
En la novela Fragua, de la escritora británica Ali Smith, la artista Sandy Gray recibe una llamada telefónica de una antigua conocida suya de la universidad, Martina Pelf. En plena pandemia, la mujer quiere pedirle ayuda acerca de una pregunta misteriosa que le hicieron luego de haber pasado medio día encerrada en una habitación de control fronterizo sin terminar de entender el motivo.
La aclamada escritora escocesa Ali Smith. Foto: redes sociales.“Me dijo que llevaba tiempo queriendo hablar conmigo. Me contó que era ayudante del conservador de un museo nacional (¿quién iba a imaginar que acabaría haciendo algo así?) y que había vuelto de un viaje de un día al extranjero, enviada por el museo en un hueco entre confinamientos para custodiar personalmente el regreso de un mecanismo de cerradura y llave, un artilugio, me explicó, muy adelantado a su tiempo, una versión inusualmente bella y de excelente calidad, de importancia histórica, que había formado parte de una exposición itinerante de objetos de finales de la Edad Media e inicios del Renacimiento”.
Ali Smith –dramaturga, académica y periodista– es autora de novelas como Chica conoce chico (2022); Hotel World (2001), ganadora del Premio del Libro del Scotthis Art Council, entre otros; The Accidental (2005), por la que obtuvo el premio Novela Whitbread del año, y el conjunto Cuarteto estacional, conformado por las novelas Otoño, Invierno, Primavera y Verano.
También escribió libros de cuentos –el primero de ellos fue Free Love and Other Stories (1995)– obras de teatro y artículos en medios como The Guardian, The Scotsman y el Times Library Supplement. En la novela Fragua (Nórdica Libros, 2023) cuenta una historia que transcurre en la Gran Bretaña posterior al Brexit, atravesada a su vez por la pandemia.
Una traducción inolvidable
“Soy la traductora de Ali Smith porque me lo propuso el editor de Nórdica, Diego Moreno”, cuenta Magdalena Palmer, quien realizó distintas traducciones de la autora británica al español.
“Empecé con un libro de cuentos, La historia interminable, y poco después me ofrecieron traducir la novela Otoño. Recuerdo muy bien esa traducción porque la hice durante la pandemia, un momento muy extraño; tenía mucho tiempo para trabajar y la sensación era surrealista. Otoño, como el resto del Cuarto estacional, trata sobre las devastadoras consecuencias del Brexit, y noté muchos paralelismos con la situación que estábamos viviendo. Fue curioso porque al traducir Fragua volví a recuperar esa sensación. Pensé que quizá Ali Smith la había estado escribiendo al mismo tiempo que yo traducía Otoño. Una coincidencia extraña”.
Volviendo a Fragua, el libro cuenta, a la vez, la historia de una herrera que creó piezas originales siglos antes y fue perseguida y marcada. Su historia se entrelaza con la de Sandy a través de una impactante cerradura que ella elaboró.
“Clavo y luego cuchillos, eso es lo primero y más sencillo, las puntas y los filos. Los clavos son lo más fácil y habitual, hacerlos nunca es desperdiciar el tiempo y siempre son de utilidad, primero se calienta la varilla y se golpean los lados del extremo ablandado mientras se le da la vuelta, manteniendo el ritmo hasta que el extremo se convierte en una punta. Para los ricos, la cabeza del clavo se decora con forma de bellota, espiral, sol, luna, concha, fruta. Para los demás, un clavo es un clavo. (…) Empezar con el mango, calentar el extremo, golpear los lados y aplanarlo hasta que sea tan largo como el pico de un pájaro de pico largo, dejando los bordes sin filo para que no hiera ni importune la mano de quien lo sostenga. Darle forma en punta. Curvar el extremo puntiagudo con golpes suaves y luego cerrarlo, doblar todo el mango en una suave V y después en una U. Para la hoja, cortar el metal en sesgo. Fragua. Aplanar y alisar. Fragua. De vuelta al mango. Cerrarlo. Fragua. Afilar la hoja hasta que resplandezca”.
La aclamada escritora escocesa Ali Smith. Foto: redes sociales.Sostiene Palmer: “Las historias superpuestas de Fragua son también algo habitual en la narrativa de Ali Smith, que siempre juega con los planos temporales, que muchas veces le sirven como denuncia. En Fragua tenemos una historia que transcurre en la más reciente actualidad y que habla sobre la pandemia y la deshumanización –otro de los temas clásicos de Ali Smith– y otra historia que transcurre en el pasado y nos habla de la lucha de una joven herrera perseguida por salirse de su papel. Las dos partes están narradas con estilos muy distintos y a mi parecer apelan a sensaciones y sentimientos también diferentes: el presente realza lo absurdo, en ocasiones llega a lo cómico, mientras que el pasado está narrado de una forma grave, brutal, que nos provoca rabia y horror”.
Muy reconocible
Sobre la escritura de la autora británica, su traductora al español cree que “es muy distintiva, muy reconocible”, y que es capaz de “combinar una aparente simplicidad formal –repeticiones, alergia a las subordinadas, frases breves– con endiablados juegos de palabras”. Dice también Palmer que Smith “no sigue las normas ortotipográficas” y que “cuestiona las convenciones de todo tipo: formales, sociales y políticas”.
Al definir sus novelas, considera que son “ingrávidas, aunque tratan temas brutales”, y destaca que existe una serie de características que suelen repetirse prácticamente en todas ellas: “la aparición de un personaje ‘mágico’ –en Fragua es la chica del zarapito–, la idea de metamorfosis, la reivindicación de un artista o personaje femenino desconocido, referencias literarias, juegos etimológicos, la inclusión de rimas, poemas, canciones o refranes y la intertextualidad o la experimentación formal”.
Ali Smith. Foto: ©Effigie/Leemage archivo Clarín.Palmer considera su propio vínculo con los personajes de las novelas que traduce como “muy intenso; tanto, que no puedo traducir dos libros al mismo tiempo. Me cuestiono mucho sus motivaciones y, sobre todo, intento recrear en español todo aquello que el autor o autora transmite en su lengua sobre la forma de hablar, los tics, las omisiones y las sensaciones que expresa el personaje”.
Agrega que en ocasiones se trata de detalles intangibles, y como traductora se ocupa de verificar siempre que en realidad el escritor pretende transmitir eso cuando hace que el personaje se exprese de una forma determinada. Es decir que, tal como sucedió con la traducción de Fragua, “las palabras y la descripción de un personaje hacen que lo vea de una forma y que recree en español eso que veo, pero siempre tiene que estar muy contrastado, no me puedo dejar llevar por mis ‘sensaciones’”.
Fragua, de Ali Smith (Nórdica).



