Hay películas que parecen diseñadas para que cada detalle funcione como un pequeño guiño a la realidad, pero uno de los grandes títulos que forman parte de las franquicias más conocidas de Harrison Ford ha dado el ejemplo perfecto de ello. 

Cuando la saga ‘Indiana Jones‘ volvió con una nueva entrega a las salas en 1989, nadie sabía que detrás de una escena aparentemente ligera había una decisión bastante ingeniosa en la escritura del guion. Una elección que tuvo más que ver con la vida real del protagonista que con una idea de guion cualquiera.

En ‘La última cruzada‘, se puede ver en una escena como, cuando Indiana es joven, se enfrenta a un león, un evento canónico del personaje, ya que es la primera ocasión en la que usa su característico látigo.

En dicha secuencia, se ve cómo, al pelear contra la fiera, se realiza un corte en la barbilla que da origen a la famosa cicatriz en la barbilla, dando a entender que esa característica de Indiana Jones no estuvo siempre pensada como parte del personaje.

Harrison Ford, el actor que da vida al arqueólogo más carismático del cine, llevaba ya esa marca desde antes de llegar a Hollywood, fruto de un accidente de coche en su juventud. 

En una época en la que los cinturones de seguridad eran aún novedad, Ford chocó mientras intentaba acomodar uno, lo que le dejó ese rasguño permanente en la barbilla. Lo interesante es que, cuando se estaba ultimando ‘La última cruzada’, el equipo decidió convertir esa cicatriz real en un elemento narrativo de la película

Más allá de ser un detalle curioso, este tipo de elección dice mucho de cómo los guionistas y directores de Hollywood a veces se inspiran en la realidad para enriquecer sus historias. 

En lugar de ocultar la cicatriz de Ford con maquillaje o ignorarla por completo, decidieron darle un origen dentro del propio relato de la saga. Y así, una marca accidental de la vida real se transformó en una parte clásica del mito de Indiana Jones. 

Fotos de slashfilm.com

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