“Porque a mí también, en el fondo, me parece más interesante lo que sucede en la cabeza del verdugo. Entender a las víctimas es fácil, todos podemos ponernos en su lugar. Entender al victimario es otra cosa”. Así empieza Triste Tigre (Anagrama), de la escritora francomexicana Neige Sinno, un libro que –según la propia autora– no quiere ser un texto testimonial.

La escritora francesa Neige Sinno, en Buenos Aires. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.La escritora francesa Neige Sinno, en Buenos Aires. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.

Tampoco quiere Sinno que, el hecho de contar cómo su padrastro abusó de ella desde sus siete hasta sus catorce años, signifique en lo más mínimo una terapia, una catársis o que implique que va a sanar nada. “Sigo con el mismo miedo, con la misma rabia”, asegura a Clarín. Lo que ella –que se graduó en literatura francesa, latinoamericana y norteamericana– hace de verdad, es un ejercicio del pensamiento, un ejercicio literario sobre la cuestión, sabiendo a priori que jamás va a llegar a ningún puerto seguro.

Por otra parte, la autora tiene horror de generar en el lector la sensación de que ella habla desde un lugar de superación, de resiliencia. “Hablo desde la vulnerabilidad”, se esfuerza en aclarar.

Lo que logra Neige Sinno es un ensayo literario, pero también, filosófico, antropológico de múltiples aristas. ¿Tiene valor testimonial? Probablemente sí, pero eso será, sin duda, por añadidura. ¿Le habrá permitido a la autora sanar o al menos, cicatrizar un poquito alguna herida? Es deseable que sí, aunque eso sea, en todo caso, un efecto colateral. La que escribe es la mujer adulta y no escribe para sanar sino para cuidar. Para cuidar a otros.

Sinno elige la perspectiva del agresor, como queda claro en el comienzo del libro, justamente para problematizar acerca de la psicología del abusador. ¿Por qué lo hace? ¿Qué historia se cuenta a sí mismo? ¿Qué mecanismos pone en marcha para seguir viviendo?

Triste Tigre también recurre a la intertextualidad de manera permanente, en especial, traza paralelos interesantes con Lolita, de Nabokov, que no terminan siendo tales, en realidad.

Lo que resulta de esta “bomba que se cocina en casa” es un libro de lectura perentoria. “Sin concesiones”, dice en la contratapa. Más visceral es decir que no podés mirar para otro lado, aunque, por momentos quieras, no podés.

Neige Sinno vino a Buenos Aires, con el apoyo de la Embajada de Francia y el Instituto Francés, para presentar su libro en la Librería del Fondo, en Palermo y conversó con su colega Hervé Le Tellier, en la librería Las mil y una hojas. Cálida, frágil y fuerte a la vez, recibió a Clarín en la terraza del hotel donde se hospeda.

–El libro es un ensayo, lo sabemos. Pero ¿por qué no podría o no debería ser un texto testimonial?

–Sí, es algo que me pregunto en el libro mismo. ¿Por qué esa resistencia? Y por qué sigo, dos años después de un enorme éxito en Francia, con un montón de premios literarios, teniendo miedo, teniendo rabia de que me lean en clave testimonial. Quizás por ideas preconcebidas de la sociedad en general, la idea de que un intelectual se tiene que dedicar a otro género. Pero, al final, me reconcilio con la idea de que se pueda hacer algo ambicioso artísticamente y noble moralmente a partir de un género que ha sido considerado durante mucho tiempo como un subgénero.

–Varias veces dijiste que tenés horror de que el lector sienta que le hablás desde un lugar de resiliencia y superación. ¿Desde qué lugar querés hablarle?

–Creo que es desde un lugar de cierta vulnerabilidad y cierta distancia. Sé que estoy mejor, o sea, estoy en un lugar seguro, estoy en un lugar de solidez emocional, tengo una pareja desde hace muchos años, tengo muchos amigos que me creyeron. El otro día conversé con una joven escritora que tuvo una experiencia similar a la mía y me dijo: «No estoy lista para escribir sobre eso”. Y a ella le sirvió leer mi historia. Seguramente, algún día va a estar lista. Es muy válido reconocer que no es un buen momento, que, si ella está en medio de mucho dolor o mucha inestabilidad psicoemocional, se preserve.

–¿Cuándo te diste cuenta de que estabas lista para escribir sobre este tema?

–Yo estoy lista para escribir porque –y no quiero sonar presumida ni nada por el estilo–, pero mis herramientas literarias, mis armas hacen que yo esté lista, yo desarrollé muchas técnicas literarias, tengo muchos recursos, digamos, para luchar contra este monstruo. De todos modos, cualquier tema te supera: el amor, la muerte, lo que sea, ¿no? Es más grande que uno. Es como dice Bolaño: el samurai que pelea contra un monstruo.

–Sobre las referencias que hacés en Triste Tigre a Lolita, de Vladimir Nabokov, ¿Crees que hay una masa crítica de lectores que son, digamos, algo indulgentes con Humbert Humbert?

–Yo creo que se habla mucho de Nabokov sin haberlo leído. Sí, se habla mucho con el referente de las películas, se habla de un recuerdo de la novela leída en un curso… la historia de la publicación es una historia extraña, no quiero juzgar porque ¿quién es uno para hacerlo? pero nadie la quería publicar por encontrar que era demasiado disruptiva. Finalmente, quien la publica es un editor francés especializado en novela erótica.

–En la tapa, la imagen de una niña sexualizada…

–Bueno, Nabokov en su diario escribe claramente, «No quiero niñas en la portada». Pero bueno, luego, se le va de las manos. Pero esa decisión de publicarlo con un sello de novela erótica es cuanto menos dudosa. Pienso que el libro se tendría que poder defender solo. Y puso una niña de doce años, si hubiera puesto, no sé, diecisiete… Es ambiguo, es ambivalente, es complicado, No quiero juzgar, solo quiero poner en claro que es ambiguo.

–Las cifras en México son alarmantes. El 70% de las mujeres mexicanas dicen haber sufrido violencia sexual. El 90% de los casos no son denunciados.

–Sí, es un país que tiene alto nivel de violencia en contra de la mujer y la niñez, pero al momento de llegar a México no lo sabía. Me fui dando cuenta luego y esto lo cuento también en el libro, al momento en que empieza el movimiento de Ni Una Menos, que viene del Sur, de la Argentina, sigue por Chile, Colombia y llega a México. Como sabes, (lo cuenta en el libro) estoy involucrada en mi pueblo, en grupitos de amigas que nos empezamos a reunir y luego nos vamos a Chiapas, a los encuentros de mujeres.

La escritora francesa Neige Sinno, en Buenos Aires. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.La escritora francesa Neige Sinno, en Buenos Aires. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.

–¿Qué opinás del acoso que sufrió Claudia Sheinbaum, la presidente de México, en plena luz del día, delante de todo el mundo, incluso de las cámaras?

–Me parece muy bien que Claudia haya denunciado, como una manera ejemplar de decir “¡pues denunciemos, rebelémonos, eso no está bien!”, obvio, ¿cómo lo iba a dejar pasar?, Claro. Es bonito ver esas conversaciones que se dan en los encuentros, en los grupos de mujeres e, incluso, en la vida, ¿no? Cuando empiezas a poner el tema sobre la mesa. Hay la esperanza de que algo pueda cambiar, que eso no está bien, que eso no es normal, que no podemos acostumbrarnos a eso. Y que no debemos esperar a que nos toque a nosotras. A lo mejor no te tocó a ti, pero le tocó a tu amiga, a tu prima, a alguien cercano. Entonces te toca y nos corresponde a todos actuar.

Neige Sinno básico

  • Nació en 1977 en la región de los Altos Alpes. Vivió un tiempo en Estados Unidos y ha vivido muchos años en México, con su pareja y su hija.
  • Es traductora y ha publicado la colección de cuentos La Vie des rats (2007), el ensayo literario Lectores entre líneas: Roberto Bolaño, Ricardo Piglia y Sergio Pitol (Aldus, 2011, Premio Lya Kostakowsky) y la novela Le Camion (2018).
  • Tras su lanzamiento en Francia, Triste Tigre se convirtió de inmediato en el fenómeno editorial del año y ha recibido múltiples reconocimientos, entre ellos el Prix littéraire Le Monde, el Prix Blù Jean-Marc Roberts, el Prix Les Inrockuptibles, el Prix Goncourt des Lycéens y el Prix Femina en 2023 y el Grand Prix des Lectrices Elle y el Premio Strega Europeo (en su traducción italiana) en 2024.

Triste Tigre, de Neige Sinno (Anagrama)