Muchos deportes tienen su origen en intentar unir a la comunidad en circunstancias con incertidumbre. El fútbol sirvió para que muchas comunidades recién formadas por trabajadores de la industria pudieran unirse como un pueblo. El baloncesto fue inventado para poder tener un ejercicio que hacer en interiores durante días de ventisca.
En algunos casos los deportes se vuelven parte de toda una identidad nacional. Estados Unidos ha tenido durante largo tiempo el béisbol como un símbolo, el punto de comunión para todas las familias, sobre todo en tiempos de guerra. El fútbol americano le ha arrebatado esta popularidad, pero no esa capacidad de unir que intentar capturar una película como ‘Eephus’.
Un encuentro que une todo
El director debutante Carson Lund crea una película deportiva fuera de lo común, que intenta enfatizar el béisbol como una quedada que convertir en cinematográfica. 98 minutos de comedia indie que había acumulado grandes críticas (100% en Rotten Tomatoes, 84 en Metacritic) y que había permanecido inédita en España hasta que ha llegado en streaming a través de Filmin.
Dos equipos de categoría amateur de la zona de Nueva Inglaterra se enfrentan por primera vez en su historia, y el ambiente no podría estar más caldeado. Un inminente proyecto de construcción promete llevarse por delante el estadio donde van a jugar y el equilibrio de la comunidad, por lo que el encuentro se vuelve un instante de escapismo ante la incertidumbre futura.
Lund crea una atmósfera enrarecida pero también costumbrista a partir de mantenerse exclusivamente en el terreno de juego, siguiendo a los diferentes grupos de jugadores e intentar darles cierto aire vital a partir de interacciones muy pequeñas, casi triviales. Todo con el deporte de elemento vertebrador tanto en la historia como en las vidas de los personajes.
‘Eephus’: el deporte comunal
Es por ello que hasta decide tomar parte del ritmo de un partido de béisbol. Esto es, muchos tiempos muertos, muchas charlas entre instantes claves, muy pocos momentos climáticos. El cine estadounidense ha dado mucho toque cinematográfico y épico al deporte a base de mostrar casi exclusivamente los instantes más emocionantes, pero Lund muestra lo poco dinámico que llega a ser a menudo.
No por ello esos tiempos muertos dejan de ser ocasiones para que los personajes conecten, compartan perspectivas además de la experiencia deportiva. Esto juega en contra a veces con el propio ritmo interno así como a su humor, pero denotan a un cineasta dispuesto a encontrar una voz propia. Sólo por eso, ‘Eephus’ es interesante.
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