
Cuando el escritor portugués Afonso Cruz se enteró de que el gobierno de su país había cerrado el Ministerio de Cultura (en 2011), nació el impulso vital de escribir Vamos a comprar un poeta (Del Asteroide), que presentó en el stand de Portugal durante la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. De la importancia de la cultura, la lectura y la escritura habló con Clarín durante su estadía en Buenos Aires.
Afonso Cruz, autor de Vamos a comprar un poeta (Libros del Asteroide), retratado en Buenos Aires. Foto: gentileza.–¿Cómo nació la idea de comprar a un poeta?
–Esa idea surgió porque en Portugal el gobierno decidió cerrar el Ministerio de Cultura. Es la segunda vez que pasa y todos los artistas, no solo los escritores, estábamos muy preocupados por la situación. La inversión en cultura era más baja que bajísima y, aun así, tomaron esa decisión. No se van a resolver los problemas del país con esta política; al contrario, la cultura genera mucha ganancia. Es algo fundamental para mantener y para educar a los empresarios, porque las personas, para hacer dinero, necesitan de cultura. Cuando no la tienen, los negocios no se desarrollan y tienen que cerrar sus empresas. Este libro surgió de una necesidad de decir todo esto.
–¿Para qué sirve un poeta?
–Bueno, para nada, pero tiene consecuencias muy importantes en nuestra vida: la poesía, lo invisible, todo lo que no vemos, es lo más importante. La belleza, la incomodidad que genera el arte, es muy importante para pensar, para criar, para imaginar un futuro, como dice ese verso: “La poesía es un arma cargada de futuro”. Nos sirve como herramienta porque tiene una razón inmanente, en sí misma. Sirve como pasear, como viajar, como la amistad, como el amor, que son cosas que no se pueden medir ni ver. No amamos para algo, amamos porque sí.
–Hay una frase en el libro que creo que lo explica: “Si el arte y la literatura no fuesen importantes, nadie se habría molestado en prender fuego a la biblioteca de Alejandría”
–Así lo hicieron todas las dictaduras en el mundo. Los dictadores tienen censores porque quieren que haya un único pensamiento. Milan Kundera les llamaba kitsch a las dictaduras por su uniformidad. La idea de uniforme, que es muy fascista, nos hace a todos iguales y los libros son muy peligrosos porque tienen ideas y las ideas son amenazas constantes contra el pensamiento único. Cuando vamos a cenar, por ejemplo, yo pregunto a todas las personas en la sala qué quieren cenar, es una pregunta. La dictadura es una respuesta, es una orden y esa es la gran diferencia. Los libros hacen preguntas.
–También escribiste que “la ficción no sirve solo para escapar del horror y las injusticias, sino también para planificar la construcción de una alternativa”
–Tenemos un órgano hipertrofiado que consume el 20% de nuestras calorías, es mucho. Y pasamos casi todo el día pensando en cosas como planear el futuro, por ejemplo, y eso es comprensible, pero también pensamos mucho en lo que hicimos en el pasado, pero no podemos modificarlo. Lo que sí podemos hacer es imaginar el futuro que deseamos. Si logramos imaginar alternativas, ya es muy importante para cambiar la sociedad y para cambiar nosotros como individuos. Cuando logramos que el arte se vuelva realidad, da mucha felicidad.
–Otra idea hermosa del libro es el llamado a cuidar a los y a las poetas, a no dejarlos abandonados en el parque
–Sí, eso tiene todo que ver con el cierre del Ministerio de Cultura; es una metáfora, porque si abandonamos el arte, no hay vida. Hay mucho trabajo alrededor de la cultura: los que ponen las luces en los espectáculos, los que manejan los coches, las compañías aéreas incluso. Además, la cultura es la que nos hace humanos. La usamos también para fabricar mesas, los utensilios para comer, la ropa que usamos y tenemos además la escritura, que es un exocerebro, un cerebro fuera de nuestro cuerpo. Antes de la escritura, para memorizar algo, siempre lo hacíamos dentro de un cerebro, de un cuerpo, pero después de la escritura yo puedo escribir exactamente la misma información, exactamente lo que estoy pensando, en una hoja de papel o en una computadora, es como bajar el alma. Es como poner mis sentimientos afuera de mi cuerpo y de mi alma, es un disco de memoria externo muy antiguo.
Afonso Cruz, autor de Vamos a comprar un poeta (Libros del Asteroide), retratado en Buenos Aires. Foto: gentileza.–¿Cómo fue tu experiencia en la Feria?
–Es increíble lo que hacen las ferias por la sociedad y es una de las cosas más pacíficas que uno puede imaginar, uno de los eventos más pacíficos. Y la lectura es una espiritualidad laica, algo que se puede hacer en silencio y se sale del mundo y se entra en otro mundo, es como una plegaria.
–¿Por qué te hiciste escritor?
–Mi papá y mi mamá se mudaron a la capital cuando yo tenía 5 o 6 años, viví 30 años en Lisboa y ahora vivo en el campo, en una finca, hace 18 años, aislado, no tengo vecinos. Empecé a escribir en 2008 de casualidad. Siempre trabajé con imágenes, con películas animadas, con ilustración y en ese tiempo tenía un blog de crítica política y social y el primer ministro era un comediante involuntario, las bromas se hacían solas, no era muy difícil. Yo tenía textos muy cortitos, pero muy afilados, y una directora de publicidad de una empresa multinacional creyó que mi tipo de escritura se parecía a la de la publicidad, me invitó a ser redactor de publicidad y empecé a trabajar con palabras y, como tenía una computadora delante cuando no tenía nada que hacer, escribía. Y así empecé a escribir.
–¿Qué escritores y escritoras argentinas te gustan?
–Samantha Schweblin, Selva Almada, Clara Obligado y por supuesto Cortázar, Borges, Sábato, especialmente también porque tenía esa idea, al final de su vida, de que el arte, sus novelas, podrían explicar mejor el mundo que la filosofía o la física; es una idea muy bella.
Afonso Cruz básico
- Nació en Figueira da Foz, Portugal, en 1971. Es escritor, director de películas de animación, ilustrador y músico.
Afonso Cruz, autor de Vamos a comprar un poeta (Libros del Asteroide), retratado en Buenos Aires. Foto: gentileza.- Ha publicado una treintena de títulos de ficción y no ficción, entre ellos A carne de Deus (2008), A contradiçao humana (2010), Jesucristo bebía cerveza (2012; Libro del Año por Time Out Lisboa y por los lectores de Público), La muñeca de Kokschka (2010; Premio de Literatura de la Unión Europea), Un pintor debajo de un fregadero (2011) y Vamos a comprar un poeta (2016; Libros del Asteroide, 2025).
Vamos a comprar un poeta, de Afonso Cruz (Libros del Asteroide).



