Elexsecretario de Seguridad Eugenio Burzaco publicó su primera novela, La guarida del lobo, que transcurre entre la ciudad de Berlín durante el nazismo y la Argentina de posguerra.

El exsecretario de Seguridad de la Nación Eugenio Burzaco publicó su primera novela, La guarida del lobo. Foto: Sergio Koltan, gentileza.

Eugenio Burzaco, consultor en seguridad, docente de la Universidad Di Tella, licenciado en Ciencia Política y máster en Economía y Políticas Públicas, ocupó cargos como diputado nacional, secretario de Seguridad de la Nación y ministro de Seguridad y Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, entre otros. En 2014 publicó El poder narco (Penguin Random House) junto a Sergio Berensztein. La guarida del lobo, de la misma editorial, es su primer libro de ficción.

Una madre resiliente

En 2020, finalizada su gestión en el Ministerio de Seguridad y durante el encierro prolongado por la pandemia, Burzaco se dispuso a concretar un proyecto que tenía en mente desde hacía años: escribir una novela histórica impactado por las vivencias de su propia familia. Nieto de inmigrantes polacos llegados a Argentina en 1946 después de haber perdido todo: “Casas, trabajo, campo y parientes arrasados primero por la invasión nazi y luego usurpados por la contrainvasión soviética”, dice. “Se quedaron con casi nada y así vinieron mi abuelo Dominik, capitán del ejército polaco, y mi abuela Ana, farmacéutica, junto a sus pequeñas hijas: Ewa y Verónica”.

Ewa es justamente el nombre de uno de los personajes centrales de la novela. También es el nombre de pila de una de las personas que figuran en los agradecimientos finales del libro. “Mi madre Ewa Dziewanowska nació en Cracovia en abril de 1940 en plena ocupación alemana”, cuenta Burzaco.

Si bien sus recuerdos del conflicto eran vagos, lo poco que recordaba era muy intenso. Recordaba haber viajado una vez finalizada la guerra, ella con cinco años y su hermana mayor con ocho, en un tren de la Cruz Roja que salió de Cracovia y llegó a París varios días después”. Las dos chicas iban solas, con un cartel en el pecho que las identificaba. Al llegar a la estación las esperaba su padre. “Ella nunca había visto a mi abuelo”, sigue Burzaco.

“Contaba que al abrazarlo se hizo pis encima, producto de la emoción, la tensión y el temor de conocerlo. De alguna manera soy el resultado de la crueldad de esa guerra y de nuestro maravilloso país que acogió siempre a miles de inmigrantes y les dio la oportunidad de crecer, integrarse y rearmar sus familias en la Argentina. La novela narra mucho de ese proceso. La Ewa de la ficción recrea muchos aspectos de mi madre, que era incansable, resiliente y batalladora. Por eso usé el mismo nombre”.

La reconstrucción histórica

La historia comienza en Berlín, en febrero de 1933, y atraviesa distintas circunstancias de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial en distintas regiones de Europa, luego en Norteamérica y Argentina. Algunas de ellas dan título a los distintos capítulos del libro: Juegos Olímpicos, Kristallnacht, La Guerra de Aniquilación, Día D y Operación Walkiria, El final de la guerra en Europa, En el búnker de Hitler y El Lobo llegó a la Patagonia. Describe en el primero de ellos: “Berlín era una fiesta. Los Juegos Olímpicos se desarrollaban con un brillo sorprendente. (…) La ciudad resplandecía con sus teatros llenos y sus comercios activos (…) Adolf Hitler, con su megalomanía siempre presente, utilizaba la puesta en escena de los Juegos Olímpicos para enaltecer su figura y asociarla a la del pueblo alemán”.

–¿Cómo fue el proceso de reconstrucción histórica de la novela, que parece haber sido muy exhaustivo en cuanto a datos y circunstancias específicas?

–Escribir La guarida del Lobo significó un gran esfuerzo de investigación, imaginación, edición y mejora de mi redacción. Luego de un año de trabajo intenso de investigación, borradores y lecturas, hubo un proceso de dos ediciones que fueron claves para que los personajes tomaran características propias y definidas. En ese proceso colaboraron Luciana Mantero y Pablo Avelluto, quienes me ayudaron a que crecieran los personajes fundamentales de la trama -en especial, Ewa- tanto en el desarrollo de su mundo interior como en sus situaciones familiares y personales y, a su vez, en la interacción con personajes históricos reales. Además, una vez terminada la pandemia encaré un proceso de entrevistas con historiadores, militares y rabinos para consultar sobre detalles del contexto histórico; los combates y batallas por un lado y, por otro, las tradiciones religiosas y culturales, para ubicar al lector en el ambiente adecuado de la época en tres localizaciones geográficas diferentes: Europa -principalmente Alemania-, Estados Unidos y Argentina durante las décadas del 30 y 40. Creo que eso ayuda a que los lectores puedan ingresar al mundo de los personajes y vivir sus pasiones, desdichas, peleas y reencuentros mientras avanza una trama repleta de hechos impactantes que cambiaron el curso de la humanidad.

–¿Cómo fue la decisión de centrarlo en determinados temas históricos, más allá de la cuestión familiar?

–Promediando la gestión como secretario de Seguridad Nacional hicimos un megaoperativo contra el tráfico de armas y uno de los detenidos tenía en su domicilio un doble fondo donde se encontraron una cantidad de elementos de origen nazi impresionantes. Recuerdo como si fuera hoy haber observado la lupa bañada en oro, grabada con la firma de Hitler, y un certificado de autenticidad junto con fotos del Führer mirando mapas de guerra con esa lupa. Lingotes de oro con sus águilas y esvásticas identificatorias, bustos de Hitler, armas de puño que decían pertenecer a él, libros y cartas firmadas por el propio Führer, algunas de ellas con incomprensibles fechas posteriores a su muerte, todo acá en Argentina. Entiendo que muchos de esos elementos eran verdaderos, como después se constató, y durante un tiempo hubo un pedido tanto de autoridades, tanto de Israel como de Alemania, de recuperar esos ‘tesoros’ nazis. Ese evento me retrotrajo a mi juventud en Bariloche, a los cuentos e historias que escuché de que el propio Hitler había vivido allí y que vivían muchos nazis en esa ciudad maravillosa a la vera del Nahuel Huapi. Fue como recordar momentos de mi infancia; en ese momento empecé a estudiar sobre el tema y surgió la posibilidad de escribir una novela.

Eugenio Burzaco en sus tiempos de funcionario porteño. Archivo Clarín.

–¿Cómo fue la elección del título?

La Guarida del Lobo fue un título que elegimos con la editorial Penguin Random House. Hace referencia al apodo de Hitler “el Lobo”, a uno de los lugares desde donde dirigió los combates durante la Segunda Guerra Mundial que quedaba en Prusia Oriental y lo llamaban la “Guarida del Lobo». Pero tiene que ver sobre todo con el final de la novela que incluye un escape, un refugio oculto y un destino que lleva a reunir a los tres personajes principales de la novela en el Sur recóndito de nuestro país. Históricamente fue uno de los lugares elegidos para ocultarse y huir de muchos nazis tras el gran conflicto bélico y allí los va a juntar el destino a David, Hans y Ewa. Pero mucho más no puedo decir, si no voy a spoilear la novela.

–¿Por qué centrar la trama en las vivencias de los tres jóvenes protagonistas?

–Hans, Ewa y David interactúan con distintos personajes históricos –uno de los tres es guardaespaldas de Hitler– y esto ayuda a conocer las decisiones y locuras de los segundos. A su vez, si bien es una novela histórica, se producen situaciones que tienen que ver con sentimientos humanos: amor, odio, acción, espionaje, asesinatos y conspiraciones. Los personajes tienen dudas, emociones, pasiones y contradicciones. Por momentos entran en juego su amistad, solidaridad, resiliencia y valores. Por otra parte, intenté que la trama siguiera situaciones clave de la época: arranca en Berlín, durante la llegada del nazismo al poder. Los tres preadolescentes se enfrentan en una ciudad con una gran efervescencia cultural y muy diversa para la época, pero también sacudida por la gran depresión del 30 y los efectos de la Paz de Versalles de la Primera Guerra. Se produce la quema del Reichstag -el Parlamento alemán- como hito y primer momento de concentración de poder del nazismo. Después cubre el desarrollo de esas amistades y relaciones que se producen en paralelo a distintos hitos históricos: los Juegos Olímpicos de Berlín, Kristallnacht -la primera gran represión antisemita en Alemania y Austria-, la invasión a Polonia y el comienzo formal de la Segunda Guerra Mundial, la batalla de Stalingrado, Pearl Harbour y el Día D, la liberación de París y la caída de Berlín. Así, las vidas de los tres personajes se dispersan entre Europa, Estados Unidos y Argentina y ellos son protagonistas como actores directos o testigos de las vivencias en esos países. Viven grandes hitos y momentos cada uno en su contexto hasta que el destino los vuelve a unir casi de casualidad en el intenso sur patagónico.

La guarida del lobo, de Eugenio Burzaco (Grijalbo). Foto: gentileza.

Las lecciones del pasado

Hace unos años los nazis hicieron un gran acto político en un estadio en pleno centro de Buenos Aires. Juntaron más de veinticinco mil personas y realizaron un evento con desfiles, vistieron el estadio con banderas rojas con esvásticas y estandartes de guerra, cantaron canciones alemanas, incluidos el himno nacional y el del partido Nacionalsocialista”, cuenta uno de los personajes del libro, que se dedica a investigar las actividades de los nazis en tierra argentina.

–¿Por qué es importante escribir un libro sobre la Segunda Guerra Mundial en este momento?

–Pasaron 80 años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, ya casi no quedan testigos directos del horror que significó la muerte de unos 85 millones de personas en todos los continentes. Por eso es importante recordar cómo se desarrolló ese proceso y comprender el impacto que tuvo en todo el mundo, incluso en Argentina. El acto del Luna Park fue el más grande que realizó el nazismo fuera de Alemania, poco antes del inicio de la Segunda Guerra. Los más de 20 mil adeptos reunidos marcharon con pancartas y banderas nazis, cantando himnos fascistas en alemán. El nazismo fue un fenómeno clave para comprender ese período oscuro de la humanidad y muchos de sus mitos y relatos vuelven en la actualidad, algunos con distintos formatos; otros, de manera casi repetitiva. La historia se repite como tragedia, sobre todo cuando olvidamos las lecciones que nos deja ese pasado. De hecho, este libro se lo dedico a mis abuelos y a mi madre, que fueron actores y testigos directos de ese drama, pero tiene como objetivo llamarle la atención a mis hijos y a la generación que viene.

La guarida del lobo, de Eugenio Burzaco (Grijalbo).