La fama se disfruta, genera beneficios y situaciones ventajosas, así como alimenta el ego. Aunque también encierra contratiempos, como la invasión a la privacidad y el ojo inquisidor de cada movimiento.

Mauro Caiazza alcanzó un cúspide de exposición, a partir de su talento desplegado en la pista del Bailando, pero principalmente por su relación híper mediática con Jimena Barón. Saboreó las mieles de la celebridad, pero ya llegó un punto de no retorno.

Hace unas semanas, tomó una decisión drástica, que sorprendió a sus casi 900 mil seguidores de Instagram. El artista borró todos sus posteos del perfil, ya no hay vestigios de ninguna publicación y además ya no comunica nada de su vida cotidiana.

En una entrevista con Clarín,  Mauro explicó : “Ya pasó mucho tiempo y que me sigan relacionando con alguien (Jimena)  que yo no tengo nada que ver y no sé nada de su vida es un poco incómodo. Pero bueno, lo entiendo perfectamente pero por eso justamente preferí cambiar mi perfil… No siento que yo haya alimentado eso pero tampoco me gusta salir a aclarar. Llega un punto en el que digo que hagan y piensen lo que quieran. No tengo nada qué decir porque simplemente no tengo contacto, no sé nada”.

Otro factor decisivo pasó por su lanzamiento al vacío en lo artístico, con la grabación de un disco como cantante, bajo el nombre Kaia Za San. En este proyecto, Mauro remarcó que Barón fue una enorme inspiración: “Sí, claramente ella fue un ejemplo. Me dio ese empujón. Me hizo sentir que podía hacerlo. Me dijo ‘tenés tus temas, tocás, cantás, ¿por qué no lo hacés? Y ver a una persona salir de otro lugar de alguna manera me dio apoyo. Sentí que también podía hacerlo”.

A la hora de marcar algunos argumentos para esta modificación radical en sus redes sociales, Mauro exteriorizó: “Ya no me llenaba mostrar mi vida, prefiero mostrar mi arte y eso la gente a veces no lo entiende”