Llevaba tiempo detrás de un party game que pudiese trasladar hasta la mesa una experiencia similar a la que durante años hemos disfrutado en casa con Keep Talking and Nobody Explodes, el divertido videojuego en el que desactivar una bomba siguiendo las instrucciones de tus compañeros.

Quería, además, que fuese algo que pudiese disfrutar tanto con amigos como con los críos para que las instrucciones no fuesen demasiado complejas. Algo muy visual que les resultase más cómodo que ideas más o menos similares como, por ejemplo, Código Secreto. Ha sido una suerte que la solución haya caído en mis manos como por arte de magia de la mano de Penguin Airlines.

Un juego tan simple y divertido como suena

De 2 a 8 jugadores y con rondas rapidísimas que terminarán la partida en menos de media hora (a veces incluso menos, todo depende de lo buenos que sean los equipos) lo que nos propone Penguin Airlines es ponernos a los mandos de un aterrizaje de emergencia mientras nuestro compañero nos va realizando indicaciones.

Pulsa el botón rojo que tiene una bombilla roja sobre él. Baja la palanca roja grande a Off. En el panel de teclas azules, toca la segunda de la tercera fila… Mientras vas escuchando instrucciones tienes que mirar la colección de paneles que tienes delante, un grupo de tres por tres losetas de doble cara que colocarás de forma aleatoria para que cambien en cada partida, y elegir la correcta.

Si pulsas la correcta, tu compañero pasa a la siguiente instrucción mientras vais acumulando puntos. Si te equivocas la consola de control de Penguin Airlines te dejará el dedo pegado en ese error dificultando la vista de todo el panel y dejándote con una última oportunidad para fallar.

La gracia de todo esto está en que unos y otros tendrán que ser lo suficientemente rápidos para completar el mayor número de instrucciones posibles en apenas 30 segundos o, si hemos tenido suerte y hemos conseguido completar varias cartas, aumentar el número de giros del reloj de arena hasta alcanzar un máximo de dos minutos y medio por turno.

Penguin Airlines

Entre el pique y el estrés

Con unas ilustraciones lo suficientemente bonitas para ser llamativas, especialmente teniendo en cuenta que estamos ante un panel de control plagado de botones y visores, lo que más gracia les ha hecho a los críos es que hay varios botones y palancas que van colocados sobre los paneles y puedes mover a placer para colocarlos en una u otra posición.

Con una calidad de materiales fantástica para evitar sustos o dobleces, las partidas que hemos hecho hasta ahora en Penguin Airlines han demostrado estar a la altura (y a prueba) de niños menores incluso de los 9 años que marca en la caja.

El estrés generado por acertar tanto al decir las instrucciones como a ser lo suficientemente rápido para encontrar de qué botones te están hablando genera un pique divertidísimo tanto entre equipos rivales como entre los miembros del mismo, lo que siempre da para un buen puñado de risas y reproches sobre lo bien que lo ha hecho uno u otro.

Penguin Airlines

De la mano de cartas que piden secuencias adicionales y la posibilidad de ampliar el panel de control para hacer más difícil la búsqueda de los controles necesarios del avión, Penguin Airlines es uno de esos juegos que te pueden venir de perlas para tener entretenida a la mesa mientras preparas algún juego más sesudo o como uno de esos pasatiempos fugaces que se acaban alargando durante toda la tarde pese a que pensabas que no te iba a durar más de media hora.