

Un shock de vitalidad para la escena del arte contemporáneo tiene centro estos días en Buenos Aires. Del 4 al 6 de junio, la quinta edición de NODO, el evento organizado por la Cámara Argentina de Galerías de Arte, redobló su propuesta de multiplicar la visibilidad y las oportunidades de mercado, a través de un programa destinado a profesionales y público en general.
Un cronograma de recorridos y visitas guiadas por las galerías porteñas, se complementa con la visita de un selecto grupo de curadores internacionales invitados, que cruzan la ciudad para conocer talleres de artistas, instituciones y exposiciones; varios de ellos buscan llevar más arte argentino a colecciones locales e internacionales de prestigio, a través del Programa de adquisiciones.
A poco de comenzado NODO, la Fundación Ama Amoedo anunció la incorporación de dos importantes obras. Una de las dos copias de Body Art: 15 segundos de fama en la discoteca Palladium, el registro en video de una performance que Roberto Jacoby ideó y llevó adelante en 1988 en ese reducto porteño, fue adquirida en la galería Isla Flotante, que desde hace un año trabaja con esmero en la consolidación del archivo del reconocido artista.
La otra copia del video –entre la fiesta y la investigación social– fue adquirida en marzo último por el Museo Reina Sofía de Madrid durante la feria ARCO por Manuel Segade, su director. «Dentro de la obra de Jacoby, esta obra pertenece a la genealogía de cabaret, de implicación en el espacio público, de convertir la fiesta en algo político, lo que da lugar a esa performatividad que identifico mucho con el arte argentino», dijo en esa oportunidad.
En la galería Aldo de Sousa, la colección que dirige por Laura Hakel, se quedó con Arte Sacro, una gran obra de Diana Aisenberg sobre rollo de empapelado, que es parte de su producción reciente, que está en exhibición en la exposición Arte es mi palabra favorita, con curaduría de Ad Minoliti.
El Museo Moderno eligió Las multitudes rotas (2026), una pintura del joven artista sanpedrino Porkeria Mala, que dialoga en clave queer con las tradiciones pictóricas del realismo latinoamericano y el grotesco popular. Adquirida en NN Galería y con apoyo de su Asociación Amigos del Moderno, la pintura reúne referencias explícitas a Antonio Berni y Tarsila do Amaral, en sus delicadas representaciones de las clases populares, como manifestaciones y eventos comunitarios.
Entre los primeros en confirmarse, el Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson sumó a su patrimonio una obra del artista Federico Lanzi, en la galería María Casado, que está invitada por COTT, de San Telmo, a formar parte del Circuito NODO. Se trata de una cerámica esmaltada con lustre de oro, en la que el artista que revisa la historia del arte, la copia, la cita, las artes menores, la decoración, la pintura en formatos expandidos o soportes no convencionales, la relación entre lo industrial y lo artesanal, explorando el campo.



