

Al promediar la feria Arte Pequeño Formato, que cerró en el Museo de Arquitectura y Diseño (MARQ) con 3500 visitantes, ya se podían ver los puntos rojos que señalan que las obras contiguas ya no estaban disponibles. Con un balance positivo, el domingo cerró la quinta edición de la feria, que este año el calendario de ferias porteñas impulsó a 34 galerías a sumarse, el triple que el año anterior, y con un salto cualitativo en su relevancia en el mercado de arte local.
Aunque las ventas seguían cerrándose tras levantarse los stands en tres sectores del predio, hasta el cierre de esta edición se registraron 316 ventas. “Fue un éxito porque triplicamos la cantidad de gente que nos visitó durante los cinco días de la feria, y porque se vendió mucho: de diferentes precios, para todo el mundo y muchas primeras obras”, analiza Mariela Ivanier, organizadora de la feria junto a Santiago Arce, Victoria Baeza y Sinfinito. “Fue muy emocionante que la gente se animara a comprar su primera obra; era uno de nuestros objetivos, más allá de las relaciones que las galerías pudieron hacer con su público”.
La galería Cosmocosa lo experimentó en su propio stand, donde llevó una cápsula con piezas sobre papel de Antonio Berni, que se vendían a un promedio de 1000 dólares. “Se cumplió el objetivo: Berni traccionó al público y el 40% de las obras que vendimos fueron la primera compra de obra de arte”, señala Amparo Díscoli, su directora. “El interés y la apreciación por la obra del maestro se mantiene vigente respecto a los contemporáneos, y pudimos conversar con el público que estaba ávido de saber sobre las obras y la vida del artista”.
“Vendimos obras de todos los artistas”, contó Marina Pellegrini, directora de Vasari, galería tradicional que participó con obras de Juan José Cambre, Alita Olivari, Alfredo Prior, Sandra Warenbron y Marcos López, Artista Invitado de Honor. “Los compradores son clientes nuestros, a quienes invitamos, y personas que sabemos que compraban en otras galerías”, destaca la galerista, que reconoce haber ajustado los precios a la propuesta y sumarse a partir de la presencia de Marcos López, de su staff. Además de Vasari, el reconocido fotógrafo tenía obras en Oficina de arte y Rolf.
“Una enorme felicidad” fue el mensaje de Almacén de arte, galería con sede en San Nicolás y presencia frecuente en ferias. En esta oportunidad agotaron la serie completa de textiles de Leo Mayer que llevaron, además de obras de otros artistas, entre ellos Alejandra Recosta, Kalil Llamazares y Mariquena Vallejo. “Pero más allá de los números que celebramos, nos emociona lo que esta feria volvió a confirmar: que una obra puede abrir conversación, deseo, confianza y futuro. Que puede volver a habitar colecciones que ya acompañan nuestro proyecto y, al mismo tiempo, iniciar vínculos con nuevos coleccionistas”.
En su primera participación, Quorum vivió la feria como “una salida y una excusa para estar en contacto con otro público y con pares, por lo que ya estar es algo bueno”, cuenta Melisa Boratyn, una de sus directoras. “Desde una visión menos positiva, creo que en términos generales es un año difícil en cuanto a ventas, por lo que la feria no hizo más que reflejar eso. En nuestro caso si llegamos a vender el fin de semana pero no a hacer una ganancia”.
Todas las galerías vendieron al menos una o dos obras. Es la cuenta que saca Graciela Sapia de GalleryLabs, que vendió 10, en muchos casos en cuotas. “Había muchas firmas a buen precio, como Berni y Le Parc, pero también Santiago Porter, y obras de artistas emergentes entre 200 y 500 que se llevaba la gente muy joven que estaban iniciando una colección”, analiza.
“La feria fue fantástica, en muchos aspectos, pero sobre todo porque se creó un compañerismo muy lindo entre las galerías, con mucha calidez, y eso tiene que ver con la organización, que resolvió bien los espacios y ojalá mantenga este nivel”, concluye.
Con ella concuerda Amparo Díscoli. “Este formato hacía falta, y la organización fue excelente, nos acompañó en todo momento”, resume. “La participación de galerías de Meridiano le sumó a la feria y la feria nos sumó a las galerías”.
Consolidándose en el mercado local, Arte Pequeño Formato con su impronta propia. “Un espíritu festivo, alegre y colaborativo”, según Mariela Ivanier, quien resalta la edición nocturna el día que comenzó la Copa del Mundo. “Lo más destacado es que las 34 galerías generaron comunidad”.



