El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) dio su primer paso de cara a los festejos por su 25° aniversario en septiembre con la inauguración del nuevo montaje de su colección permanente: Latinoamérica en expansión.

Latinoamérica en expansión, nuevo montaje de la colección del Malba y de Eduardo Costantini. Foto: Santiago Ortí, gentileza.

La novedad se centra en el recorte temporal, que abarca desde 1900 hasta 1970, en un gesto por volver a la esencia de las primeras exhibiciones del museo y en un retorno a la apreciación del arte por el arte y los ismos, antes que las lecturas políticas que han permeado las artes pictóricas latinoamericanas del siglo pasado.

A la par, se exhiben por primera vez algunas piezas de la colección Daros que Eduardo Costantini adquirió recientemente y que sumaron nuevos nombres al museo.

El pasado (reciente)

A fin de año, el Malba anunció que adquirió toda la Colección Daros Latinoamérica, unas 1233 obras de 117 artistas que habían reunido desde 2000 la pareja compuesta por Ruth Schmidheiny y su entonces esposo, el empresario y filántropo suizo Stephan Schmidheiny.

Latinoamérica en expansión, nuevo montaje de la colección del Malba y de Eduardo Costantini. Foto: Alejandro Guyot, gentileza.

En 2015, parte de las obras se exhibieron en la Fundación PROA. Con esta compra, el Malba casi duplicó su colección, con más de 3.000 obras de artistas de la región, y se colocó como uno de los mayores exponentes del arte latinoamericano del mundo.

La actualidad

Las curadoras María Amalia García, Alejandra Aguado y Nancy Rojas idearon el nuevo guion, que mezcla las obras del museo, algunas del acervo particular de Costantini y joyas de la colección Daros, cuyos artistas hasta hoy estaban ausentes de la colección del Malba.

Hicieron un recorte temporal, de 1900 a 1970, con énfasis en las dinámicas artísticas por sobre las políticas. Separadas en diez núcleos, por ahora ocupan solo la sala 2 del museo, pero se expandirán a otra sala cerca de la fecha del aniversario.

Nancy Rojas, Alejandra Aguado y Marita García, curadoras de la exposición Latinoamérica en expansión. Foto: Alejandro Guyot, gentileza.

Las curadoras eligieron a la gran joya del Malba, «Abaporu», de Tarsila do Amaral, pieza clave del movimiento antropofágico surgido en el marco del modernismo brasileño, como apertura de la exhibición.

La obra es lo primero que verán los visitantes, escoltada por las esculturas «Pudor» de Víctor Brecheret y «Bachué, Diosa Generatriz de los Chibchas» de Rómulo Rozo, y custodiada de cerca por «Baile en Tehuantepec», el cuadro de Diego Rivera por el que Costantini pagó 15.000.000 de dólares.

Latinoamérica en expansión, nuevo montaje de la colección del Malba y de Eduardo Costantini. Foto: Alejandro Guyot, gentileza.

Aunque se puede ver, efecto de una decisión de montaje donde se eliminó la pared que separaría dos salas, la exhibición abre propiamente con un primer núcleo titulado «Fuerza centrípeta», un título homenaje a una carbonilla abstracta de 1914 de Emilio Pettoruti.

Los núcleos continúan con «Escena callejera», con los artistas reflejando los cambios en las grandes ciudades –que también fueron cambios en la mirada de ellos– desde Nueva York hasta Buenos Aires.

Diego Rivera, Joaquín Torres García y Rafael Barradas llenan la sala, que prepara al espectador para el siguiente núcleo, «Naná Watzin». En esta tercera sala, nombrada a partir de una obra de Xul Solar, los artistas que cuelgan mezclaron vanguardia y americanismo para crear una forma que los vincule, además, a una historia local.

En los trabajos de Torres García se observará la influencia en simultáneo del cubismo y el futurismo, recursos a los que apela para representar los estímulos que le llegan desde Nueva York, a donde había viajado. Esos estímulos se traducen en cuadrículas, composiciones que cada vez se sintetizan más, casi como si el artista uruguayo estuviese adelantándose a una geometría para la que faltarían un par de décadas.

Latinoamérica en expansión, nuevo montaje de la colección del Malba y de Eduardo Costantini. Foto: gentileza.

«Lo imposible» es el nombre que recibió la sala dedicada al surrealismo latinoamericano, representado en la colección del Malba por artistas mujeres como Leonora Carrington, Remedios Varo y Maria Martins.

Le sigue «La discusión», el núcleo donde nos encontramos con «Autorretrato con chango y loro» de Frida Kahlo y que aborda cómo el surrealismo tuvo sus propias huellas de estilo en México –pese a que André Breton consideraba que en ese país el movimiento había conseguido su máxima expresión–, donde se mezcló con el debate y el muralismo de denuncia política y social.

El Malba introduce en este punto las obras de Agustín Lazo, quien se alejó de las tendencias mexicanas, tanto por las diferencias que tenía con el resto de los artistas por su origen más acomodado como por la crudeza de sus dibujos donde, sin abandonar el surrealismo, lo mezcla con escenas de crimen y perturbación psicológica.

«Manifestación», de Antonio Berni, otra pieza clave de la historia argentina que pertenece a la colección del Malba y que da nombre a otro núcleo, está acompañada por otras obras que continúan con la tradición del muralismo y la denuncia en la Argentina. En tanto, «Composición serial» reúne a los artistas concretos argentinos, así como los Bichos de Lygia Clark, a los que se les suman nuevas obras de la artista provenientes de la colección Daros.

Latinoamérica en expansión, nuevo montaje de la colección del Malba y de Eduardo Costantini. Foto: Santiago Ortí, gentileza.

Hacia el final se abren paso por primera vez en el Malba obras de Carlos Cruz-Diez. Las «Fisiocromías» representaron un cambio de materialidad en el color y de estabilidad. En vez de ofrecer un color ya fijado sobre una superficie, estas obras producen un color que se hace y se deshace en el instante según el desplazamiento del cuerpo y la percepción.

El artista venezolano está acompañado por otros concretos internacionales como Alejandro Otero y Jesús Soto. Por último, «Continuidad lumínica» emula una sala inmersiva, donde se despliegan los trabajos cinéticos de Julio Le Parc.

Latinoamérica en expansión, nuevo montaje de la colección del Malba y de Eduardo Costantini. Foto: Alejandro Guyot, gentileza.

El futuro

En septiembre, el Malba cumplirá 25 años y será el puntapié de las obras de ampliación, postergadas desde hace más de una década. El museo se extenderá por debajo de la plaza Perú, lindera al edificio.

Además, a partir del 18 de septiembre, la exposición se ampliará temporalmente en la sala 3, en el primer piso del museo, con un nuevo núcleo dedicado a obras fechadas desde la década de 1960 en adelante. Y llegará un nuevo catálogo de la colección permanente con la incorporación de las últimas adquisiciones y nuevas lecturas curatoriales.

Latinoamérica en expansión se puede visitar de miércoles a lunes de 12 a 20 en el Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415).