
Frente al mar, en la montaña, pero también delante de la computadora en Buenos Aires, los autores y las autoras que leemos todo el año están ahora mismo leyendo. Los hay que buscan libros por puro placer y están los que leen para escribir. Hay quienes acumularon libros durante los meses de 2025 y ahora encuentran el momento de zambullirse en ellos, y hay otros que se lanzaron a la aventura de descubrir novedades. Diez escritores le cuentan a Clarín qué están disfrutando en este momento y cuáles son sus planes para el año que acaba de empezar.
Claudia Piñeiro, libros, series y teatro
Claudia Piñeiro tiene mucho entre manos. Lo que lee se junta con lo que está escribiendo y eso se suma a obras de teatro y otros proyectos que ya asoman como el año. Dos lecturas que le encantaron por estos días son: Habitar como un pájaro. Modos de hacer y de pensar los territorios, de Vinciane Despret (Cactus), y Audición, de Katie Kitamura (Sexto Piso).
La escritora argentina Claudia Piñeiro firma ejemplares en la Feria del Libro de Madrid. EFE/Víctor Lerena«El primero es un ensayo en el que Despret piensa el mundo como lo habitan los pájaros. Es interesante porque recorre todas las teorías que hubo al respecto elaboradas por distintos científicos. Esas ideas, nos muestra la autora, tenían ciertos prejuicios que dependían del lugar que ocupaba el científico que analizaba en ese momento. Pero me quedo con lo de pensar el mundo y habitarlo como lo habitan los pájaros. Es un ensayo precioso«, dice sobre el primero de los libros.
Y sobre la novela de Katie Kitamura, dice que es reincidente. «Ya había leído en los últimos meses del año pasado Intimidades, que me había encantado. Ahora leí Audición, que también me gustó muchísimo y fue finalista del Premio Booker. Me encanta esta autora y la vengo siguiendo. También estoy terminando Hamnet, de Maggie O’Farrell, para ver la película que se estrena ahora».
Dice la autora de La muerte ajena y Catedrales, que ganó el Premio Clarín Novela en 2005 con Las viudas de los jueves, que siempre anda con algún libro en la cartera de un lado al otro. El que la acompaña ahora es uno que también recomienda: Caída de las nubes, de la francesa Violaine Bérot (Las Afueras). «Leí el libro anterior de ella, que se llama Como bestias. Esa obra se va a estrenar en el teatro con dirección de Marcelo Moncarz, con quien hicimos la adaptación del libro», anticipa a Clarín.
No será lo único que ocupe a Piñeiro en 2026, ya que se estrenará la adaptación a serie de su novela Catedrales, producida por Underground para la cadena HBO Max (aún sin fecha) y, además, la autora ya trabaja en una nueva novela, que tiene casi lista para entregarle a su editora y comenzar ese ida y vuelta final justo antes de la publicación. Un año que promete.
Edgardo Scott, lecturas y escrituras
En Francia nieva con ganas en estos días y el argentino Edgardo Scott, que reside allá, cuenta que está leyendo títulos vinculados con su tarea como escritor: «Son muchas cosas para un ensayo sobre los modos de lectura, justamente. Ese texto formará parte de una serie de ensayos que se van a llamar Leer mal. Estaba escribiendo un prologuito y di con Fahrenheit 451, que no lo había leído, de Ray Bradbury, y ahora acabo de terminarlo», cuenta desde el invierno el autor de Contacto, Bibliotecas y Escritor profesional.
Edgardo Scott. Archivo Clarín.Scott publicó el año pasado Yo soy como el rey de un país lluvioso, por InterZona, y ahora, además de alimentar este ensayo en el que trabaja, lee otras cosas. «Un libro de Hazlitt, El espíritu de la época, que es una serie de retratos de personajes clave a comienzos del siglo XIX —enumera—. Y también tengo Tierra acostumbrada, un libro de María Lobo que me parece muy importante para pensar una vez más la dicotomía Buenos Aires y las provincias, y en especial las ciudades de provincia».
Sobre este título, agrega que la autora es «una muy buena ensayista además de narradora, y este libro de algún modo retoma temas que ya están en La cabeza de Goliat: microscopía de Buenos Aires, de Ezequiel Martínez Estrada».
Dolores Reyes, el regreso de Cometierra
El año pasado, Dolores Reyes vio finalmente el estreno de la serie mexicana que transpone su novela Cometierra (Sigilo), esa que en 2022 los libertarios (desde el Estado y desde las redes) intentaron torpemente quitar de las escuelas y censurar. El efecto logrado fue el contrario, realimentar su éxito. Ajena a esa polémica, la escritora ya trabaja en la tercera entrega de esa saga (que continuó con Miseria, editada por Alfaguara). Y lee, por supuesto.
«Estoy leyendo el ensayo de Sandra Lorenzano que ganó el XV Premio Málaga de Ensayo el año pasado, se llama Herida fecunda, editado por Páginas de Espuma. Un gran ensayo que conecta un corpus de lecturas y experiencias sobre la cicatriz de la migración, la pérdida de dejar la propia tierra atrás, conjurado con un nuevo hogar, una nueva lengua siempre en construcción. Me está gustando un montón», anota.
También, cuenta, está leyendo la novela Lucy, de Jamaica Kincaid, con traducción de Inés Garland y editada por La parte maldita: «Ya lo había leído hace tiempo en PDF y ahora en libro es otra cosa. Soy muy fan de ella desde Autobiografía de mi madre«. Y además, aprovechando el estreno de la serie El tiempo de las moscas, que adapta dos libros de Claudia Piñeiro, Reyes comparte con sus hijos un regreso: «Aprovechamos para releerlos los días de lluvia. Mis hijos ya habían leído Tuya en su escuela secundaria».
Esas lecturas conviven con la escritura de Ana, la voz de la maestra, tercera entrega de la saga de Cometierra: «Estoy muy atravesada por esta novela, que vengo escribiendo hace años. La voz de la maestra me permite retomar la infancia de Cometierra, la Florensia y el resto de los protagonistas y construir hacia atrás, y al mismo tiempo meterme de lleno en el misterio del femicidio de la seño Ana y sus rebotes en el presente de la trama en la que Cometierra sigue abocada al rastreo de personas desaparecidas», anticipa. Una noticia esperada por miles y miles de lectores.
Federico Lorenz, volver a Malvinas
«En el verano trato de concentrarme más en ficciones», dice el historiador y académico Federico Lorenz, pero este enero será un poco la excepción porque el trabajo de escritura también suma lecturas a su jornada: «Opté por un combinado que tanto me entretenga como me permita documentarme. Así, ahora estoy leyendo una novela excelente sobre la Europa de entreguerras, Soldados de la noche, de Alan Furst, y una biografía de Curzio Malaparte escrita por Maurizio Serra», comparte. A esas obras se suma Presentes, de Paco Cerdà, «una ficción histórica notable sobre los primeros tiempos de la España franquista», que el argentino terminó hace pocos días.
Al mismo tiempo, también avanza en varios proyectos en simultáneo: corrige una novela sobre un profesor a punto de jubilarse y, aunque en su caso el retiro no esté cerca, la tarea docente es un territorio que conoce bien por su propio desempeño al frente de las clases de Historia en el Colegio Nacional de Buenos Aires.
«Este año publicaré El árbol del Coyote, una novela sobre la dictadura; Cuentos de Malvinas, escritos para niños; y dos libros de historia sobre la guerra de Malvinas: La improvisación como norma y Malvinas. Una guerra argentina«, agrega el autor de Postales desde Malvinas, Cenizas que te rodearon al caer, Montoneros o la ballena blanca y Antídotos contra la ansiedad, entre muchos otros libros.
Pero todo esto no es su proyecto más ambicioso. «Trabajo en una novela ambientada en la Europa de entreguerras, que es una secuela de La balada de Jimmy Cross«, anticipa, en referencia al título que publicó por la editorial Adriana Hidalgo, aunque la continuación no saldrá con ese sello.
Lorenz cuenta más al respecto: «Es la historia de un militante ‘no necesariamente comunista’, pero que por distintos motivos se mete en el soviet de Baviera (1919), viene a la Argentina (por eso se cruza con Cross) y regresa a Europa. Es testigo del ascenso del nazismo en Hamburgo, pero además se topa con personajes italianos y austríacos, para confluir en España hasta el invierno de 1937». mapea. Confiesa que es un proyecto ambicioso, que tiene claramente organizado en su mente, pero que requiere de mucho tiempo de trabajo. «No es algo que pueda ir haciendo a una hora por día», concluye.
Andrea Ferrari, letras y periodismo
La escritora Andrea Ferrari está dedicando las semanas del verano a la lectura de libros que, de alguna manera, dialogan con su propio universo literario en el que confluyen los lectores adultos, los adolescentes y los chicos. «De lecturas recientes, puedo mencionar Los nuevos, de Pedro Mairal, una interesante historia de iniciación con tres protagonistas en ese filo intenso entre la adolescencia y la adultez. Y también Los universalistas, de Natasha Brown, novela que habla de la manipulación de la información en un contexto muy actual», dice.
Ahí están las lecturas de edades variadas, pero también la información, que Andrea Ferrari siempre sobrevuela, no solo por sus orígenes en el periodismo sino porque sus libros también hablan del presente. En ese sentido, recuerda la publicación reciente de Todo empezó con una despedida, un libro de cuentos encadenados, en Loqueleo. Un botón de muestra: el primero de los cuentos está protagonizado por un muchacho africano que llega al puerto como polizón en un barco.
«Y me estoy animando al desafío de escribir para los más chiquitos, con un cuento ilustrado que saldrá pronto», anticipa la autora de El complot de Las Flores, El hombre que quería recordar, El camino de Sherlock y Los chimpancés miran a los ojos, entre muchos otros.
Daniel Morales Perea, Gloria Peirano, Miguel Gaya, Agustina Caride y Roberto Chuit Roganovich. Fotos: archivo Clarín.Daniel Morales Perea, lecturas y nueva novela
De regreso al Reino Unido, donde vive y trabaja, tras ganar el Premio Clarín Novela 2025, Daniel Morales Perea confirma que es un lector incansable cuando comparte sus lecturas recientes. Y abre la lista con una argentina: «En los últimos tiempos he disfrutado mucho El trabajo de los ojos, de Mercedes Halfon, un libro inclasificable y lleno de sabiduría pequeñita. Los diarios de Jan Morris también están llenos de sabiduría humilde y amable. Los he leído en pequeñas dosis, un ratito cada mañana con el desayuno, y han sido una forma inmejorable de empezar el día», comparte el autor de Cuaderno inglés, que se podrá leer este año editado con el sello Clarín Alfaguara.
Premio Clarin Novela Ñ Daniel morales perea ganador Foto Marcelo Carroll – FTP _CAR8081.JPG ZPero ahora mismo, Daniel Morales Perea acaba de terminar Pálida luz en las colinas, la primera novela que publicó Kazuo Ishiguro: «He comprobado boquiabierto que, ya desde su primer libro, era dueño por completo de su voz y de su forma única de mirar el mundo», sintetiza.
Mientras tanto, el escritor español trabaja en una nueva novela. «En cierto modo es una expansión de Cuaderno inglés, una exploración más a fondo de la voz y la atmósfera de esa novela, aunque en otro sentido se aparta bastante de ella y coquetea con otros géneros, en especial con el terror», anticipa.
Las lecturas de Gloria Peirano y Agustina Caride
Académica y narradora, pero además guionista, Gloria Peirano aprovechó las primeras semanas del verano con varias lecturas encadenadas en las que dialogan la poesía, el ensayo y la narrativa: «Lo que ahí se encuentra, de Adrienne Rich, con traducción de Gabby de Cicco (Salta el Pez); Parar la oreja, de Gabriel Giorgi (Tenemos las máquinas); y En el estanque (Diario de un nadador), de Al Alvarez (Entropía)», enumera. Pero además, luego de su celebrada novela La ruta de los hospitales (Alfaguara) y la reedición de Miramar (Alfaguara), ya trabaja en una nueva historia.
Por su parte, Agustina Caride, Premio Clarín Novela 2021, lee y lee por estas fechas, pero no tanto como espacio de disfrute como de trabajo: está avanzando con una nueva novela y esas lecturas vienen a nutrir esa historia y sus procedimientos. «Estoy escribiendo sobre un personaje histórico femenino y en la novela no se va a saber, hasta bastante avanzada la trama, quién es ese personaje histórico», anticipa.
Por eso, lee, investiga, escucha y busca, pero nada puede anticipar para no empujar al naufragio la propuesta de su libro. Habrá que esperar. Pero antes de este trabajo, Caride leyó El hilo de oro, un volumen que reúne las reflexiones, los consejos y los ejercicios que Liliana Bodoc compartía con los alumnos de sus talleres literarios. Editado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo, a ella le pareció «hermoso. Lo tenía pendiente, porque es una gran maestra e imaginé que me guiaría en la escritura«, concluye la autora de Donde retumba el silencio (Clarín Alfaguara).
Miguel Gaya y Roberto Chuit Roganovich, dos autores leyendo
Miguel Gaya ganó el Premio Clarín Novela en 2022 con el libro El desierto invisible y este verano, el poeta y narrador, además de abogado, dice que revisita textos, «de un modo tan errático como meticuloso», entre los que se encuentra la segunda parte de esa novela: «La he dado por terminada innumerables veces, pero vuelvo a levantar el polvo, alivianar frases, dejar entrar el aire que ilumine las aventuras de los protagonistas. Allí están, listos para cabalgar otra vez, cuando la industria editorial lo decida», cuenta.
Miguel Gaya en la Feria del Libro. Foto: Rolando Andrade Stracuzzi.No es lo único, también «voy puliendo la antología personal de poesía, que saldrá a mediados de año por Libros del Zorzal, con una visión de lo publicado desde 1982″.
En cuanto a las lecturas, Gaya cuenta que leyó «un par de libros un poco anacrónicos, en el doble sentido de remitirnos al pasado y que logran suspendernos del tiempo. En estos días aciagos no es poco. Son dos libros que deben paladearse de a poco, y la simultaneidad potencia su lectura», aclara.
Se refiere a Un verano con Cervantes, de Antonio Muñoz Molina. «Pocos libros más oportunos para estos calores. En un castellano gozoso, el autor revisita desde la madurez un texto vivo, que lo ha acompañado toda la vida. Y repasa esa misma vida. Quién era cuando descubrió el Quijote, en qué lo ha convertido su lectura, su historia y la literatura. Un ida y vuelta del tiempo del Quijote a la niñez a mediados del siglo pasado, al balance de una vida de escritor. Y una magistral clase de lectura y escritura», comparte.
Y el segundo libro es Lo que comemos, del catalán Josep Pla: «Un autor por aquí olvidado, cuando no desconocido. Nos lleva por la cocina del Ampurdán catalán de su niñez, y si visita la modernidad es para dispararle dardos maliciosos y certeros. Revisita una memoria culinaria ancestral, que remueve recuerdos, no por perdidos menos felices. Y, otra vez, el goce de una escritura magistral».
Roberto Chuit Roganovich también ganó el Premio Clarín Novela, pero en 2024, con Si sintieras bajo los pies las estructuras mayores, y cuenta que estas semanas terminó algunos libros y comenzó otros: «Terminé de leer Si las cosas fuesen como son, de Gabriela Escobar, una escritora uruguaya muy joven. Es un librito muy bello, con una prosa muy cuidada, delirante y rizomática. Ahora estoy leyendo Sobre los huesos de los muertos, de Olga Tokarczuk, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2018, y no me está fascinando. Este año quisiera volver a leer algunas cosas», anticipa.
Roberto Chuit Roganovich ganador del Premio Clarín Novela 2024. Foto: Fernando de la Orden.Esa lista de relecturas en espera está formada por Solenoide, de Mircea Cărtărescu, y La broma infinita, de David Foster Wallace. «A la vez, quisiera volver a leer la Saga de los Confines, de Liliana Bodoc. Pero casi siempre me pasa lo mismo: decido a principios de año que voy a releer cosas y después termino leyendo cosas que no había leído antes«, anticipa el autor cordobés.
De todos modos, esta vez, como las relecturas tienen que ver con una novela en la que está trabajando, tal vez las cosas sean diferentes. «Mike Wilson, Anne de Marcken, Sara Gallardo están siendo compañeros fundamentales en la escritura. Espero poder tener un primer borrador para mitad de año, y después guardarlo en el freezer, para volver a la tarea de corrección y reescritura cuando sienta que el texto ya no me pertenece», cierra



