Es tiempo de recuperar las rutinas de cuidado: el año pasado solo 1 de cada 2 niños concurrió a la consulta médica periódica con su profesional de confianza. Te contamos por qué es fundamental retomar las visitas al consultorio y cómo hacerlo de manera segura

Lina es mamá de un bebé. Está asustada porque su hijo tiene unas ronchitas rojas en las extremidades. Pero, por la pandemia, prefiere encontrar respuestas sin salir de su casa. Entonces busca en Internet: “sarpullido + brazos + piernas + niños”. La búsqueda da como resultado cientos de páginas que le brindan datos y puntos de vista diferentes, muchos de ellos contrapuestos. Hay, incluso, algunos que hablan de enfermedades raras y hasta de complicaciones. Asustada, Lina cierra la ventana del navegador. Y llama al consultorio de su pediatra: nadie mejor que él para revisar a su hijo y brindarle información certera.

¿Cuántas veces hemos evacuado nuestras dudas médicas con familiares y amigos y hasta con un buscador, aún sabiendo que cada paciente es único y necesita un diagnóstico particular a partir de la escucha y el examen físico? En el caso de los niños, especialmente, el pediatra muchas veces los conoce desde que nacieron y es el primer recurso que tienen las familias en materia de salud durante los primeros años de vida. 

Lo cierto es que la situación de pandemia que comenzó en 2020 trastocó todas nuestras rutinas y la visita a los consultorios médicos no fue la excepción: un estudio realizado por la Universidad Católica Argentina arrojó resultados alarmantes: 1 de cada 2 niños no concurrió a las visitas presenciales periódicas con su profesional médico de confianza en todo el año. El miedo a contraer el virus o sentirse expuestos, sobre todo en los centros de salud y vacunatorios, dificultades con el transporte y la circulación en general, son algunos de los motivos que permiten explicar esta disminución en las consultas y en la cobertura de vacunación.

A causa del miedo al contagio de la COVID, a lo largo del 2020 los índices de vacunación cayeron por debajo del 50%, lo cual es dramático, ya que muchos niños se volvieron vulnerables a enfermedades prevenibles”, señala el Dr. Martín Gruenberg, médico pediatra integrante de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), entidad que destaca la importancia de volver cuanto antes a los controles presenciales para evitar un mal mayor en la salud infantil.

Todo bajo control

A lo largo de toda la evolución y desarrollo de los chicos, es el pediatra (a través de la consulta en el consultorio) quien constata el crecimiento y la maduración mediante un chequeo exhaustivo. “La auscultación, palpación, revisión profunda y sistemática del funcionamiento de todos los órganos y sistemas del paciente, tienen que estar a cargo de un profesional capacitado”, afirma el doctor Gruenberg. Por esa razón, la SAP recomienda un control mensual con el pediatra durante el primer año de vida del niño y, desde el año hasta el final de la adolescencia, que la visita presencial sea dos veces por año.  

Es cierto que muchas madres y padres todavía reniegan de concurrir a los consultorios médicos por temor a contagiarse de COVID. Frente a esa realidad, la comunidad de pediatras enfatiza que están dadas las condiciones para una consulta pediátrica segura, tanto las de control como las de urgencia, para el paciente y su acompañante. Esto es debido a que se cumplen protocolos muy estrictos que promueven el alejamiento temporal de los turnos, el distanciamiento en las salas de espera y el uso de equipos de protección personal e higiene, a través de la disponibilidad de alcohol en gel y el lavado frecuente de manos, entre otros.

¿Y las videoconsultas médicas? 

Si bien es cierto que son muy útiles y resuelven un número considerable de situaciones de carácter cotidiano, estas no reemplazan a la consulta presencial en la que se puede realizar un examen clínico y una observación más profunda, sobre todo en el primer año de vida del niño o frente a síntomas que evidencian cuadros importantes. “Cuando una consulta no requiere una revisión exhaustiva del paciente, se recomienda una consulta virtual: allí podemos acompañar y hablar con los padres sobre problemas del sueño, alimentación, límites, rutinas, etc. –explica Gruenberg, quien no obstante insiste en la importancia de volver cuanto antes a la presencialidad para garantizar el cuidado de la salud física y emocional de los chicos–. La consulta virtual genera un distanciamiento y pérdida de confianza en la interacción entre el paciente y el médico, un vínculo muy preciado durante los primeros años de vida de un niño”.

La forma más segura de visitar al pediatra

Si bien no existen protocolos únicos, cada profesional está implementando pautas afines a la delicada situación sanitaria por la que nos toca atravesar. “En mi caso, el día previo a la consulta les envío una nota a los papás aclarando que no deben haber estado expuestos a ninguna situación de riesgo de contagio. Los turnos se dan estrictamente cada 45 minutos para que no haya pacientes en la sala de espera, y no se dan sobre turnos a niños enfermos. Al consultorio puede concurrir solo un adulto acompañante. Como el consultorio tiene ventilación cruzada, se puede mantener la distancia social de 2 metros el mayor tiempo posible. Atiendo con barbijo y máscara, llevando adelante una estricta limpieza del espacio y de los elementos médicos luego de cada consulta. Y al revisar al paciente (tiempo donde puede ser necesario acercarse a menos de 2 metros), no se permite hablar”.

¿Qué pasa con las búsquedas en Internet?

Según el pediatra, debemos tener mucho cuidado porque la red es un lugar donde se encuentran datos de fuentes desconocidas, sin supervisión científica y, en muchos casos, hasta malintencionadas“Existen también sitios recomendados, como la Academia Americana de Pediatría, la OMS, UNICEF o la Sociedad Argentina de Pediatría, con datos seguros y actualizados. Muchas veces, para que vean cómo funciona, invito a mis pacientes a que hagan el ejercicio de buscar información sobre un diagnóstico reciente. Entonces se dan cuenta de que en Internet, lejos de encontrar tranquilidad y seguridad, se topan con pronósticos aterrorizantes  y trágicos que en la mayoría de los casos no son reales”, concluye el Dr. Gruenberg. 

Fuente: sophiaonline