Romina Paula, María Moreno y Tomás Downey encabezan la lista de escritores finalistas que aspiran a los seis millones de pesos de recompensa del Premio Fundación Medifé Filba 2026, según anunciaron esta mañana los organizadores, que completaron la nómina de novelas seleccionadas con el libro de Martín Sancia Kawamichi y el de Matías Battistón.

Así, las cinco novelas finalistas de su séptima edición, que reconocerá a la mejor obra argentina publicada en 2025, está integrada por Hija biográfica, de Romina Paula; Kurepa, de Martín Sancia Kawamichi; La madre de Beckett tenía un burro, de Matías Battistón; La merma, de María Moreno, y López López, de Tomás Downey.

La novela ganadora se conocerá el próximo 19 de noviembre y recibirá un premio de 6 millones de pesos.

El jurado, integrado por Leila Guerriero, Gabriela Cabezón Cámara y Alan Pauls, eligió los cinco títulos entre las diez novelas preseleccionadas y anunciadas en julio. Con registros y universos diversos, las obras exploran temas como la identidad, los vínculos familiares, la naturaleza, la traducción, la enfermedad y el poder.

La iniciativa busca dar nueva visibilidad a novelas publicadas el año anterior, volver a ponerlas en circulación y promover su encuentro con los lectores.

Entre las finalistas está La merma, de María Moreno, que convierte una experiencia personal en materia literaria. Después de sufrir un accidente cerebrovascular, la escritora reconstruye el proceso de internación y rehabilitación, la pérdida de autonomía y las dificultades para escribir con la mano de siempre.

Con humor e ironía, cruza la crónica, el ensayo, la poesía y la narración para indagar en la fragilidad del cuerpo y en las posibilidades de reinventarse a través de la escritura.

En La madre de Beckett tenía un burro, Matías Battistón parte de la historia de un traductor argentino enfermo en Dublín que trabaja con la obra de Samuel Beckett. El dato de que la madre del escritor irlandés tenía un burro llamado Kish desencadena una serie de asociaciones y desvíos que conducen el relato.

Entre la novela, el ensayo, la biografía y el diario, el libro explora los desafíos de la traducción, las pérdidas y los hallazgos que supone pasar de una lengua a otra, con erudición y humor.

La identidad y los relatos familiares atraviesan Hija biográfica, de Romina Paula. Ambientada en un paisaje serrano, la novela sigue a una adolescente que intenta encontrar su lugar en una historia familiar que no termina de comprender.

Desde una voz adolescente, la autora indaga en los vínculos entre lo biológico y lo biográfico, y se pregunta cuánto de lo que somos depende de la herencia, los afectos y las historias que recibimos o elegimos contarnos.

En Kurepa, Martín Sancia Kawamichi construye un universo inspirado en la geografía paraguaya, el folclore y la mitología guaraní. En medio de una naturaleza exuberante, las creencias populares y las presencias inquietantes desdibujan las fronteras entre lo real, lo fantástico y lo monstruoso.

El paisaje deja de ser un mero escenario para convertirse en una fuerza que transforma lo cotidiano y hace de la extrañeza una presencia constante.

La guerra, el absurdo y la transformación de la identidad son los ejes de López López, la primera novela de Tomás Downey. En un país latinoamericano sin nombre, un soldado escapa de un fusilamiento y se incorpora al ejército enemigo con una identidad falsa.

Una serie de casualidades lo convierte primero en héroe y después en una figura de poder. A través de esta épica bélica atravesada por el humor, el autor explora la fragilidad de las identidades y el papel del azar en la construcción del destino.