
Desde hace más de una década, con distintas modalidades, se ha venido consolidando un nuevo sistema de mecenazgo para artistas, basado en empresas que invierten capital en armar una colección de arte que comienza siendo privada para transformarse en pública o con acceso establecido.
Para analizar el nuevo rol que tienen estas colecciones con distintas motivaciones, un racconto de tres casos, que recientemente han estado activos, tanto creando salas abiertas al público como espacios definidos como parque de esculturas.
«70 veces 7», del artista tucumano Gabriel Chaile en MuseoCampo Cañuelas. Foto: archivo Clarín.Colección de Arte Balanz
Hace unos meses, en la sede de sus oficinas corporativas de Avenida Corrientes 316, se abrieron las nuevas salas de la Colección de Arte Balanz, que cuenta con más de 450 obras de artistas de todo el mundo. Sus socios y directores, Isabel Pita y Claudio Porcel, comenzaron en 2008 con la compra de una primera obra.
A esta acción se le fueron sumando otras hasta que el arte tomó un fuerte espacio en la compañía dedicada al mundo de las finanzas e inversiones, entendiendo que era un cable a tierra y una conexión con el mundo espiritual.
Sin título, de Study for linchados lynching (2009), de Francis Alys (colección Balanz). Foto: gentileza.En marzo de 2019, la colección se instaló en un espacio de 400 m² dentro de las oficinas de Balanz, dedicado exclusivamente a la exhibición de aquellas obras consideradas centrales. Pero el 28 de marzo último inauguraron un nuevo espacio de exposiciones temporarias: la Sala Nazaré.
Juliana Fontalva, quien dirige la colección, señalaba en la apertura que este espacio busca ampliar las formas de acceso a la colección: “Creemos que las colecciones son un organismo vivo. Sala Nazaré nace con la intención de generar nuevos encuentros entre las obras, los artistas y el público, y de activar la colección a través de lecturas contemporáneas”.
Con curaduría de Florencia Battiti, bajo el título La máquina del tiempo. El artista como viajero, en un guiño a la obra literaria de Herbert George Wells, escrita en 1895, que ‘rompe con la idea de progreso lineal, es decir, con la concepción del tiempo como una flecha que se dirige siempre hacia adelante’.
Pensando en las estrategias de cita y apropiación como operaciones críticas, la curaduría optó por mezclar temporalidades como disparador para cobijar una selección de obras que se desplaza entre épocas, activando fragmentos del pasado.
Hasta fines de junio se pueden ver algunas joyas que pocos coleccionistas o museos nacionales tienen, como la de Anselm Kiefer (Donaueschingen, Alemania, 1945), «für Ingeborg Bachmann» (para Ingeborg Bachmann), una obra realizada entre 2023 y 2025 que se inspira en los «Girasoles» de Van Gogh, pero combina emulsión, óleo, acrílico, goma laca, piezas de pan de oro y ceniza sobre lienzo, materiales que van a degradarse en el tiempo.
Lucian Freud, de Mondongo (2002). Chacinados y carnes ahumadas sobre madera, 150 x 150. Foto: Rodrigo Mendoza-Diego Spivacow, gentileza. Foto: gentileza.También están exhibidas el retrato de Lucian Freud de 2002, del grupo Mondongo, realizado con chacinados y carnes ahumadas sobre madera, y una bella pieza de Guillermo Kuitca, «El beso de Odesa», de 1984, entre muchas otras.
Fundación Tres Pinos
Creada en 2006 para generar y desarrollar actividades artísticas y culturales, la Fundación Tres Pinos ha desarrollado una tarea de intervención, acompañamiento y mecenazgo de artistas nacionales, en varias sedes.
La institución centraliza sus prácticas en el MARCO, Museo de Arte Contemporáneo de La Boca, que recuperó y refuncionalizó un edificio patrimonial de principios del siglo XX destinado a exposiciones temporarias.
En diciembre de 2021 presentó su nuevo proyecto, Museo Campo Cañuelas, que oficialmente abrió al público general el 17 de noviembre de 2024, en coincidencia con el Día del Escultor y las Artes Plásticas en la Argentina.
Se trata de un proyecto de museo escultórico al aire libre en la localidad de Cañuelas, que hoy tiene un recorrido de 2 kilómetros a cielo abierto en el que se pueden apreciar obras de gran escala, pertenecientes a artistas principalmente argentinos, de diversas generaciones.
Ubicado en la Ruta Provincial 6, km 95, siguiendo un sendero rodeado por un paisaje de árboles añosos y praderas de especies nativas, aparecen piezas que fueron presentadas por primera vez en el Museo MARCO de La Boca.
Obras como «El atajo», de José Luis Landet; «Pejerreina», de Adriana Bustos; «70 veces 7», del artista tucumano Gabriel Chaile; «La Nereida», de Alexis Minkiewicz; «Crossfit y Mantra», del Grupo Doma; «Nosotros», de Carola Zech; y «Recuerda que sabes volar», del artista misionero Andrés Paredes.
La última incorporación fue «Maloca», obra de Rember Yahuarcani (1985, Pebas, Perú), artista aborigen contemporáneo que fue invitado a exponer en el Museo MARCO con Juma. Preservar la memoria. Imaginar el futuro, con curaduría de Sandra Juárez, luego de integrar el Núcleo Contemporáneo de la exhibición central en la Bienal de Venecia de 2024.
Eduardo Sívori, Eduardo Schiaffino, Ernesto de la Cárcova, Reinaldo Giúdici, Lino Enea Spilimbergo y Antonio Berni, junto a figuras del arte latinoamericano como los uruguayos Pedro Fígari y Carlos Páez Vilaró o el ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, en MuseoCampo Cañuelas. Foto: gentileza.El público visitante accede a otra sala protegida donde se exhibe la colección de arte de la Fundación, que repasa varias generaciones y da cuenta del cambio operado entre el coleccionismo tradicional, centrado en el modernismo de Eduardo Sívori, Eduardo Schiaffino, Ernesto de la Cárcova, Reinaldo Giúdici, Lino Enea Spilimbergo y Antonio Berni, junto a figuras del arte latinoamericano como los uruguayos Pedro Fígari y Carlos Páez Vilaró o el ecuatoriano Oswaldo Guayasamín.
Pinamar: Arte y Naturaleza
Desde Pinamar S.A. se impulsa, con buenas alianzas, el proyecto Pinamar: Arte y Naturaleza, que se organiza como una red viva que amplifica la experiencia de habitar una ciudad arbolada artificialmente.
Permanencia de un sueño, rebautizada Piña, de Bastón Díaz, que está en el acceso a la ciudad de Pinamar. Foto: gentileza.Inspirándose en el modelo de ciudad jardín concebido por Jorge Bunge, fundador de la ciudad homónima, con un núcleo primario de colección que arranca en los años 80 por la galerista Teresa Nachman, luego por la presencia de Clorindo Testa, quien se hace una casa con su característico estilo, y más tarde se suma Víctor Magariños, que elige la ciudad para su taller, actualmente devenido en Casa Museo.
Hoy suman 80 obras de 50 artistas de destacadas trayectorias que reúnen más de 120 años de producción escultórica en bronce, acero inoxidable, como la de Pájaro Gómez, que se ubica cerca de la playa, y acero corten, como «Permanencia de un sueño», rebautizada «Piña», de Bastón Díaz, que está en el acceso a la ciudad.
Generando alianzas con arteba, otorga el Premio Pinamar Contemporáneo #2254, que va por su segunda edición y que instaló ya la obra «Albor de árbol», del artista Donjo León, en el nuevo vivero. En el Playas Art Hotel –que fue el primer edificio de la ciudad– una pieza de Lydia Galego, «Bicho canasto», franquea la entrada, mientras una obra del período figurativo de Lucio Fontana, «Hombre del Delta», aparece en el hall.
En el patio están desde «Laberintos», de la recordada Mariana Schapiro; «La Mujer con Libro», de Fioravanti; y el «Antimonumento», de Norberto Gómez, entre otros. En el Golf Links Pinamar, las esculturas se ubican entre pinos y fairways, desde «El hombre sentado», de Ricardo Carpani, hasta obras de Leo Vinci, Camilo Guinot y Pablo Larreta. En el Vivero Forestal de Pinamar S.A., hay obras de Ponciano Cárdenas, como la emblemática «El despertar de América».
La última incorporación fue Maloca, obra de Rember Yahuarcani (1985, Pebas, Perú), artista aborigen contemporáneo que fue invitado a exponer en el Museo MARCO. Foto: gentileza.Acaban de presentar la edición del catálogo razonado de la colección y de comunicar que el proyecto Pinamar Contemporáneo, que tiene a Andrés Duprat como director artístico y al colombiano José Roca como curador invitado, confirmó que en noviembre del corriente año artistas como Tania Candiani (México), Matías Duville (Argentina), María Elvira Escallón (Colombia) y John Gerrard (Irlanda) están invitados a desarrollar obras en diálogo con distintos puntos de Pinamar.
Algunas se integrarán de manera permanente al paisaje, mientras otras se conciben como instalaciones temporarias con un plazo aproximado de quince meses. A ellos se suma Marta Minujín, invitada especialmente a presentar «Nido de Hornero», obra emblemática de su trayectoria que en 2026 cumple 50 años.



