La tercera y última temporada de ‘Euphoria‘ ha cerrado las historias de sus personajes principales, pero no todos han tenido un final a la altura. La serie se centró en resolver las tramas de Rue Bennett y Nate Jacobs, pero creo que por le camino descuidó a uno de los personajes más importantes de toda la ficción: Jules Vaughn (Hunter Schafer), una de las grandes revelaciones de la serie desde su estreno.
Jules fue durante años el motor de buena parte de la trama y una de las figuras más complejas del universo creado por Sam Levinson. Sin embargo, en esta despedida apenas tiene peso narrativo, protagoniza historias sin sentido y desaparece progresivamente de una serie que, en sus inicios, parecía tan interesada en ella como en Rue. Y el resultado me ha generado una frustración enorme, porque creo que merecía más y un cierre a la altura.
No saben qué hacer con ella
Si lo analizamos despacio, Jules es la catalizadora de la mayoría de los acontecimientos de ‘Euphoria’. Su llegada al instituto East Highland cambia la rutina para Rue y Nate, y se acaba convirtiendo en el eje de algunas de las relaciones más importantes de la serie. De hecho, durante las dos primeras temporadas, Jules no solo impulsó la trama principal, sino que también contó con sus propios conflictos y creo que es uno de los personajes más interesantes de la serie.
Además, ‘Euphoria’ también dedicó algunos de sus mejores episodios a explorar la experiencia de Jules como joven trans, profundizando en su disforia de género, sus relaciones personales y sus dudas sobre su identidad. Fueron capítulos especialmente emotivos que demostraron el potencial dramático del personaje.
Pero todo eso desaparece prácticamente en la última temporada. Jules pasa buena parte de los episodios encerrada en el apartamento de Ellis, su misterioso benefactor, dedicando su tiempo a pintar. Y más allá de ese acuerdo y de alguna aparición puntual, el personaje apenas participa en momentos relevantes y queda completamente desconectado de los grandes conflictos que forman parte del final de la serie.
Cuando más destaca es cuando se menciona el encargo artístico relacionado con Lexi Howard. Jules acepta crear una versión propia de ‘Una tarde de domingo en la isla de La Grande Jatte’ para el decorado de una telenovela, pero cuando añade elementos provocadores a la obra, le dicen que el cuadro no puede utilizarse. Jules destruye la pintura y la historia termina ahí, sin consecuencias reales ni para ella ni para el resto de personajes.
Después, la temporada intenta darle algo de protagonismo con escenas aisladas, como su reencuentro indirecto con Cal Jacobs durante la boda de Nate o algunos enfrentamientos con Rue. Sin embargo, ninguna de estas situaciones genera un verdadero desarrollo para el personaje. Incluso sus decisiones más relevantes parecen quedarse suspendidas en el aire, sin repercusión ninguna.
Es muy frustrante que hayan relegado a Jules a un papel tan irrelevante. Creo que han desperdiciado a uno de los mejores personajes de la serie y es una lástima que haya quedado reducida a la nada absoluta.



