La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires es, sin dudas, un lugar de pertenencia de los argentinos por excelencia en su estrecho vínculo con la lectura, los libros y la literatura. Y en estos 50 años han pasado democracias, dictaduras, crisis económicas, visitas ilustres y la pandemia, ya que debió interrumpirse en 2020 y 2021.

Como todo en la vida, algunas editoriales pasaron y otras quedan. Sin embargo, hay sellos que perduraron durante este medio siglo, son las más “fieles” de la Feria, las que estuvieron siempre, en todo momento. Acompañaron cada paso de la Fundación El Libro, soportaron varias turbulencias pero, sobre todo, vieron nacer, crecer y sostenerse en el tiempo a la muestra desde sus comienzos en el Centro Municipal de Exposiciones, en 1975, y también en el año 2000, cuando se trasladó a La Rural.

El stand de Sigmar en la Feria de 2026. Foto Martín Bonetto

–¿Cómo recuerdan los inicios?

Paula Pampín (directora y editora de Ediciones Corregidor)

«Estuvimos en las 50 ferias del libro. Fueron 50 ininterrumpidas salvo la pandemia de 2020 que nos interrumpió a todos. Somos una editorial familiar independiente fundada por mi papá, Manuel Pampín, hace 55 años. Recuerdo que los primeros ensayos de la Feria se hicieron con puestitos en la calle hasta que se llegó al Centro Municipal de Exposiciones».

Gustavo Canevaro (dueño de Editorial Albatros. Fue presidente de la Feria del Libro en 2010 y relecto en 2012. Renunció en 2014)

«La misma Fundación El Libro hizo una feria en la calle Florida y San Martín. Esto fue antes de la primera Feria de 1975. Después se trató de reinstalar la feria y se hizo una edición de la Feria del Libro».

La 50.ª edición de la Feria del Libro está viviendo jornadas de asistencia récord. Foto Martín Bonetto

Benjamín Angeloni (gerente Comercial de Riverside Agency)

«Tengo entendido que la Fundación se creó después».

Paula Pampín (Ediciones Corregidor)

«La Fundación se crea a partir de esta necesidad, de esta movida de ferias».

Pasillos colmados y un flujo incesante de lectores en esta edición aniversario. Foto: Martín Bonetto Foto Martín Bonetto

Gustavo Canevaro (Editorial Albatros) (Editorial Albatros)

«No era una fundación originalmente sino eran distintas cámaras empresarias. Una era de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) que le dio el lema “del autor al lector”. Fue el inicio fuerte. El inicio fue que las cámaras empresarias editoras se pusieron de acuerdo de llevarlo adelante con el apoyo de la SADE».

Ana Ghio (gerente de Marketing de Editorial El Ateneo)

«Nuestro stand evoca el espíritu de la Primavera de las Letras, es una linda anécdota que tenemos en nuestra historia. La editorial cumplirá 114 años en la próxima primavera. Estamos en el stand 916 (Pabellón Verde) y si se acercan van a ver que está lleno de flores, eso tiene que ver con la Primavera de las Letras, un evento que Pedro García, nuestro fundador, organizaba allá por la década del 60, mucho antes de la Feria del Libro. En ese momento, los encuentros se hacían sobre la calle Florida, sacaban los libros a la calle y hacían encuentros entre autores y lectores en esas primaveras de las letras, que fue como un antecedente de estos encuentros tan hermosos de autores y lectores. Ese es el espíritu que queremos acá en la Feria y evocamos siempre con nuestro stand».

Ana Ghio (gerente de Marketing de Editorial El Ateneo). Foto: gentileza

–¿La de Florida era una Feria chica?

Gustavo Canevaro (Editorial Albatros)

«Sin dudas, las primeras ferias en la calle eran las primeras pre experiencias.

Paula Pampín (Ediciones Corregidor)

«Después en el Centro Municipal de Exposiciones, la Feria ya tenía como un color. Nunca se llegó a este tamaño (el de La Rural)».

La 50.ª edición de la Feria del Libro de Buenos Aires. Foto Martín Bonetto

–¿Y qué pasó en 2000?

Gustavo Canevaro (Editorial Albatros)

«En ese año se hizo el cambio. En realidad, en el año 2000 la Cámara Argentina del Libro (CAL) hacía un congreso de editores pero el predio ya no daba para más: tenía problemas en las instalaciones eléctricas, también caía agua de los techos. Era un predio muy querido por nosotros, pero ya era peligroso. El predio estaba en avenida Figueroa Alcorta y Pueyrredón, donde actualmente está el nuevo Centro de Convenciones de Buenos Aires».

–¿Cuáles fueron las editoriales que estaban en aquellos primeros tiempos?

Paula Pampín (Ediciones Corregidor)

«Son alrededor de 11. Somos las editoriales que venimos sosteniendo durante todo este tiempo. Muchas fueron desapareciendo por distintas razones o absorbidas por otras, en el caso de los grupos».

Gustavo Canevaro (Editorial Albatros)

«En el predio Municipal, en los dos stands de costados que entrabas eran Sigmar, una de las que siguen estando, y la otra era Acme Agency.

El stand de Sigmar en la Feria de 2001.

Mercedes Güiraldes (por Emecé, actualmente trabaja como directora Literaria de Planeta)

«Entré a trabajar a emecé en 1991. Fui editora entre 1992 y 200. En ese momento eran Emecé y Sudamericana en el pabellón central. Es como ahora, que están Planeta y Penguin Random House una al lado de la otra. Sudamericana fue comprada por PRH y Emecé por Planeta».

Paula Pampín (Ediciones Corregidor)

«Esas Ferias tenían la particularidad de ser inauguradas por los presidentes argentinos, también los de facto. Había un primer piso que “balconeaba” hacia la planta baja. Entonces, en la esquina lo inauguraba cada presidente. Siempre había problemas…».

Paula Pampín (directora y editora de Ediciones Corregidor). Foto: gentileza

Mercedes Güiraldes (por Emecé – Planeta)

«Recuerdo una inauguración de Carlos Menem: iba con el Tula y sus bombos junto con una patota. Una vez me tocó presenciar el acto, se agarraron a trompadas con algunos expositores».

Miles de personas recorren los pabellones de La Rural . Foto Martín Bonetto

–¿Siempre fue una feria política?

Paula Pampín (Ediciones Corregidor)

«Siempre lo fue».

Benjamín Angeloni (gerente Comercial de Riverside Agency)

«A propósito de los presidentes, Jaime Rodrigué es el presidente de Riverside Agency, la distribuidora donde trabajo, una de las que estuvo en las 50 ediciones de la Feria. Él presidió la primera edición de la Feria, en 1975. Una de las anécdotas que me cuenta es que la Feria no se hacía en la misma fecha que se hace ahora sino a principios de abril. Le pregunté qué había pasado en la de 1982, en el año de la guerra de Malvinas. Me comentó que la inauguración había sido el 1 de abril y tenía que venir el expresidente de la dictadura, Leopoldo Fortunato Galtieri. Claramente no vino porque estaba planificando la incursión militar en las islas. Por eso, el discurso le tocó de nuevo a Jaime Rodrigué».

Feria del Libro de Buenos Aires en su edición de Oro.
Foto Martín Bonetto

Paula Pampín (Ediciones Corregidor)

«Claro, pero 2 de abril abrió la feria. Yo era chiquita pero me acuerdo patente que ese día abrió la Feria. ¡No había nadie! Estaba totalmente vacía».

Gustavo Canevaro (Editorial Albatros)

«Yo ya trabajaba, tenía mis primeros años aquí. Fue una de las ferias más difíciles porque tuvo muy poco público. Nos tocaron cosas muy duras: crisis económicas, devaluaciones… Es una Feria que tiene una resiliencia increíble».

–¿Qué había pasado en 1976, tras el Golpe militar?

Gustavo Canevaro (Editorial Albatros)

«Pensá que a la Feria la estás mirando con los ojos de ahora, me refiero al paso del gobierno militar. En ese momento había gente que podía estar denunciada pero todavía no estaba instalado lo que habían hecho en la sociedad. Recuerdo que, como ciudadano, en ese momento no se aguantaba la anarquía. Después fue peor la solución que la enfermedad. Me refiero al tema de los libros.

El stand de Sigmar en la Feria de 1976. Foto: gentileza

–¿Ustedes como editoriales, sufrieron algún tipo de censura?

Gustavo Canevaro (Editorial Albatros)

«Hacían una inspección. Normalmente se armaba la Feria para que funcionara. Cada editorial presentaba sus libros pero en ese momento había un censurador que pasaba y marcaba los libros que no tenían que estar. Los organizadores tenían que ceder. Hubo algunos libros de Daniel Divinsky que fueron censurados, también hubo libros infantiles censurados. La cuestión era brutal, una animalada. Los militares podían censurar algo totalmente ridículo más allá que otros correspondían intelectualmente para lo que ellos pensaban».

Gustavo Canevaro (dueño de Editorial Albatros. Fue presidente de la Feria del Libro en 2010 y relecto en 2012. Renunció en 2014). Foto: gentileza

Paula Pampín (Ediciones Corregidor)

«A nosotros nos censuraron Monte de Venus (una novela de Reina Roffé de 1976), Olimpo (de Blas Matamoro, el primer libro censurado por la dictadura en marzo de 1976). También se censuró Redondo Celeste y Blanco, el libro del Mundial 78, escrito por Tito Junco con la participación de los exfutbolistas Antonio Rattin, Roberto Ayala y el exárbitro de fútbol Aurelio Bosolino. En el libro habían criticado a la organización del Mundial y no se podía criticar. Al margen de esto, tuvimos que destruir otros libros: había que romperlos como si fueran un papel o incluso, quemarlos.

–¿Pasó algo más que eso?

Paula Pampín (Ediciones Corregidor)

«A mi papá, Manuel Pampin, se lo llevaron. Es algo que nunca quiso hablar. Esto fue en 1978. Estuvo en una comisaría. Antes, lo vinieron a buscar a mi casa con armas y se lo llevaron. Mi mamá estaba parada en la puerta diciéndole que mi papá no estaba. Yo era chiquita, estaba parada junto a ella. Veía que estaba parado en la otra cuadra con el auto. Ahí pensé que los militares se iban a dar cuenta, eso me dio pánico. Le dijeron que querían ver el depósito de la editorial que estaba a la vuelta de casa. Mi papá les dijo que iba con su auto: tuvo que manejar con una itaka en la cabeza. Cuando mi papá iba para el depósito, los militares se lo llevaron para otro lado. Pasó unos días en la comisaria y después lo soltaron».

–Con el regreso democrático, ¿qué cambios notaron de la mano de la libertad?

Gustavo Canevaro (Editorial Albatros)

«La llegada de escritores al país no solo está marcado en la Feria sino en la historia. Venían a la feria a dar charlas, también iban al stand a firmar pero en ese momento no existía el firmódromo».

Paula Pampín (Ediciones Corregidor)

«Raúl Alfonsín estuvo firmando libros en mi stand. Marco Denevi también generaba un montón de cosas cuando iba al stand pero después quedó en el tiempo. En cambio, a Macedonio Fernández se sigue leyendo ¡Las colas que se armaban en ese momento! Eran colas de horas».

Benjamín Angeloni (Riverside Agency)

«El caso de Riverside es el de una importadora de libros de sellos españoles, no tenía tanta presencia de autores nacionales. En los últimos años vinieron Paul Auster, pero no firmó en el stand. También vino el escritor italiano Alessandro Baricco».

Benjamín Angeloni (gerente Comercial de Riverside Agency). Foto: gentileza

Paula Pampín (Ediciones Corregidor)

«En ese momento la Feria se te venían todos, encima se te movía el stand. Respecto a los cambios, en la Feria, desde la primera hasta hoy, siempre fue un reflejo de la sociedad y del momento político y social actual. Así como en la democracia vino la apertura, cuando el mercado se achica acá las ventas también se achican. Es un reflejo de todo lo que pasa».

Verónica Chwat (gerente Comercial de Editorial Sigmar, tercera generación familiar de la empresa como editorial)

«Mas allá del cambio del lugar que marcó el inicio de una nueva era para la Feria, con el correr de los años fueron creciendo exponencialmente la cantidad de editoriales que participaban, tanto nacionales como internacionales, ampliando la bibliodiversidad y la oferta que los visitantes pueden encontrar. También fue cambiando la fisonomía de los stands: antes eran más sencillos y se fueron convirtiendo en una representación de la imagen que cada editorial. También hay más oportunidades de mostrar los libros en forma distinta generando instancias para que los lectores puedan interactuar con el contenido».

Benjamín Angeloni (Riverside Agency)

«El último gran cambio del que fui testigo fue la masividad de los jóvenes como fenómenos literarios. Esto fue en la Feria de 2014. El libro Correr o morir, de James Dashner, llegó a reunir como 5.000 personas».

Gustavo Canevaro (Editorial Albatros)

«Eso tiene que ver con las sagas: empezó con Harry Potter pero tardó muchos años en tener impacto. Fue fenómeno increíble inicialmente, pero no tanto en Argentina en sus comienzos. Fue un fenómeno raro pero eso empezó a disparar el tema de las sagas y cada vez impactó más en los jóvenes».

Benjamín Angeloni (Riverside Agency)

«Pero a partir de ahí empezó a identificarse un nuevo público y todas las editoriales comenzaron a lanzar sus distintas sagas y a convocar gente que probablemente no tenían un radar que podían convocar a miles de chicos».

–¿Recuerdan algún encuentro con escritores como Borges Sabatado, Bioy Casares?

Mercedes Güiraldes (por Emecé – Planeta)

«A Borges no lo conocí ya que entré a Emecé en 1991 y él había fallecido en 1986. Pero a Bioy lo conocí bastante, lo acompañé a muchas veces a la Feria. Se hizo “famoso” después de haber ganado el Premio Cervantes, en 1991. Ahí comenzó a tener enormes filas de gente para firmar. Él ya era muy grande pero estaba bien. Una vez, me miró y me dijo “¡Qué increíble!” por la cantidad de gente que había en la fila. “Miren cuando se den cuenta”. Eso siempre me voy a acordar. También me acuerdo de unos chicos que vienen con una tarea que les encomendó la profesora de Lengua para el colegio: unos cuestionarios que venían con unos papelitos con preguntas y respuestas para hacer a los escritores. Yo estaba al lado de Bioy hasta que vienen unos chicos y dicen: “Vení que hay uno!” Se acercaron a Bioy y le dijeron: “¿Usted es escritor?” “Creo que sí”, le contestó. Ahí le preguntaron lo que decía en el papel: “¿Cuál era su recurso literario favorito?” Bioy les dijo: “¡Ninguno, por favor!” (risas).

Gustavo Canevaro (Editorial Albatros)

«Lo de Ray Bradbury fue impactante. Lo conocí por las fotos que tuve en la organización del comité en 2007 (fue una videoconferencia desde Los Ángeles. También estuvo presencialmente en 1997). Los momentos épicos tuvieron que ver con Ray Bradbury. En 2011 también lo fue con Mario Vargas Llosa. Paul Auster estuvo con JM Coetze en 2018. Fue una presentación muy interesante».

El stand de Sigmar en la Feria de 1982. Foto: gentileza

Paula Pampín (Ediciones Corregidor)

«También está el caso de los no escritores: ese tipo de personajes que no son escritores pero generan las colas más grandes. Este año tenemos a Oriana Sabatini».

–¿Cuál fue el mejor año en la Feria del Libro?

Mercedes Güiraldes (por Emecé – Planeta)

«Creo que el mejor de todos fue justo antes de la pandemia».

Paula Pampín (Ediciones Corregidor)

«La Feria más alta que recuerdo es la de 2015 en cuanto a movimiento de gente y ventas».

Gustavo Canevaro (Editorial Albatros)

«Tengo otra apreciación: para mí, la Feria después de la pandemia fue una locura».

Mercedes Güiraldes (por Emecé – Planeta)

«Es verdad. En la Feria de 2022 no se podía caminar en los pasillos ¡Era impresionante!»

–¿Qué significa la Feria para ustedes como editorial?

Gustavo Canevaro (Editorial Albatros)

«Me tocó escribir unas cosas para el diario de la Feria. El punto de partida lo tomé como Paula lo contaba con su empresa familiar, de la decisión de mi viejo de participar de la Feria. Él no charlaba sobre trabajo en la cena en casa, por ahí contaba alguna cosa pero una vez dijo que Albatros iba a participar en la primera edición de la Feria. Se lo notaba con una ilusión fuerte. Siempre me quedó grabado eso, la expectativa que había era enorme. Mi papá falleció en1982. Después me tue que hacer cargo de la editorial. Me quedó eso de querer a la Feria, algo que él la disfrutaba estando acá con la gente, con la interacción. También amaba lo que había sido este emprendimiento familiar».

Paula Pampín (Ediciones Corregidor)

«Mi papá decía: “Si no estás en la feria, no existís”. La editorial que no está en la Feria, no existe. De ahí, la necesidad de estar siempre más allá de las ganancias o no ganancias».

Verónica Chwat (Editorial Sigmar)

«Es el momento más lindo del año. Estamos todos los colegas de la industria en un mismo lugar por tres semanas. Eso genera una energía mágica. A nosotros en particular, nos permite interactuar con nuestros lectores en forma directa, conocer qué quieren, qué necesitan, y también mostrarles todo lo que nuestro catálogo tiene. Este año cumplimos 85 años y ya llevamos varias generaciones de lectores: vemos a los padres y abuelos traer a sus hijos y nietos para que conozcan los libros que leían de chicos. También hubo gente que se sacó fotos con las tapas de libros antiguos que exhibimos en gigante en el stand como forma de mostrar parte de nuestro ADN. Para nosotros, la Feria es un momento único para disfrutar viendo a los chicos tirados leyendo nuestros libros en el piso, agarrándose fuerte de un libro que les gustó para que sus papas o abuelos se lo compren, eligiendo qué les gusta leer, o a los padres eligiendo libros que después se van a convertir en momentos compartidos con sus hijos. Ése es el mejor regalo que podemos tener como editorial, poder presenciar en vivo y en directo el amor por los libros. Todo eso es la Feria».

–¿Cómo ven a la Feria del Libro de Buenos Aires en comparación con las Frankfurt o Guadalajara?

Mercedes Güiraldes (por Emecé – Planeta)

«Esta es una feria bien de público lector. Es bien argentina: acá los editores además nos convertimos en libreros y tenemos contacto directo con el lector. Eso es interesantísimo siempre, es un momento alto. Además, son tres semanas largas» (risas).

Paula Pampín (Ediciones Corregidor)

«Ninguna feria del mundo dura tanto como la Feria del Libro de Buenos Aires. La de Frankfurt es solamente una feria de derechos. Por eso, como esta Feria no existe ninguna en el mundo».

Gustavo Canevaro (Editorial Albatros)

«La de Guadalajara también ha crecido muchísimo».

Paula Pampín (Ediciones Corregidor)

«Pero es una combinación. Si me preguntan, deberíamos cortar un poco esta Feria que tenemos».

–¿Qué significa la Feria del Libro para ustedes?

Benjamín Angeloni (Riverside Agency)

«Lo que me gusta es el momento en que los libros están en el centro, en el tema de discusión, cuando, por lo general, los libros suelen aparecer en el margen de los diarios. En cambio, en la Feria, viene un político, un músico o un escritor y suceden cosas que en otro momento no ocurren. También nos pasa a las editoriales: aquí es el momento en que se lanzan las apuestas más importantes, estamos en nuestra temporada alta. Es como la convivencia del mundo del libro donde estamos todos: editoriales grandes, chicas, independientes y distribuidoras, entre tantas cosas».

Mercedes Güiraldes (por Emecé – Planeta)

«Es nuestra vidriera fuerte. También está ese momento tan particular que es la apertura, no sé cuanta trascendencia tiene afuera pero siempre hace ruido saber quién va a abrir, quién va a presentar, y qué o quiénes van a decir tal cosa».

Paula Pampín (Ediciones Corregidor)

«A nosotros, como editoriales, nos permite mostrar todo nuestro catálogo. En las librerías llegan determinados títulos y dejan de estar ahí. En cambio, acá te permite mostrar tu catálogo entero. También vemos que hay un público muy fiel en la Feria».

Mercedes Güiraldes (por Emecé – Planeta)

«La gente encuentra cosas que pensaba que no existían o se habían olvidado de que existían. Vienen a buscar todo acá, es muy emocionante. El año pasado nosotros tuvimos un boom con El Eternauta, que nos sobrepasó para bien. Coincidió el momento de la Feria con el estreno de la serie en Netflix y el boom fue increíble. ¡De repente, la gente buscaba a El Eternauta como quien busca pan! Teníamos que salir a reimprimir a lo loco: ¡todo el tiempo se agotaba! Fue increíble, todavía se sigue vendiendo un montón. Son cosas que, por lo general, no te pasan nunca».

Ana Ghio (Editorial El Ateneo)

«Estamos muy orgullosos de cumplir 50 Ferias. Para nosotros, es el evento más importante del año. Es la única oportunidad que tenemos en el año de ver al público lector en forma directa porque en general, como todas las editoriales llegamos al público a través de las librerías. No solamente es una feria comercial, también es la oportunidad de ver la reacción de los lectores ante nuestro catálogo, con los autores y las tapas».

–¿Cómo es el público argentino como lector?

Mercedes Güiraldes (por Emecé – Planeta)

«Los argentinos tenemos problemas evidentes y los lectores, también. Sin embargo, nos sorprenden todo el tiempo. Cada Feria es una sorpresa. Venimos de momentos mejores o peores pero, una y otra vez, todo esto que se ve acá: te quedás realmente sorprendido de la respuesta del público. Es un fenómeno aparte: hay que venir a la Feria del Libro. Eso emociona mucho».

Mercedes Güiraldes (por Emecé, actualmente trabaja como directora Literaria de Planeta). Foto: gentileza

Benjamín Angeloni (Riverside Agency)

«En el mercado hispanohablante del que nosotros más o menos podemos llegar a alcanzar, el público argentino siempre es reconocido como un público de buen nivel al que llegan libros y se logran consolidar autores que por ahí en otros lugares no tienen un espacio, pero tienen el origen en la historia del mercado editorial argentino, la crítica literaria y la universidad pública. Hay un conjunto de factores que confluyen a que haya un público lector potencial. También encontrás momentos de crisis u otros que podés comprar unos tres libros por año. Todo va cambiando según el momento pero, potencialmente, Argentina tiene un público muy lector».

Paula Pampín (Ediciones Corregidor)

«Los lectores existen. Tenemos la ciudad con mayor promedio de librerías por habitante, también tenemos a La Noche de las Librerías. Acá tenemos muchas cosas para criticar y para mejorar, pero Me parece que la Feria del Libro es el acontecimiento cultural del año. También hay gente que aprovecha para venir a la Feria ya que es el único contacto que tiene con el libro en todo el año. Eso ya significa mucho».