a cara con sus obras para contemplar el mundo de Kono.

“Básicamente, Kono nació de un conflicto de tramas, de hilaturas, de querer salir históricamente de lo que es una manga, un cuerpo, una espalda, para pasar al muro. Por eso, mi frase o mi slogan sería “Del cuerpo al muro”, y la utilizo desde siempre. Es un conflicto de todo lo que es la trama y mi historia con el diseño, con casi 40 años de colecciones de moda, veranos, inviernos y conocimientos volcados también en la parte artística y llevadas a los muros, a mis obras”, resume el artista.

“Konflicto”: la muestra de Leonardo Lempel en la galería Hoy en el Arte. Foto: gentileza.

Técnica y experimentación

Su obra cruza técnica y experimentación, también lo artesanal y lo mecánico, la geometría y los íconos de la cultura popular. Un imaginario atravesado por el punk, el post-punk, lo neogótico y el pop, desde donde emergen preguntas sobre la identidad, la memoria y las tensiones de nuestro tiempo.

“Konflicto está dividido en dos sectores: uno más enfocado en personajes de mi vida, de la infancia, trabajada con unas tramas que quizás fueron cronológicamente de esa época. Hay recuerdos de juegos, de objetos, pero siempre con una trama que va asociada a las décadas del 80 y 90”, explica Kono.

También hay una parte que es más visceral, que acompaña a su nacimiento con la música. “Estoy todo el día pasando música: en el trabajo, en el auto, en mi casa. Nací con la música, con un estilo más gótico, post punk, acid house, synth pop. Es mucho más oscuro llevado a la parte gótica. No puedo vivir sin la música. También soy DJ”, reconoce.

“Es ahí donde salen mis músculos: esas obras están tejidas con mis venas, con mis músculos, donde más me suelo explayar o donde, en lo personal, las obras me suelen sentar mejor. Quizás, el resultado final es donde a mí más me apetece”, asevera el artista.

La mayoría de las obras en Konflicto miden 80 centímetros de alto por 80 centímetros de largo. También hay otras de 1,20 metros de largo por 80 centímetros de alto, el tamaño favorito del artista, y dos más pequeñas, de 40 centímetros de largo por 50 centímetros de alto.

Al ingresar a la galería se advierten tres cuadros de Kono basados en tres figuras de Lego en tres colores distintos que remiten a su infancia. Uno en color rojo, otro en amarillo y otro Lego en celeste combinado con tonos grises en cada uno.

“Konflicto”: la muestra de Leonardo Lempel en la galería Hoy en el Arte. Foto: gentileza.

“Está repetido tres veces con diferente colorimetría. Los colores y las combinaciones son muy importantes en mi obra, es algo muy mío, de mi parte de diseñador textil. La combinación de las paletas, de los tonos, es muy importante en el resultado final de mis obras”, expresa Kono.

El germen de sus obras parte de la idea de lo que pretende realizar. “Se puede llegar a hacer un boceto, según la obra. Luego se pasa a los programas digitales, se traspasa a la maquinaria con programas especiales dedicados a lo que es el tejido”, señala.

“Después, la parte más difícil para mí la llamo ‘tensión maestra’: es el tensado sobre los bastidores y lo milimétrico que necesita el sistema de atención para el montaje. Es un sistema que he inventado hace años con poleas y peines metálicos y criquets. Es muy manual”.

¿Cuál es el secreto para hacer esas tramas tan perfectas y coloridas en sus obras? “La trayectoria va más pausada. Por eso, ahora voy más pausado con el tiempo y el conocimiento. Se trata de hacer más milimétricamente, más despacio, con mucha más atención y prolijidad”, revela el artista textil.

En el epicentro de Hoy en el Arte hay más cuadros de su autoría. Se destaca el casco del Stormtrooper, el soldado blanco de la película Star Wars. A su lado, hay otra obra con el casco de Darth Vader, protagonista de la popular saga de George Lucas, con la leyenda “No signal” en sus ojos.

“Konflicto”: la muestra de Leonardo Lempel en la galería Hoy en el Arte. Foto: gentileza.

Estas piezas, tan perfectas y geométricas, poseen un notable entramado característico del mundo del hilado. “Las he usado en prendas como ruanas o ponchos o geométricos que he usado en mantas para sillones. Son de ese estilo de geométricos los que he puesto en esta oportunidad en estos personajes”.

Más al fondo de la galería, hay una serie del artista con otros tres personajes de Arcade, las famosas máquinas de los videojuegos de los años 80: el cohete del Galaga, el fantasmita del Pacman y el Space Invaders, otro popular videogame de aquellos años. Estos personajes remiten a algún momento de su infancia o algún recuerdo, cada uno con su característica, basados en “fibra, tensión y textura”, como describe el artista.

Obras viscerales

También hay obras más viscerales del artista, que forman parte de su mundo, de su propio Konflicto. Una obra se remonta a momentos oscuros que atravesó el artista, como un murciélago durmiendo y dado vuelta, en blanco y negro. Al lado está “Atari baby”, una obra con un joystick de un Atari batiendo residuos tóxicos. Está todo en color amarillo con algunos retoques en negro, como parte del “collage” de la historia de Kono.

“Estos dos cuadros son más viscerales, son de mi parte más oscura o de mi sentir. No son tristes, pero llevan mucho de mí, muchas emociones, alegrías, tristezas, enfermedades e incluso más. También podría ser de muerte”, advierte el artista.

“Konflicto”: la muestra de Leonardo Lempel en la galería Hoy en el Arte. Foto: gentileza.

Dentro de este universo de Konflicto, entre historias personales y el tejido, aparece un cuadro que alude a un blíster con cerebros adentro –algunos fueron consumidos–, como si fueran píldoras, y otro que exhibe una bandeja de plata con cuatro agujeros, como si fueran balas. Ambos fueron confeccionados con tejidos de distintas tramas de grises y negros.

“Estas dos obras corresponden a momentos duros, de cambios. Son momentos de conflicto, podría ser el título de la muestra”, reconoce Kono.

“Son conflictos, etapas. La gente le tiene miedo a la palabra conflicto, pero después de un conflicto siempre viene la calma. En lo personal, no soy de tener conflictos, pero soy inquieto y me he movido por muchos lugares. La gente necesitaría entrar un poco en conflicto, tal vez en muchas o pequeñas cosas, en lo sentimental, para luego realmente tener una paz interior. Eso cuesta, es una transición mientras está ese espacio de conflicto. A veces es doloroso, pero después viene la calma. Todos pierden en el conflicto, pero todos ganan en la salida”, profundiza el artista.

“Konflicto”: la muestra de Leonardo Lempel en la galería Hoy en el Arte. Foto: gentileza.

La mayoría de sus obras son autorreferenciales, como el cuadro que contiene dos profilácticos entramados: uno fue elaborado a base del color rojo, mientras que el otro lleva tonalidades en cemento. Son tramas que Kono viene utilizando con trenzas, aranes, muy reconocidos en los tejidos de punto.

Tal vez, lo más oscuro o profundo que exhibe el artista es el cuadro que contiene un suero con carne adentro. También hay otro con una columna vertebral con dos alas que simulan a las aletas de un murciélago, el único mamífero volador. Se leen los números “67” y “20” en esta obra.

Cosas personales

“Son cosas personales. El primero tiene que ver con enfermedades, con momentos de pausas y de silencios. El otro, el del murciélago, es un animal que siempre me fascinó y siempre se maneja por la noche, muy sigiloso. Tiene un poco que ver con mis cosas. Estos números son personales: quizás alguien le encuentre un sentido porque en esto no hay lógica. Cada uno ve lo que le gusta o siente lo que está observando”, aclara el mentor de esta obra.

“Konflicto”: la muestra de Leonardo Lempel en la galería Hoy en el Arte. Foto: gentileza.

Por eso, “cada visitante podrá sacar su reflexión. Incluso, el total de las veces se lo toma como algún recuerdo suyo, y se lo puede llevar para una vivencia del público en general, del observante”, subraya.

El cuadro del ícono de la papelera de reciclaje (a simple vista, se parece a un vaso de whisky), el de la tecla “END”, otras dos obras con una píldora en cada una y otros dos con dos bolas de billar: la típica bola número “8” negra y otra colorada con el “3”, forman parte de Konflicto, el recorrido entre técnica, tensión y emoción que propone Leonardo Lempel. La muestra finaliza el próximo 29 de septiembre en “Hoy en el Arte”, la galería de Haydeé Nachman. Abierta de lunes a viernes de 13 a 19 en Juncal 848, en la zona de Retiro.

“Mucha gente no entra en conflicto, en el buen sentido. La vida, el mundo y la historia están hechos de conflictos. Algunos se pasan la vida flotando en una zona de confort, con ganas de algo que puede ser desde lo material, un viaje, algo sentimental y por no salir de esa zona flotando toda la vida se pierden los sueños que tienen”, analiza Kono.

“Konflicto”: la muestra de Leonardo Lempel en la galería Hoy en el Arte. Foto: gentileza.

“Por eso, mis obras se entienden viéndolas frente a frente. El sistema con el que están hechas, mi impronta, mi parte manual, el tensado y la creación en general del conjunto que conforma mi obra quizás a veces en un flyer o en una fotografía no se puede llegar a entender hasta que el público está frente a la obra. Es muy importante eso”, concluye.