
Tres salas rebosantes de imágenes, a la manera de las grandes iglesias del Renacimiento, cargadas de impronta simbólica y emocional, dan la bienvenida al universo de Federico Klemm; coleccionista, artista e impulsor del arte argentino hasta su fallecimiento en el año 2002. Para desentrañar los recovecos de esa realidad que construyó para sí mismo, basta recorrer Federico Klemm. Iluminador de mitos, en el Centro Cultural Recoleta, que, bajo la curaduría de Federica Baeza, Guadalupe Chirotarrab y Santiago Villanueva, develan algunas respuestas.
Autorretrato. El ser es víctima y sacrificio en lo cotidiano.1990, en la muestra Federico Klemm. Iluminador de mitos. Foto: Gentileza Fundación Klemm.Dividida bajo diferentes ejes, que el propio Klemm abordó durante una de sus etapas más potentes en cuanto al recorrido creativo que desarrolló en especial desde los 90, una época en la que no solo continuó su recorrido como artista, en alianza con amigos como Mildred Burton, por ejemplo, sino que consolidó su colección y abrió una exitosa galería que luego cerró para consolidar la Fundación Klemm, que este año cumple tres décadas.
Además, en esos años se sumergió en el universo de la televisión, a través de su programa El Banquete Telemático, ganando reconocimiento por parte de un público más grande que el del mundo del arte.
La muestra Federico Klemm. Iluminador de mitos. Foto: Gentileza Fundación Klemm.“Mi abuela nos ponía ese programa cuando nos sentábamos a comer» o «en casa a mis papás les gustaba ver a Federico”, son frases habituales entre aquellos ávidos consumidores de la televisión de finales del siglo XX, así como para una generación anterior lo fue el programa de Tato Bores con la participación estelar de Federico Manuel Peralta Ramos.
Es interesante que el equipo curatorial haya incluido en la muestra un vídeo temprano, de principios de los 60, donde aparece un Klemm muy joven, creando un cruce entre corto experimental y acción de performance, que anticipa lo que potenciaría décadas más tarde.
Curadoras de la muestra Federico Klemm. Iluminador de mitos, Federica Baeza, Guadalupe Chirotarrab y Santiago Villanueva. Foto: Gentileza Fundación Klemm.En la primera sala se lucen vestimentas, fotografías en formatos inmensos, obras intervenidas por Klemm donde se hacen presentes sus musas, las mujeres glam que tanto admiraba, desde Mirtha Legrand hasta Evita, Amalita Fortabat y, por supuesto Rosa, su madre, con quien tuvo un vínculo muy profundo, a tal punto que su fallecimiento fue canonizado por medio de imágenes difíciles de olvidar.
Klemm las retrata y reúne, elevando a sus referentes y emparentando a estas figuras que de otra manera difícilmente convivirían.
Amor por lo escénico
Aquí también se percibe su amor por lo escénico, especialmente la ópera, algo que, a decir verdad, se siente durante todo el recorrido. Sobre eso, el equipo comparte: «Federico se imaginó a sí mismo como un cantante lírico, afición que practicó como performer en eventos nocturnos, discotecas e inauguraciones. Mediante su propia construcción pública, concibió su vida y su obra bajo la forma de una ópera: un relato atravesado por el drama, la tragedia y la comedia, entre episodios de su biografía, la historia y la ficción».
La segunda sala pone el foco en el relato bíblico de Sansón y Dalila, por medio de una serie de fotografías que serían su último trabajo, en relación al impacto que la iconografía cristiana tuvo en diferentes momentos de su carrera. Excusas para poner en escena el deseo, los cuerpos y la potencia de los hombres «strippers, musculosos, bronceados» que retrata.
Como bien explica el texto que acompaña la muestra, esta es una oportunidad para crear una fusión «entre la antigüedad del mito, la fantasía y la reproducción tecnológica de las imágenes», por medio de las cuales Klemm diseñó un tiempo imposible de descifrar.
Por último, se visibilizan correspondencias, obras, archivos y otros elementos del mundo Klemm, como por ejemplo ese video incipiente antes mencionado o las cartas que recibió del bailarín afroamericano Sylvester Campbell en 1966, desde el hotel Savoy de la ciudad de Lima, donde le comparte haber pasado un tiempo fantástico en Buenos Aires y que considera que Klemm es fabuloso.
En otra, confiesa extrañarlo y comparte una foto de una puesta de El lago de los cisnes. Elementos íntimos que revelan otras facetas de Klemm, más allá de la extravagante visión que tantas veces se tuvo de él.
La muestra Federico Klemm. Iluminador de mitos. Foto: Gentileza Fundación Klemm.Además, bajo el concepto de Éxtasis de los telecristales, se propone enaltecer esa capa del hacer de Klemm, donde el centro de la cuestión es la representación del cuerpo masculino.
«Poniendo en juego la noción de éxtasis, recurre a la contemplación del horizonte representado en sus obras para ofrecer a los espectadores una fuga hacia otro lugar marcado por el deseo. Así, Federico imagina un estado de plenitud en el que esbozar otras vías de trascendencia mediante las imágenes».
Indagar en sus últimas obras
Por último, Federica Beaza, una de las curadoras de la muestra, comparte: «En Fundación Klemm el año pasado tuvimos la oportunidad de hacer una primera versión de esta mirada, donde trabajamos mucho el archivo, que comprende un acervo fotográfico muy importante, además de las obras y relaciones que tuvo con otros artistas; por eso en cada sala hay notas que vinculan esos acercamientos. Esta muestra también nos permitió indagar en sus últimas obras, por lo que el abanico es extenso, así como también fue la posibilidad de pensar en nuevos núcleos de investigación».
La muestra Federico Klemm. Iluminador de mitos. Foto: Gentileza Fundación Klemm.Tanto Beaza como Chirotarrab y Villanueva han mantenido un vínculo indirecto pero cercano con Klemm, no solo en cuanto a diversas investigaciones, sino desde lo personal. En ese tono, Baeza confiesa que de adolescente se acercaba a la Fundación para poder ver las fotografías de Robert Mapplethorpe o las pinturas de Roberto Aizenberg.
«Además, como persona trans, ver a una figura pública queer como Federico fue un señalamiento de que otro mundo era posible. En ese sentido, se convirtió en un referente», indica.
La muestra Federico Klemm. Iluminador de mitos. Foto: Gentileza Fundación Klemm.Para conmemorar un nuevo aniversario de la Fundación, y como resultado de una alianza con el Recoleta, surge entonces una oportunidad para seguir descubriendo las múltiples capas que conforman la figura de Federico Klemm y despliegan a este ser tan singular, del cual se decía tanto, pero de alguna manera se conocía tan poco.
Federico Klemm. Iluminador de mitos, se puede visitar de martes a domingo de 12 a 21 en las salas 7, 8 y 9 en el Centro Cultural Recoleta (Junín 1930).



